Hallan un "eslabón perdido" del Cretácico que cambia todo lo que se creía de la evolución de los dinosaurios

El Alnashetri cerropoliciensis es el primer fósil casi completo de este tipo que se encuentra. Lo que ha permitido a los paleontólogos trabajar en profundidad.
Un equipo internacional de paleontólogos ha anunciado el hallazgo de un fósil excepcional en la Patagonia argentina que podría cambiar de forma significativa la comprensión actual sobre la evolución de los dinosaurios. En realidad, el descubrimiento se remonta a 2014, pero no ha sido hasta ahora cuando los expertos han dado a conocer sus conclusiones.
De hecho, aunque últimamente se han encontrado restos significativos dentro de la paleontología, no faltan quienes han catalogado esta nueva especie como algo parecido a un "eslabón perdido". Al menos dentro de una de las ramas más enigmáticas del árbol evolutivo de estas criaturas.
El "eslabón perdido" del Cretácico

El descubrimiento, realizado en sedimentos del período Cretácico tardío -es decir, hace aproximadamente unos 95 millones de años- y dado a conocer por la prestigiosa publicación Nature, destaca no solo por la antigüedad del ejemplar, sino por su extraordinario estado de conservación. Al dar con restos óseos “casi completos”, los paleontólogos han podido analizarlo mejor.
¿Y qué han descubierto después de años de dedicación? Pues que el dinosaurio, de pequeño tamaño -similar al de una gallina, para hacerse una idea, pertenece a un grupo de terópodos poco conocidos que, hasta ahora, planteaban numerosas incógnitas. Estos dinosaurios han sido objeto de debate durante años debido a la escasez de fósiles completos.
No obstante, lo que lo hace particularmente especial (los expertos hablan de "eslabón perdido") consiste en que la nueva especie parece situarse en un punto intermedio clave entre formas más primitivas y otras más especializadas. De esta forma puede considerarse una pieza muy importante para entender su evolución. De alguna manera, es como si llenara un vacío.
Otro de los aspectos más relevantes del fósil es la morfología de sus extremidades anteriores. Mientras que algunas especies relacionadas presentaban brazos extremadamente reducidos y especializados -posiblemente adaptados a funciones muy concretas como excavar o manipular presas pequeñas-, este nuevo dinosaurio conserva características más primitivas, aunque ya apunta hacia esa especialización.
Una evolución "distinta" de los dinosaurios
Por si fuera poco, el estudio del cráneo y los dientes también sugiere cambios importantes en la dieta y el comportamiento de estos animales. Al menos de lo que se creía hasta ahora. Aunque tradicionalmente se consideraban carnívoros, algunos rasgos del nuevo fósil apuntan a una posible diversificación alimentaria, lo que abre nuevas hipótesis sobre su ecología y adaptación al entorno.
En resumen, según los autores del estudio, los datos obtenidos obligan a revisar el árbol evolutivo de este grupo de dinosaurios, adelantando la aparición de ciertas características y modificando la relación entre distintas especies. Lo cual también viene a demostrar que a pesar de la fascinación que despiertan estos animales extintos y lo mucho que se estudian desde hace años, todavía hay mucho por saber sobre ellos, sobre todo desde un punto de vista científico.
