Neurocientíficos españoles aseguran que la creatividad de la IA es solo un mito: "No puede compararse con los seres humanos"

La ciencia parece haber demostrado que ChatGPT no es tan ingenioso como a veces puede parecer. ¿Pero qué impacto tiene realmente eso en la sociedad actual?
¿Es la inteligencia artificial tan creativa como lo es la mente humana? Según artistas de la talla de Stephen King o Steven Spielberg, la respuesta es que no. Ambos han asegurado que la IA carece de la creatividad suficiente para sustituirlos. ¿Pero qué dice la ciencia al respecto? Un nuevo estudio llevado a cabo por neurocientíficos españoles ha ratificado este criterio.
Dado el momento que se vive actualmente, está claro que no se trata de una investigación baladí. Primero, porque la IA ya se utiliza para casi todo… y en todas partes. Segundo, porque Internet, sin ir más lejos, está saturándose de contenidos creados con herramientas como ChatGPT. ¿Significa eso que el mundo, al menos digital, es cada vez menos creativo?
La creatividad de la IA, en entredicho
Hace poco apareció un estudio curioso: decía que todos los chatbots de inteligencia artificial, ChatGPT y los demás, son en esencia muy parecidos. Y que si se siguen empleando tanto lo como la hacen ahora, la creatividad humana podría empezar a verse perjudicada. Es decir, influenciarse de la IA y ser cada vez menos original y más repetitiva.
Ahora, expertos de la Universidad de Barcelona han venido a profundizar en el tema. Según ellos, desde el punto de vista de la neurociencia, la creatividad humana no es simplemente la combinación de ideas existentes. Se trata más bien de un proceso complejo que implica memoria, emoción, experiencia vital, motivación e incluso estados de ánimo.
¿Qué quiere decir esto? Pues básicamente que cuando alguien tiene una idea original, no solo está reorganizando información previa, sino reinterpretando el mundo desde su propia perspectiva. La inteligencia artificial, en cambio, funciona de forma radicalmente distinta. Los modelos actuales se entrenan con grandes cantidades de datos y aprenden a detectar patrones estadísticos. Pero eso es todo.
En las pruebas realizadas, dicen, la inteligencia artificial puede ofrecer resultados sólidos e incluso superar a la media de los participantes humanos. Pero cuando se analizan las respuestas más originales, las más innovadoras o las que rompen con lo esperado, los humanos siguen destacando claramente. Es decir, que Stephen King o Steven Spielberg no iban desencaminaos.
La experiencia que lo condiciona todo
Quizá ante los resultados de esta investigación alguien podría pensar: vale, la IA no es tan creativa como lo puede ser un ser humano, ¿pero seguirá siendo así en el futuro? Los neurocientíficos también tienen una respuesta para eso: tampoco. La clave está en la experiencia. Dos personas pueden experimentar lo mismo y sacar visiones o conclusiones muy distintas. La IA, en cambio, es incapaz.
Todo lo que genera proviene de los datos con los que ha sido entrenada. ¿Puede hacer cosas aceptables? Desde luego que sí. ¿Es capaz de crear con genialidad? No. Esa sería la conclusión principal a la que habría llegado el estudio. A partir de ahí, que cada uno lo interprete como quiera.