Ni NASA ni SpaceX: China avanza hacia Marte, y este es el estado actual de su misión tripulada

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La carrera espacial sigue su curso, y China no se queda atrás con su misión tripulada a la Luna para 2030 y otra hacia Marte en los próximos años.

El programa espacial de China ha mostrado un crecimiento notable en las últimas décadas, destacándose como uno de los más ambiciosos a nivel mundial.

Mientras que la atención se ha centrado en sus proyectos lunares, el país también apunta a objetivos mucho más lejanos como Marte

Aunque la NASA y SpaceX suelen acaparar los titulares sobre el planeta rojo, China está desarrollando una estrategia concreta que podría materializar una misión tripulada en los próximos 20 años.

De la Luna a Marte: una transición ambiciosa

China tiene muchos planes para la exploración espacial. Con la misión de llevar humanos a la Luna en 2030 y establecer bases permanentes en las décadas siguientes, el programa espacial chino está desarrollando las capacidades necesarias para afrontar retos mayores. 

La confirmación oficial de sus intenciones de viajar a Marte llegó en enero de 2024, cuando la Agencia Espacial China (CNSA) presentó un plan ante la Oficina de Naciones Unidas para Asuntos del Espacio Exterior (UNOOSA), mencionando misiones tripuladas a Marte después de 2040.

Aunque este anuncio fue significativo, la base de estos planes no es nueva. Desde hace varios años, altos funcionarios del sector aeroespacial chino han dejado entrever que se están llevando a cabo estudios preliminares sobre la viabilidad de una misión al planeta rojo. 

Estos esfuerzos se han concretado en propuestas que combinan tecnología avanzada con ideas inspiradas en proyectos de otras potencias espaciales.

Una publicación reciente en el Journal of Space Science and Experiment ofrece una mirada más detallada sobre cómo podría ser la arquitectura de una misión tripulada china a Marte. Detrás del estudio está el equipo de CALT, la entidad responsable de la mayoría de los lanzadores espaciales chinos. 

Según esta propuesta, la misión requeriría al menos ocho lanzamientos utilizando cohetes pesados de la familia Larga Marcha (CZ). Como explica Daniel Marín en Eureka, el plan incluye un remolcador nuclear equipado con motores eléctricos avanzados para transportar una nave de carga y una nave tripulada hacia Marte. La nave de carga dejaría un hábitat y suministros antes de la llegada de los astronautas. 

Por su parte, la nave tripulada estaría diseñada para soportar largos periodos en el espacio y permitiría el retorno seguro a la Tierra.

Uno de los elementos más interesantes de esta propuesta es el uso de propulsión nuclear térmica (NTP), una tecnología que también ha sido explorada por Estados Unidos y Rusia. Este sistema no solo ofrece mayor eficiencia, sino que también permite reducir el tiempo de viaje entre la Tierra y Marte, un factor crítico para la salud y seguridad de los astronautas.

A pesar de la magnitud de los planes, China todavía enfrenta numerosos desafíos antes de que estas ideas puedan convertirse en realidad. Por ejemplo, la CNSA deberá resolver cuestiones complejas relacionadas con la supervivencia humana en el espacio, como la radiación, el aislamiento y el mantenimiento de la salud en misiones de larga duración.

Otro aspecto relevante es la necesidad de establecer estaciones espaciales intermedias, tanto en órbita terrestre como lunar, para facilitar el ensamblaje y el repostaje de las naves. Estas estaciones también podrían servir como puntos de prueba para las tecnologías que eventualmente se utilizarán en Marte.

Aunque la CNSA no planea realizar su primera misión tripulada a Marte hasta después de 2040, los avances actuales sugieren que el programa espacial chino sigue un camino bien definido. 

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