Resuelve uno de los siete Problemas del Milenio pero rechaza el premio de 1 millón de dólares

Grigori Perelman es un genio al que no le importa el dinero o el reconocimiento, hasta el punto de rechazar el Premio Nobel de las Matemáticas, y millones de euros. No se sabe qué ha hecho en los últimos 20 años.
En 25 años, Grigori Perelman es la única persona que ha resuelto uno de los siete Problemas del Milenio, las hipótesis matemáticas más difíciles que existen. Por eso ganó un millón de dólares, que ha rechazado. También becas millonarias, puestos en universidades e institutos, e incluso la Medalla Fields, considerada el Premio Nobel de Matemáticas.
Una mente superdotada es, a veces, una mente maldita. O al menos, piensa diferente a los demás. Muchos genios de la ciencia han vivido vidas tristes y solitarias, porque no han encajado en el mundo real. Grigori Perelman es uno de ellos.
Lo último que se sabe de él es que vive con su madre en un sencillo apartamento. Unos dicen que ha abandonado las matemáticas. Otros, que está investigando en solitario sin las cadenas de las instituciones y los colegas. Su vida es un enigma.
Grigori Perelman, un genio de las matemáticas que ha dado la espalda a la sociedad
Inculcado por su padre, el ruso Grigori Perelman (59 años) se aficionó a las matemáticas y el ajedrez con solo cuatro años. Sus profesores le consideraban un genio, pero con tendencia a cerrarse en sí mismo, y preferir la soledad.
Con 16 años ganó la Olimpiada Internacional de Matemáticas en Budapest, en donde obtuvo la máxima puntuación. Después le siguieron innumerables premios en todo tipo de torneos matemáticos.
Se graduó en la Universidad Estatal de Leningrado y trabajo en varias universidades norteamericanas, como investigador.
Grigori Perelman obtuvo reconocimiento internacional por sus teorías sobre el flujo de Ricci, que los matemáticos consideran revolucionarias. Es una eminencia en geometría riemanniana y topología geométrica.
En 2002 se interesó por la Conjetura de geometrización de Thurston, una hipótesis de extrema complejidad y, con ayuda del matemático Richard S. Hamilton, logró resolverla. Al hacerlo, resolvía también la Conjetura de Poincaré, uno de los siete Problemas del Milenio.
En el año 2000, el Instituto de Matemáticas Clay determinó las siete hipótesis matemáticas más difíciles de resolver, y las bautizó con el nombre de los Problemas del Milenio, ofreciendo un millón de dólares a quien resolviese alguno de ellos.
En aquella época, Grigori Perelman no era una persona retraída: había trabajado en varias universidades norteamericanas, pese a ser ruso, y daba numerosas conferencias, muchas pedidas por él mismo, para explicar cómo había resuelto la Conjetura de Poincaré.
Pero en 2005, algo ocurrió. Alegando una enfermedad de su madre, rompió todos los contratos y se marchó a su casa. Rechazó el millón de dólares del premio de los Problemas del Milenio, la Medalla Fields, becas millonarias, ofertas de empleo... Todo.
Se negó a dar entrevistas, y cuando un periodista acudía a su casa hablaba a través de la puerta, sin dejarle entrar, o verle.
Finalmente concedió una entrevista en 2011, en donde explicó que, tras su éxito, se veía como una mascota, un mono de feria al que todo el mundo miraba: "No quiero estar expuesto como un animal en el zoológico. No soy un héroe de las matemáticas. Ni siquiera soy tan exitoso. Por eso no quiero que todo el mundo me esté mirando".
20 años sin el genio de Grigori Perelman
Un periodista de The New Yorker que consiguió hablar con él a través de la puerta, asegura que también está dolido porque los matemáticos chinos Xi-Ping Zhu y Huai-Dong Caom intentaron apropiarse de su trabajo, y no han sido perjudicados. En cambio, él sí:
"No puedo decir que estoy indignado. Otras personas hacen cosas peores. Por supuesto, hay muchos matemáticos que son más o menos honestos. Pero de ellos, casi todos son conformistas. Son más o menos honestos, pero toleran a quienes no son honestos. No es la gente que rompe los estándares éticos la que se considera extraña. Es gente como yo la que es aislada".
Grigori Perelman es uno de los mayores matemáticos de este siglo. Pero rechazó millones de dólares y el Nobel de las Matemáticas, y desde 2005 vive con su madre encerrado en un sencillo apartamento. No se le conoce trabajo o investigación en 20 años. Unos dicen que ha abandonado las matemáticas. Otros, que trabaja en solitario sin la presión de sus colegas. Un auténtico enigma.

