Por qué se dice que una piscina olímpica es más rápida que otra y cómo es esto posible

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Los récords de natación son mérito de los nadadores. Pero la piscina puede añadir o quitar unas décimas a los tiempos. ¿Por qué unas piscinas son más rápidas que otras?

Dicen que la piscina olímpica de las Olimpiadas de París 2024, es una "piscina rápida". ¿Qué significa eso?

El diseño de las piscinas que se van a usar en competiciones oficiales, puede llevar meses. Aspectos como la forma, los materiales, las medidas y la profundidad, son claves para que los nadadores puedan batir más o menos récords.

¿Por qué hay piscinas que son más "rápidas" que otras, y cómo ayudan o perjudican a los nadadores?

Las claves de una piscina olímpica rápida

Casi todas las pruebas de natación consisten en completar una distancia, más rápido que el resto. Para ello hay que nadar sobre y bajo el agua.

Igual que el viento a favor o en contra afecta a los velocistas en el atletismo, el agua de la piscina también se mueve durante una prueba de natación. Mucho más violentamente, porque los nadadores la empujan, creando remolinos, olas, y otras fuerzas.

En algunos casos ese "oleaje" rebota en la piscina y retorna hacia el propio nadador, frenándolo. En otros los perjudicados son los rivales. Por eso las piscinas olímpicas de competición se construyen para, literalmente, frenar o minimizar el movimiento del agua, en diferentes direcciones.

Tal como explica Mental Floss, la mayoría de las piscinas de competición tienen unos 3 metros de profundidad. Esto es así porque cualquier onda que generen los nadadores con sus pies, se disipará antes de llegar al fondo de la piscina, y no rebotará. Si esa onda rebotase golpearía al deportista y lo frenaría.

La piscina de las Olimpiadas de París tiene una profundidad menor,  unos 2,13 metros, lo que ha provocado las quejas de algunos nadadores.

También se tienen en cuenta los bordes de la piscina, y las divisiones de los carriles. Los canales de los extremos y los laterales de la estructura eliminan las olas absorbiendo su energía e impidiendo que reboten en los carriles de los atletas.

 Además, cuando las olas golpean las líneas de los carriles, el agua gira a su alrededor en lugar de atravesarlas. Esto impide que las olas de un nadador molesten a sus competidores en los otros carriles.

Se tienen en cuenta hasta los materiales con los que se construye la piscina, empleando superficies que disipan las ondas que se generan en el agua.

Incluso la temperatura del agua es importante. Si está muy fría, los músculos se tensan, y no rinden. Si está muy caliente, se relajan, evitando que alcancen su potencia. La temperatura oficial de una piscina de competición debe estar entre los 25 y 27,7 ºC. Ni una décima más, ni una menos.

Como puedes ver, muchos factores hacen que una piscina olímpica se considere rápida o lenta. Puede ser la diferencia entre batir o no el récord del mundo.

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