Polémica por los restos humanos y la basura espacial de SpaceX en los cielos de Almería

En la noche de San Juan, los almerienses pudieron contemplar, con asombro, una extraña mancha en el cielo, una mezcla de basura espacial, restos humanos y ADN. La contaminación espacial es cada vez más irritante.
Ver la reentrada en la atmósfera de los restos de un cohete de SpaceX parece un espectáculo, porque es la novedad. Pero cada vez va a ser más común, así que se convertirá en rutina. Y entonces nos daremos cuenta de que lo que estamos viendo es como si el vecino nos echara la basura en nuestro patio.
El cielo es de todos, pero en los últimos años se lo han apropiado las compañías privadas americanas que lanzan todo tipo de basura espacial en cada misión, para desesperación de los observatorios astronómicos.
La ciencia tiene un precio, y hay que ser tolerantes cuando se lanza un cohete a la Luna o unos satélites para llevar Internet a zonas remotas. El problema aparece cuando la ciencia se convierte en negocio y los cohetes se lanzan para liberar restos humanos al espacio. Un negocio contaminante solo para ricos.
Los restos del Falcon 9 de SpaceX, vistos desde Almería
La pasada noche de San Juan, a las 00:13 del día 24 de junio, una fantasmagórica mancha atravesó el cielo en el sur de España. Puedes verla en el vídeo anterior (está acelerado), captada por las cámaras externas del Observatorio Astronómico de Calar Alto, en Almería.
En este complejo científico está el telescopio más grande de la Europa continental, y sus observaciones son contaminadas, cada vez con mayor frecuencia, por los restos de basura espacial de los lanzamientos privados, o el paso de los satélites de Starlink y otras compañías.
La estela semitransparente que se aprecia no es un bólido (meteorito) ni un fenómeno natural, sino la reentrada del segundo tramo del cohete Falcon 9 de SpaceX, correspondiente a la misión Transporter-14.
En esta misión, lanzada el 23 de junio de 2025 desde Vandenberg (California), el cohete de SpaceX transportó 70 cargas útiles, incluyendo más de 150 cápsulas con restos humanos y muestras de ADN, en colaboración con la empresa Celestis. Esta compañía está especializada en organizar el envío de cenizas humanas al espacio.
En su web, el Observatorio Astronómico de Calar Alto, en Almería, expresa una opinión muy clara: "Aunque pueda parecer un homenaje poético, desde nuestra perspectiva, representa un acto más de contaminación del patrimonio celeste".
Y continúa: "El cielo nocturno es un bien común, una ventana al universo que debemos preservar. La proliferación de objetos artificiales y residuos espaciales amenaza la integridad de nuestras observaciones astronómicas y el disfrute del firmamento por las generaciones futuras".
Deja dos preguntas en el aire, que tarde o temprano alguien tendrá que responder: "¿Queremos un cielo lleno de residuos humanos y tecnológicos? ¿Dónde trazamos la línea entre la tecnología y la contaminación?".
Si en la noche San Juan estabas en el sur de España y viste un fenómeno extraño en el cielo, quizá te pareció mágico. Pero era solo basura espacial privada mezclada con restos humanos. Contaminación lumínica y real, en un cielo nocturno que es de todos.
