La NASA descubre un hongo capaz de extraer metales de alto valor de rocas espaciales a 400 kilómetros sobre la Tierra

Hongo Aspergillus niger
Hongo Aspergillus nigerGenerado con IA

El experimento BioAsteroid, realizado a bordo de la Estación Espacial Internacional, ha demostrado que los microbios pueden extraer paladio y platino de meteoritos.

La extracción de recursos fuera de la Tierra se ha planteado durante años como un desafío técnico, con maquinaria pesada, energía, transporte y costes difíciles de sostener.  

Bajo este enfoque, la minería espacial parecía depender exclusivamente de soluciones industriales avanzadas que no existen a día de hoy. Sin embargo, una investigación ha dado con una alternativa menos evidente.

En lugar de replicar modelos terrestres basados en fuerza mecánica, algunos científicos están explorando procesos biológicos capaces de operar con menos recursos y mayor eficiencia en entornos extremos.

Ese cambio de enfoque ha dado un paso decisivo al salir del laboratorio. Lo que antes se estudiaba en condiciones controladas ha sido llevado a un entorno real, donde las variables físicas cambian de forma radical.

Aspergillus niger extrae metales de la roca mediante procesos químicos

El experimento se llevó a cabo a bordo de la Estación Espacial Internacional, a unos 400 kilómetros de altitud, como parte del proyecto BioAsteroid, con participación directa de la tripulación.

Cabe señalar que el astronauta de la NASA, Michael Scott Hopkins fue el encargado de ejecutar las tareas del experimento de vuelo, permitiendo validar el comportamiento de estos procesos fuera de la Tierra.

Uno de los organismos utilizados en la investigación fue el hongo Aspergillus niger, conocido por su capacidad para interactuar químicamente con minerales.

Este organismo no actúa como una herramienta física, sino como un agente químico vivo, donde su funcionamiento se basa en la liberación de ácidos orgánicos, entre ellos el ácido cítrico y el oxálico. 

Michael Scott Hopkins
Michael Scott HopkinsESA / NASA

Estos compuestos reaccionan con los minerales presentes en la roca, alterando su estructura y provocando la liberación de elementos metálicos, como paladio y platino.

El proceso no requiere perforación ni presión, ya que todo ocurre a nivel microscópico, donde el hongo modifica el entorno químico hasta hacer solubles los metales atrapados. Es un mecanismo lento en comparación con la minería convencional, pero mucho más eficiente en términos de recursos.

Es importante mencionar que en las pruebas se utilizaron materiales con composición similar a meteoritos o basalto, ricos en elementos como hierro, calcio o magnesio. 

El objetivo no era extraer un metal específico, sino demostrar que el proceso funciona en distintos tipos de roca presentes en entornos planetarios.

Cabe señalar que el resultado más relevante no es solo que el hongo funcione, sino que lo haga en microgravedad, y es que hasta ahora, este tipo de procesos se habían estudiado en la Tierra. 

Pero validarlos en órbita confirma que no dependen exclusivamente de condiciones terrestres, por lo que esto introduce un cambio de planteamiento. 

La minería espacial ya no tiene que basarse únicamente en sistemas mecánicos, sino que existe una alternativa basada en organismos vivos capaces de operar con menos energía y menor infraestructura.

En misiones espaciales, disponer de sistemas capaces de extraer recursos in situ reduce la dependencia de la Tierra. Esto es especialmente relevante en escenarios como bases en la Luna o futuras misiones a Marte.

No todo está resuelto

Pese al avance, el desarrollo está en una fase experimental debido a que la validación del proceso no implica que esté listo para su aplicación práctica. 

De momento existen limitaciones evidentes, como la velocidad de extracción, la eficiencia a gran escala o la integración en sistemas operativos reales.

El siguiente paso será evaluar si estos procesos pueden mantenerse de forma estable y ampliarse sin perder eficacia. Solo entonces podrá plantearse su uso en entornos de explotación real.

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