El oficial, el estrecho de Gibraltar desaparece

La placa bajo Gibraltar despierta: científicos prevén que el Atlántico se cerrará por la subducción. Un proceso lento pero imparable que unirá continentes en el futuro.
Bajo el estrecho de Gibraltar se está produciendo un proceso geológico natural que podría transformar la estructura de los océanos dentro de millones de años.
Un estudio reciente sugiere que los movimientos de las placas tectónicas en esta región podrían, a muy largo plazo, iniciar el cierre progresivo del Atlántico oriental.
La investigación dirigida por el geofísico João C. Duarte, del Instituto Dom Luiz de la Universidad de Lisboa, en Portugal, analiza cómo una antigua placa situada entre el Mediterráneo y el Atlántico podría reactivarse en el futuro.
Es importante mencionar que los resultados no implican que el estrecho vaya a desaparecer en un plazo cercano, pero sí se advierte del cambio que esta zona está sufriendo.
Lo que plantean los investigadores es algo mucho más amplio, que es el posible inicio de un proceso geológico que forma parte del ciclo natural de apertura y cierre de los océanos.
El choque de placas bajo el estrecho de Gibraltar
Cabe mencionar que el estrecho de Gibraltar se sitúa en una región tectónica donde interactúan dos grandes placas tectónicas, como la africana y la euroasiática.
Ambas se desplazan lentamente y su contacto provoca deformaciones en la corteza terrestre, tanto en el fondo marino como en la superficie continental.
Este movimiento no se percibe en la escala del día a día, pero es responsable de numerosos fenómenos geológicos. Terremotos, fallas submarinas y deformaciones de la litosfera son algunas de las consecuencias de esta interacción.
Según diversos estudios geológicos, la convergencia entre ambas placas ocurre a una velocidad de apenas unos milímetros por año. Sin embargo, a escala geológica ese desplazamiento continuo puede alterar por completo la configuración de un océano.
Uno de los elementos clave del estudio es el llamado arco de Gibraltar, un sistema tectónico situado en el Mediterráneo occidental que se formó hace millones de años durante procesos de subducción.
Es una región donde una placa tectónica se hunde bajo otra y se recicla en el interior del planeta. Este mecanismo es uno de los motores principales de la dinámica de la Tierra.
La investigación sugiere que el arco de Gibraltar podría propagarse lentamente hacia el océano Atlántico. Si ese proceso llegara a consolidarse, podría dar lugar a la formación de una nueva zona de subducción en el Atlántico oriental.
Ese escenario marcaría el inicio del cierre de una cuenca oceánica que, durante millones de años, ha estado expandiéndose.
Para analizar este fenómeno, el equipo dirigido por João C. Duarte utilizó modelos geodinámicos tridimensionales capaces de simular el comportamiento de la litosfera durante periodos de millones de años.
Estas simulaciones reproducen procesos complejos como la deformación de la corteza terrestre, el movimiento de las placas tectónicas o el nacimiento de nuevas zonas de subducción.
Los investigadores emplearon modelos impulsados por gravedad que permiten observar cómo ciertas estructuras tectónicas pueden propagarse hacia regiones donde antes no existían.

Es importante destacar que los resultados indican que el sistema tectónico del estrecho de Gibraltar se encuentra actualmente en una fase lenta, casi inactiva.
Sin embargo, los modelos muestran que esa estructura podría reactivarse en el futuro si las condiciones geodinámicas evolucionan de determinada manera.
El ciclo de Wilson: cómo nacen y desaparecen los océanos
Los científicos interpretan estos resultados dentro del marco del Ciclo de Wilson, un modelo geológico que describe la vida completa de los océanos.
Según este ciclo, las cuencas oceánicas atraviesan varias etapas a lo largo de cientos de millones de años. Primero se abren y se expanden debido a la separación de placas tectónicas.
Después, cuando aparecen nuevas zonas de subducción, el fondo oceánico comienza a hundirse bajo la corteza terrestre. Finalmente, el océano se cierra cuando los continentes vuelven a colisionar.
El Atlántico lleva millones de años expandiéndose, pero algunos geólogos consideran que, en el futuro lejano, podría iniciar la fase opuesta de ese ciclo.
Qué podría ocurrir en los próximos millones de años
Las simulaciones realizadas por el equipo sugieren que el proceso podría empezar a acelerarse en unos 20 millones de años. Si se formara una nueva zona de subducción en la región, el fondo del Atlántico podría comenzar a hundirse lentamente bajo la corteza.
A muy largo plazo, ese fenómeno podría generar nuevas áreas de actividad sísmica y volcánica alrededor del océano. Habría un posible nacimiento de un "anillo de fuego del Atlántico", en referencia al cinturón volcánico que rodea actualmente el océano Pacífico.
Las zonas de subducción pueden generar algunos de los terremotos más potentes del planeta. La región ya ha registrado eventos sísmicos históricos relevantes, como el terremoto de Lisboa de 1755.
Por ello, analizar cómo evolucionan estas estructuras tectónicas permite mejorar los modelos de riesgo sísmico y comprender mejor el comportamiento geológico de la región.
La investigación dirigida por João C. Duarte no describe un cambio inmediato en el mapa del mundo. Lo que propone es la posible evolución de un sistema tectónico que, con el paso de millones de años, podría alterar el equilibrio entre océanos y continentes.

