Ya está aquí la necroimpresión, la impresora 3D hecha con animales muertos: no es macabro, es ciencia

Impresora zombi
Una impresora hecha con insectos muertos genera capas más finas, ofreciendo un acabado más perfecto.Imagen generada con IA

Desde hace milenios la tecnología se inspira en los animales para mejorar. Esta impresora 3D le debe mucho a los mosquitos... muertos.

Hoy la tecnología gira en torno a la IA, la informática, o los materiales artificiales. Pero no habríamos llegado hasta aquí sin la naturaleza. Durante siglos fue el motor de la ciencia, y aún sigue siendo importante. Una nueva técnica llamada necroimpresión utiliza mosquitos muertos para imprimir en 3D capas más finas y, con ello, productos más perfectos y detallados.

Las plantas y animales nos han proporcionado, durante siglos, nuevos materiales basados en sus pieles y hojas, nuevos medicamentos gracias a sus venenos o sus células, y otras muchas cosas. Por eso los científicos avisan del peligro del cambio climático, o de cancelar los programas de conservación del medio ambiente, como ha hecho Donald Trump. Con cada especie que se extingue podríamos estar pendiendo una futura cura de una pandemia, o un material milagroso que nos ayude en ciertas tareas.

Un grupo de científicos chinos han presentado en ScienceAdvances una nueva tecnología que han llamado necroimpresión, porque en la cadena de impresión de una impresora 3D, interviene una parte esencial de un mosquito muerto: su probóscide.

Que es la necroimpresión

Si te dicen que una impresora 3D está fabricada con mosquitos, lo lógico es pensar que se trate del material para imprimir. Pero no es así. Lo que hace la necroimpresión 3D es sustituir las boquillas de extrusión por probóscides de mosquito.

Una boquilla de extrusión de una impresora 3D es el “cabezal”, el elemento que imprime. Esta boquilla expulsa el material de impresión, creando capas que imprimen el objeto en 3D.

La probóscide de los mosquitos es un pequeño tubo que tienen en la cabeza, por el que absorben la sangre cuando pican.

Impresora 3D con boquilla de mosquito
Una trompa de mosquito como boquilla de impresión en 3D.ScienceAdvances

La razón de cambiar una boquilla artificial por una probóscide de mosquito, es sencilla. Tal como explica BGR, permiten imprimir secciones más finas que las mejores impresoras 3D que se pueden comprar.

Con esta técnica de necroimpresión han conseguido extruir líneas de tan solo 20 micrómetros de ancho. Eso es apenas más grande que un grano de polen. Además, la impresora de probóscide logró extruir materiales a presiones de 60 kPa, mayor que con una boquilla de extrusión convencional. Gracias a esta pieza hecha con trompas de mosquito, han podido imprimir bioandamios diseñados para rodear glóbulos rojos y células cancerosas.

Las probóscides o trompas de los mosquitos han ido perfeccionándose durante millones de años. Son tan finas y tan precisas, que pueden atravesar la piel de una persona o animal y absorber la sangre sin que la víctima se entere.

El problema que tiene usar una parte de un animal muerto como pieza de una impresora 3D es que, tras su muerte, la probóscide se deteriora en cuestión de horas. Para evitar su descomposición, separaron la estructura central de su envoltura exterior, la recubrieron con una resina secante por rayos ultravioleta y, a continuación, la fijaron a un adaptador impreso a medida.

Para que te hagas una idea, solo las boquillas fabricadas con vidrio estirado pueden competir con las de mosquito. La diferencia es que cada cristal cuesta unos 25 euros, mientras una boquilla de probóscide apenas llega a los 7 céntimos de euro. Los mosquitos son fáciles de criar o cazar.

Esta técnica de necroimpresión que usa una impresora 3D con una boquilla de extrusión fabricada con probóscide de mosquito, puede ser de gran ayuda cuando se trata de imprimir objetos a nivel celular, como nanorobots para llevar un medicamento a un punto concreto del cuerpo, o que desatascan las venas tras un infarto o ictus.

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