La NASA cambia de estrategia: su nuevo plan para buscar vida fuera de la Tierra

Los expertos de la agencia espacial norteamericana tienen claro que hay sitios con mayor potencial para encontrar respuestas del que hoy en día ofrece Marte.
La búsqueda de vida fuera de la Tierra siempre ha sido uno de los principales objetivos de la NASA. De momento, ciertamente, sin éxito. Pero la agencia espacial norteamericana no se da por vencida, y ella misma ha anunciado un nuevo proyecto para buscar en un nuevo lugar. Lo ha denominado Investigating Ocean Worlds (InvOW).
Su objetivo es claro: poner la lupa en aquellos lugares en los que, según los científicos, es más probable encontrar vida dentro del sistema solar. Ni más ni menos que en los denominados "mundos oceánicos", como pueden ser las lunas heladas Europa, uno de los satélites de Júpiter, o Encelado, en Saturno. Para ello se van a invertir cinco años y cinco millones de dólares.
Un ambicioso proyecto de la NASA
Como recogen en Astrobiology, la iniciativa de la NASA reúne oceanografía, biología, geoquímica, física, ciencias planetarias y modelado avanzado. Pero lo primero no es mirar al espacio, sino a la propia Tierra. Concretamente, a sus océanos. Estos, se piensa, pueden ayudar a interpretar señales de vida fuera de la Tierra, en otros cuerpos celestes.
Tal y como indican los principales expertos en la materia, el desafío no pasa por encontrar agua líquida, como ha sucedido anteriormente. Más que nada, porque ya se sabe a ciencia cierta que esta existe en distintas lunas. En realidad se trata de comprender cómo podría comportarse la materia orgánica en ambientes extremos, aislados y cubiertos por gruesas capas de hielo.
Lo importante del asunto, por lo tanto, consiste en diferenciar entre moléculas orgánicas generadas por procesos biológicos -es decir, vida- y moléculas producidas de forma abiótica. O sea, reacciones químicas naturales. En la Tierra, los océanos están repletos de actividad biológica, desde microorganismos hasta redes químicas que dejan siempre una huella clara y distintiva.
De la misma forma, el propósito de la misión pasa igualmente por preparar a las futuras misiones de la NASA -como Europa Clipper o futuras sondas de aterrizaje- para identificar correctamente posibles biofirmas. Esto en sí ya supone todo un reto, puesto que en el pasado se han confundido con frecuencia compuestos inorgánicos con biofirmas falsas.
Las lunas heladas mejor que Marte
La propia NASA ha asegurado que los mundos oceánicos tienen muchas más posibilidades (potencial, lo llaman) de albergar vida actualmente que Marte. Sus océanos líquidos, aislados del espacio exterior pero alimentados por calor interno, podrían reproducir condiciones relativamente similares a las de los fondos oceánicos de la Tierra.
Es decir, el lugar donde se entiende que comenzó la vida en la Tierra. Aunque el proyecto no ha hecho más que dar sus primeros pasos, sus responsables son optimistas, e incluso no descartan poder desvelar en algún momento la gran pregunta de si realmente estamos o no solos en el universo.
