Un neurólogo español desvela la razón por la que a cierta edad es muy difícil aprender un idioma nuevo

Generado con IA

Una reveladora teoría de la neurobiología explica cómo nuestro cerebro “poda” las conexiones neuronales a medida que crecemos, lo que hace que aprender un nuevo idioma en la adultez sea mucho más difícil.

El neurobiólogo Rafael Yuste, una de las autoridades españolas en este campo, ha explicado cómo el cerebro se forma de manera opuesta a lo que cabría esperar.

En vez de construir, el cerebro elimina conexiones durante su desarrollo. Según Yuste, comenzamos con una vasta red neuronal que se reduce drásticamente en la adolescencia, un proceso conocido como “poda sináptica”. 

Esta eliminación de neuronas ayuda a ajustar nuestro cerebro al entorno, pero también explica por qué aprender un nuevo idioma en la edad adulta se vuelve mucho más complicado.

La “poda sináptica” y su impacto en el cerebro

Desde la infancia, nuestro cerebro comienza a generar una extensa red neuronal, que es mucho más grande de lo que necesitamos para la vida adulta. Sin embargo, en lugar de agregar más conexiones a medida que crecemos, el cerebro se encarga de eliminar las que considera innecesarias, en un proceso conocido como “poda sináptica”, comenta en una entrevista a La Voz de Salud de La Voz de Galicia.

Este proceso no solo ajusta el cerebro a las demandas del entorno en el que vivimos, sino que también tiene un impacto directo en nuestras habilidades para aprender cosas nuevas, especialmente idiomas.

Yuste utiliza una metáfora interesante para explicar este fenómeno: “El cerebro es como una escultura de mármol. Al principio tenemos un bloque grande y, con el tiempo, se va eliminando lo que sobra, moldeando lo que finalmente será nuestro cerebro adulto”. 

Esto significa que, cuando somos niños, nuestras conexiones cerebrales son vastas y numerosas, lo que nos facilita el aprendizaje rápido y flexible.

El proceso de poda sináptica es necesario para optimizar nuestro cerebro, pero también trae consigo un efecto secundario: limita nuestra capacidad para aprender cosas nuevas con la misma facilidad que lo hacíamos en la infancia. 

Según el neurobiólogo, al perder aproximadamente la mitad de nuestras conexiones neuronales en la pubertad, el cerebro se vuelve más especializado, lo que nos permite adaptarnos mejor a nuestro entorno.

Por ejemplo, si un niño crece hablando gallego, su cerebro eliminará las conexiones que no son necesarias para ese idioma, facilitando su dominio. Sin embargo, si ese mismo niño quiere aprender chino en la adultez, el proceso será mucho más complicado porque las conexiones necesarias para aprender ese idioma ya no están presentes en su cerebro.

Aprender idiomas: un misterio evolutivo

Yuste reconoce que este proceso es, en cierto modo, un misterio evolutivo. No está del todo claro por qué el cerebro se deshace de estas conexiones en lugar de simplemente añadir más. Sin embargo, este mecanismo permite que el cerebro se adapte mejor a su entorno específico, ajustando su estructura para responder a las necesidades de cada individuo.

La evolución ha diseñado este sistema para optimizar el aprendizaje temprano, cuando necesitamos adaptarnos rápidamente a nuestro entorno. Pero a medida que envejecemos, las conexiones que ya no son necesarias se eliminan, limitando nuestra capacidad de aprender nuevas habilidades como idiomas, aunque esto no significa que sea imposible, solo que se vuelve más difícil.

Aún queda mucho por descubrir sobre cómo funciona este proceso y por qué ocurre de la manera que lo hace. Sin embargo, lo que está claro es que el cerebro, en su intento por optimizarse, limita nuestras capacidades para aprender nuevas cosas más adelante en la vida.

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