¿Puede estar descalzo fomentar realmente la inteligencia? Esto es lo que dice la ciencia

Desde hace tiempo, investigadores han intentado descubrir vínculos entre el barefoot training o estar descalzos y el funcionamiento del cerebro. 

Hace no mucho saltaba a los medios generalizados una noticia cuanto menos curiosa: los niños que estudian descalzos aprenden más rápido. Además, muchos gimnasios han puesto de moda lo que se conoce como “barefoot training” (algo así como entrenar descalzo), lo que ha provocado que mucha gente se formule la siguiente pregunta: ¿puede estar descalzo fomentar la inteligencia?

En realidad, no es la primera vez que la propia ciencia se lo pregunta. Algunos estudios han querido profundizar en el tema y no solo limitarse a plantear los beneficios físicos que supuestamente esta costumbre podría tener. Se han hecho fuertes en una cuestión mucho más complicada de abordar: ¿en realidad tienen alguna relación con la mente, y con la forma de trabajar del cerebro?

¿Qué dice la ciencia sobre caminar descalzo y la inteligencia?

En varias ocasiones, el contacto directo con el suelo, también conocido últimamente por el uso de anglicismos como grounding o earthing, ha sido relacionado con una mayor conciencia corporal, la estimulación sensorial y la activación de áreas del cerebro asociadas con el equilibrio, la coordinación y la percepción. Básicamente, porque estar descalzo estimula los nervios de los pies.

Según estudios, estos nervios enviarían señales al cerebro, lo que podría favorecer la activación de diversas áreas cerebrales, como aquellas relacionadas con la memoria y el aprendizaje. Esta estimulación sensorial también podría ayudar a desarrollar una mejor coordinación motora, lo que a su vez está vinculado con el desarrollo cognitivo, sobre todo en los niños.

Una investigación de la Universidad de Florida descubrió en 2016 que caminar descalzo puede mejorar la memoria de trabajo. En el experimento, los participantes que caminaron descalzos mostraron una mejora del 16% en su memoria de trabajo en comparación con aquellos que usaban zapatos. Algo que incluso podía mejorar, en teoría, la toma de decisiones.

De la misma forma, también se ha sugerido que caminar descalzo puede reducir el estrés, mejorar el estado de ánimo y regular el sistema nervioso autónomo, todo lo cual favorecería un entorno cerebral más receptivo para el aprendizaje y la creatividad. Estos efectos, si bien no se relacionan directamente con la inteligencia, sí podrían mejorar el rendimiento cognitivo de manera indirecta.

La estrecha relación entre caminar descalzo y el cerebro

Siendo prácticos, no puede decirse, siguiendo lo que razona la ciencia, que caminar descalzo mejore o aumente la inteligencia como tal, desmintiendo lo que en ocasiones puede leerse en algunos sitios de Internet. Sin embargo, sí parece admitir que aporta ventajas para el cerebro. Y ejercitar este órgano, al fin y al cabo, parece una forma de pensar, si no más, al menos mejor. 

Por lo tanto, sí podría, al menos hasta cierto punto, dar por buenas las costumbres de aquellas culturas o aquellas prácticas espirituales que suelen practicarse descalzo. Mientras, la ciencia sigue trabajando en explicar la posible y prácticamente confirmada relación que existe. 

Y quién puede saberlo, quizá dentro de un tiempo se revelen descubrimientos hoy en día impensables. No sería la primera vez que sucede y la costumbre va antes que el conocimiento, eso seguro. 

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