El Samsung Galaxy Z Fold 8 Ultra deja claro que el plegable ya no es un experimento y empieza a tener sentido
Elígenos como tu fuente preferida en Google.
Samsung lleva los plegables a otro nivel con un Galaxy Z Fold 8 Ultra más fino, ligero y cómodo que nunca. Este formato comienza a calar entre los usuarios aunque el precio es su mayor obstáculo.
Los móviles plegables siempre han estado en un segundo plano. Eran impresionantes, pero siempre nos hemos quedado con las versiones de siempre. Eran gruesos, pesados, caros y, en muchos casos, implicaban renunciar a demasiadas cosas para disfrutar de una pantalla que se doblaba. El Samsung Galaxy Z Fold 8 Ultra deja claro que esto ha cambiado.
Marcas como Honor y Oppo han empujado a Samsung a adelgazar sus dispositivos, mejorar las bisagras y hacer que un plegable deje de parecer un ladrillo en el bolsillo. Y, sinceramente, se nota.
El Galaxy Z Fold 8 Ultra llega en un momento muy interesante. También lo hace acompañado del nuevo Flip y de un formato pasaporte (al que han llamado Galaxy Z Fold 8) que toca esperar para ver qué tal funciona. Ya no parecen móviles raros. Cerrado se utiliza prácticamente igual que cualquier otro smartphone y, abierto, sigue generando ese efecto guau en cualquiera que lo ve.
Ahora bien, sigue existiendo una pregunta muy importante. ¿Compensa pagar más de 2.000 euros por un móvil plegable?
Después de probarlo durante unos días, creo que Samsung está más cerca que nunca de convencer incluso a quienes, como yo, siempre hemos mirado este formato con cierta desconfianza. Aunque todavía hay decisiones que puede que no gusten a todo el mundo.
Samsung Galaxy Z Fold 8 Ultra

El Samsung Galaxy Z Fold 8 Ultra es el plegable más refinado de la marca hasta la fecha: fino, muy ligero para su tamaño y con una experiencia de uso que, por primera vez, hace que este formato tenga sentido para el día a día.
Características del Samsung Galaxy Z Fold 8 Ultra
| Samsung Galaxy Z Fold 8 Ultra | |
|---|---|
| Pantalla | Exterior: Dynamic AMOLED 2X de 6,5 pulgadas FHD+ (2520 x 1080), 1-120 Hz. Interior: Dynamic AMOLED 2X de 8,0 pulgadas QXGA+ (2504 x 2256), 1-120 Hz |
| Procesador | Qualcomm Snapdragon 8 Elite (Octa-Core hasta 4,74 GHz) |
| GPU | GPU Adreno de nueva generación integrada en Snapdragon 8 Elite |
| Memoria RAM | 12 GB LPDDR5X (16 GB en la versión de 1 TB) |
| Almacenamiento | 256 GB, 512 GB o 1 TB (UFS 4.x) |
| Cámaras principales | Principal: 200 megapíxeles Ultra gran angular: 50 megapíxeles Teleobjetivo: 10 megapíxeles (3x) |
| Cámara Frontal | Externa e interna de 10 megapíxeles |
| Batería | 5.000 mAh con carga rápida de hasta 45 W |
| Sistema operativo | Android con One UI y funciones Galaxy AI |
| Conectividad | 5G, Wi-Fi 7, Bluetooth 6.0, NFC, UWB, USB-C 3.2 Gen 1, Dual SIM (Nano SIM + eSIM) |
| Dimensiones y peso | Abierto: 158,4 × 143,2 × 4,1 mm. Cerrado: 158,4 × 72,8 × 8,9 mm. Peso: 215 g |
| Extras | Certificación IP48, Galaxy AI, compatibilidad con S Pen, lector de huellas lateral, altavoces estéreo, grabación 8K, pliegue casi imperceptible |
| Precio | 256 GB + 12 GB: 2.199 € 512 GB + 12 GB: 2.399 € 1 TB + 16 GB: 2.799 € |
Diseño y pantalla: el Fold más cómodo que ha fabricado Samsung

Por fin este tipo de móviles dejan de sentirse como un plegable. Puede parecer una contradicción, pero precisamente ahí está su mayor virtud. Durante años siempre había tenido la sensación de que utilizar un Fold implicaba adaptarse a él.
La pantalla exterior era demasiado estrecha, el grosor era importante y el peso te recordaba todo el día que llevabas algo diferente en el bolsillo. Con el Fold 8 Ultra esa sensación prácticamente desaparece.

Samsung ha apostado por un formato mucho más estilizado y cercano al de un móvil normal. Cerrado resulta cómodo de sujetar y, sobre todo de usar sin necesidad de tener que abrirlo cada dos por tres.
Los 8,9 milímetros cuando está plegado y apenas 4,1 milímetros cuando lo abres impresionan aún más cuando lo tienes delante que cuando lees la cifra en una ficha técnica. Es totalmente comparable con cualquier móvil que tengas ahora mismo entre las manos.

Lo mismo ocurre con el peso. Con 215 gramos, esperaba encontrarme un dispositivo mucho más pesado. Sin embargo, Samsung ha conseguido repartirlo muy bien y el móvil resulta bastante más ligero de lo que aparenta.
Y, por supuesto, en este tipo de móviles lo primero que uno hace es mirar el pliegue. La realidad es que sigue existiendo. No tendría sentido decir lo contrario. Si pasas el dedo despacio por el centro de la pantalla, lo notas y, si colocas la pantalla bajo determinados reflejos, también puedes verlo. Pero durante el uso normal prácticamente desaparece.

