La IA pone jaque décadas de investigaciones criminales: demuestra que las huellas dactilares no son únicas

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Un modelo de inteligencia artificial desafía décadas de criminología al demostrar similitudes entre huellas dactilares de un mismo individuo, cuestionando que sean únicas.

Durante más de un siglo, las huellas dactilares han sido consideradas pruebas infalibles en investigaciones criminales. Sin embargo, un reciente estudio publicado en la revista Science Advances e impulsado por inteligencia artificial está sacudiendo los cimientos de esta creencia. 

Un equipo de investigadores liderado por Hod Lipson, de la Universidad de Columbia, y Wenyao Xu, de la Universidad de Buffalo, ha demostrado que las huellas de diferentes dedos de una misma persona pueden compartir patrones similares, desafiando la suposición de que cada huella es completamente única

Esta revelación pone en entredicho décadas de procedimientos forenses y podría transformar la forma en que se analiza la evidencia biométrica.

Inteligencia artificial y análisis forense: una combinación disruptiva

La investigación partió del trabajo de Gabe Guo, estudiante de ingeniería en Columbia, quien utilizó una red neuronal profunda para analizar más de 60.000 huellas dactilares de una base de datos pública del gobierno de EEUU. 

El sistema de IA fue entrenado para reconocer similitudes entre pares de huellas, algunas pertenecientes a la misma persona y otras a individuos distintos. El resultado fue sorprendente, ya que el modelo alcanzó una precisión del 77% al identificar huellas de un mismo individuo que no coincidían según los métodos tradicionales.

La clave del éxito radicó en un enfoque distinto al convencional. Mientras que la criminología clásica se basa en "minucias", es decir, puntos de ramificación y terminación de las crestas, el sistema de IA analizó elementos más amplios como ángulos, curvaturas y patrones generales en el centro de la huella

Esto permitió descubrir similitudes invisibles al ojo humano, pero consistentes a nivel matemático. A pesar del potencial de este descubrimiento, la comunidad forense no lo recibió con entusiasmo en un primer momento. Las revistas especializadas rechazaron el estudio argumentando que desafiaba una verdad asumida durante generaciones, la de que no hay dos huellas iguales. 

Sin embargo, los investigadores no se detuvieron. Ajustaron su enfoque, ampliaron el análisis y eventualmente lograron publicar el estudio en Science Advances, una revista científica revisada por pares.

Lipson y su equipo sostienen que su sistema no busca reemplazar las técnicas actuales, sino complementarlas. La IA podría ser una herramienta necesaria en casos complejos, ayudando a reducir la lista de sospechosos o vinculando escenas del crimen mediante coincidencias parciales.

Un nuevo paradigma en la ciencia forense

La investigación también resalta el potencial de la inteligencia artificial para encontrar patrones que han pasado desapercibidos durante décadas. Uno de los aspectos más fascinantes del estudio es que fue liderado por un estudiante sin formación previa en criminología

Esto, según Lipson, marca el inicio de una nueva era donde personas ajenas al campo tradicional pueden hacer aportes significativos gracias a la IA.

Aniv Ray y Judah Goldfeder, otros miembros del equipo, señalan que el modelo podría mejorar aún más con bases de datos más extensas. Aunque los resultados actuales son prometedores, una mayor variedad de huellas ayudaría a reducir posibles sesgos demográficos y mejorar la precisión general del sistema.

Los investigadores ven este avance como una oportunidad para modernizar la práctica forense, no como una amenaza. La IA, usada de manera responsable, puede ayudar a resolver casos fríos, exonerar a inocentes o establecer vínculos entre crímenes previamente desconectados. Aun así, reconocen la necesidad de validar exhaustivamente estos métodos antes de su adopción oficial.

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