En cuanto a las pantallas, tenemos una exterior de 6,5 pulgadas y una interior de 8 pulgadas Dynamic AMOLED 2X con refresco adaptativo de hasta 120 Hz.
Abrir el móvil para leer documentos, editar fotografías, responder correos o simplemente para hacer un uso doble de la pantalla para trabajar mientras estás en el tren sigue teniendo esa magia que hace que te engaches a este tipo de dispositivos.

Ahora bien, también hay cosas que cambiaría. Samsung ha decidido mantener un diseño bastante cuadrado. Personalmente, no termina de convencerme. De hecho, me sorprende porque la propia compañía ha suavizado bastante las líneas en la familia Galaxy S26 y aquí sigue apostando por unas esquinas muy marcadas.
No es incómodo, pero si lo comparas con otras marcas, te transmite una sensación algo más rígida y agresiva en la mano. Incluso visualmente parece un dispositivo más pequeño de lo que realmente es por culpa de esas formas tan rectas.

Otro detalle que sí he notado es la temperatura. El Snapdragon 8 Elite es una auténtica bestia y de eso no hay duda.
Da igual abrir varias aplicaciones, editar fotografías, jugar o utilizar funciones de inteligencia artificial. Todo funciona perfectamente.
Sin embargo, cuando empiezas a exigirle durante un tiempo, con esa pantalla desplegada, sí se nota un aumento de temperatura. No llega a resultar molesto ni afecta al rendimiento, pero está ahí.
Y, por último, está el tema de la batería. De base, decir que los 5.000 mAh cumplen perfectamente. En estos días no ha sido algo que me preocupe, incluso utilizando bastante la pantalla interior.

El problema es que, cuando pagas más de 2.000 euros y además tienes dos pantallas alimentándose continuamente, quizá unos 5.500 o incluso 6.000 mAh habrían sido un plus muy interesante. No considero que sea una mala autonomía.
Simplemente creo que Samsung ha sido algo conservadora y no sé qué tal responderá este móvil cuando tenga tres o cuatro años.
Cámara: Samsung prioriza el diseño antes que tener la mejor cámara del mercado

Aquí aparece el mayor de mis miedos cuando hablamos de este tipo de dispositivos y, de nuevo, todo se debe al precio que pagas por ellos.
De base y haciendo spoiler, las fotografías son realmente buenas y muy disfrutables cuando abres el móvil y las ves en gran tamaño. El sensor principal de 200 megapíxeles consigue imágenes con bastante detalle, con un rango dinámico muy bueno y unos colores que, personalmente, me encantan.

El ultra gran angular también cumple a la perfección y el teleobjetivo x3 es más que suficiente para justificar que estamos ante un Ultra.
En vídeo tampoco hay prácticamente nada que reprochar. La estabilización funciona realmente bien, con ese modo superestable con bloqueo horizontal que tanto gusta de los S26, y la grabación en 8K demuestra que Samsung sigue estando entre los referentes del mercado.

El problema para mí está en la expectativa. Cuando alguien gasta más de 2.000 euros, espera tener absolutamente lo mejor de la marca. Y eso incluye las cámaras. Sin embargo, Samsung ha tomado un camino muy claro.
Ha preferido fabricar un plegable extremadamente fino antes que colocar un módulo fotográfico gigantesco como el del Galaxy S26 Ultra. Es una decisión realmente lógica y, al menos por el momento, no se puede tener todo.
Si montara exactamente las mismas cámaras que el Ultra, el teléfono sería bastante más grueso, más pesado y perdería buena parte de la elegancia que hoy tiene.
Es un equilibrio complicado y Samsung lo ha dado todo con el diseño, con un módulo de cámaras discreto, pequeño pero muy potente.
¿Merece la pena el Samsung Galaxy Z Fold 8 Ultra?
Después de utilizarlo durante varios días, me he quedado con una sensación bastante clara: los plegables ya no son el futuro y empiezan a ser el presente.
Hace unos años, recomendarlos era complicado. Eran dispositivos muy visuales, pero implicaban demasiadas renuncias. Hoy la situación es completamente distinta.
El Galaxy Z Fold 8 Ultra ya no obliga a sacrificar prácticamente nada en el día a día. Es potente, cómodo, sorprendentemente ligero, tiene dos pantallas extraordinarias y un pliegue que ni se ve.
La experiencia de uso también ha cambiado por completo. Ya no abres el móvil todo el tiempo porque quieras presumir de él. Lo haces porque realmente resulta más cómodo leer, trabajar o ver contenido en una pantalla como esta.
Por supuesto, no todo es perfecto. Me habría gustado una batería algo más grande. También unas cámaras todavía más potentes y un diseño menos cuadrado. Pero ninguno de esos aspectos empaña lo verdaderamente importante.
Eso sí, es inevitable decir que aquí el gran obstáculo sigue siendo el precio. Pasar de largo de esos 2.000 euros continúa siendo un auténtico dolor para el bolsillo. De ahí que considere que rebajar en algunos aspectos por hacerlo más delgado pueda generar dudas.
Sin embargo, también creo que estamos empezando a entrar en un momento parecido al que vivieron los móviles normales hace años. Hoy los plegables siguen siendo caros, pero cada generación reduce los contras y aumenta las razones para plantearse dar el salto.
Valoración
Nota 91
Samsung firma uno de los mejores plegables del mercado gracias a un diseño espectacular y un rendimiento top. Sigue siendo un móvil muy caro y con algunas concesiones en batería y cámaras frente al Galaxy S26 Ultra, pero la experiencia está más cerca que nunca de justificar el salto a un plegable.
Lo mejor
Delgadez espectacular
One UI en un formato plegable
Pantallas
Lo peor
Cámaras conservadoras
Batería justa
Diseño cuadrado




