Así es como he montado mi sala de música con un tocadiscos HiFi de Audio-Technica

Si te interesa un diseño fino y un sonido de ensueño, te recomiendo el giradiscos HiFi de Audio-Technica AT-LP8X. No vas a querer cambiar a otro.
Hace solo unas semanas monté mi primer sistema de sonido HiFi gracias a dos productos de Audio-Technica, un plato de vinilos y unos altavoces. Desde entonces, no hago más que preguntarme por qué no lo había hecho antes, si suena de maravilla y le da un rollo a mi casa del que presumir con orgullo.
Escuchar discos en formato físico dejó de ser cosa del pasado hace solo unos años, con el auge de los vinilos, enormes discos negros con una galleta en el centro que hasta entonces muchos habíamos visto como algo demodé. Estábamos equivocados.
En mi casa teníamos un todo en uno para escuchar cassettes, CD y vinilos, en ese orden de abajo hacia arriba. Siendo niñas, mi hermana y yo toqueteábamos los pisos de abajo, pero nunca llegábamos al de arriba por una cuestión de altura, no por falta de interés, claro.
Los vinilos se colocaban abajo, en formato horizontal. Y en casa los había a pares, pero mis padres nunca los ponían: con darle al botón de encendido de la radio era suficiente. Así que, cuando empecé a tener edad para querer aprender más sobre música, visité el último piso de nuestra torre de música. El flechazo fue instantáneo.
La pena es que ese armatoste no iba a caber en mi futuro piso soñado, así que no tardé en comprarme un giradiscos independiente, el Audio-Technica LP60X. Me daba más libertad de movimientos, sí, pero había algo que me faltaba. No sabía yo que era tan sibarita, aunque preferiría llamarlo audiófila.
Hace solo unas semanas desembalé un reproductor de la misma marca, pero completamente diferente a este otro, en forma y fondo. Hablo del AT-LP8X, un producto del que me cuesta despegarme cuando se acaba el fin de semana por motivos evidentes. Solo por adelantar el primero: su calidad es espectacular.
Primer paso: saber dónde va cada cosa

Para ser claros, la diferencia entre un giradiscos y otro de la misma casa suele ser el precio. Si no recuerdo mal, el que yo tenía, uno de los más básicos de su catálogo, lo compré por alrededor de 200 euros. Era 2019 y tenía más discos heredados que dinero para comprar más y un tocadiscos nuevo, aunque hasta ahora no tenía pegas.
El precio del AT-LP8X, por su parte, asciende a los 999 euros, lo que ya es un indicativo de que va a ofrecer una experiencia muy diferente y, en efecto, lo hace. Para empezar, lo demuestra a simple vista, gracias a una base robusta en un color negro brillante, que va a juego con la bandeja de aluminio sobre la que se coloca el vinilo.
Ésta ya trae una alfombrilla de goma de 2,5 mm, también en idéntica tonalidad, gracias a la cual puede atenuar el ruido y las vibraciones durante la reproducción de cada álbum. A ello se suman una ruleta para cambiar la velocidad de reproducción (33, 45 y 78 rpm, que necesita una aguja específica también incluida en la caja del producto) y un par de botones, para ponerlo en marcha y bajar la aguja.

Aunque mi antiguo tocadiscos no tenía algunos de estos detalles, únicamente la pestaña que permite pasar de los 33 rpm a los 45 rpm, ya los conocía de haberlos visto antes en casas de amigos más expertos en música que yo.
Ahora bien, no tenía tan visto el brazo fonocaptor que trae este modelo semiautomático, que es completamente diferente a la que viene en los más asequibles. Y complejo, dicho sea de paso...
Este brazo trae nada menos que dos contrapesos para ajustar la fuerza que emplea para apoyar la aguja sobre el disco de vinilo. Esto quiere decir que, si no está bien regulado, es posible que ésta salte cuando se esté reproduciendo un disco y que en el caso de pasarnos con la medida, se puede rayar.

Esto de primeras impresiona, porque crees que puedes estar haciéndolo mal, pero echando mano de la guía de instrucciones no vas a tener problema, aunque hay que dedicarle tiempo para encontrar el ajuste perfecto, porque a esos contrapesos se suman otros elementos como el anillo calibrador de la fuerza o la palanca de ajuste de la altura del brazo.
Es importante que el brazo y la aguja no ejerzan un peso excesivo sobre el disco, porque eso acelera el desgaste del propio PVC y también de la cápsula. Si se le da menos peso del que necesita, en cambio, no se leerán bien los surcos y habrá saltos durante la reproducción.
El último detalle a tener en cuenta es el control anti-skate o de compensación de la fuerza lateral, que es una ruleta que hace que mientras se esté reproduciendo un vinilo, la aguja no tienda a moverse hacia dentro. Esto se compensa estableciendo los mismos valores para compensar la fuerza de seguimiento. En este caso, su valor es 2,0 g.

En definitiva, todo ello ha de estar en armonía para que el giradiscos funcione correctamente y es algo que debes tener muy en cuenta a la hora de configurarlo. Lo mejor (y lo peor, según se mire), es que puedes personalizarlo según el disco que estés reproduciendo.
En mi caso, lo he tenido que modificar cuando he pasado de un disco nuevo a otro un poco más antiguo. Es ahí cuando la aguja ha saltado un poco, al notar más desgastada la superficie y los surcos que tiene que recorrer, y también algo más sucia.
Pero tampoco hay nada que no solucione un buen kit de limpieza para quitar las pelusas... ni una tapadera como la de este modelo, transparente y con el logo de la marca en el centro, que ha salvado mis discos de los pelos de mis gatos.
Hazte con unos altavoces apropiados

De nada sirve tener en tu casa un plato de vinilo como este si no le sacas partido con unos altavoces de su talla. Cierto es que los hay mejores y, por lógica, con un precio mayor, pero puedo sacarle muy pocos peros al par de Audio-Technica AT-SP3X, que tienen una potencia muy interesante (15 W cada canal) para ofrecerle a mis oídos lo que necesitan.
Cuando los probé con mi tocadiscos no tuve problema, pero algo fallaba con el LP8X, porque no pillaba la señal y no sonaban. Estuve días buscando por qué podía ser en internet y en las guías de la marca y no encontraba la solución, pero había un extraño cable que no había visto antes y resultó ser la solución... junto con un amplificador de sonido, claro.
Es una realidad: no hay nada más cómodo que enchufar y disfrutar, pero si te preocupas por los detalles y la calidad, lo vas a necesitar. En mi caso, he empleado el Audio-Technica AT-PEQ30, metálico y de un tamaño relativamente pequeño, que pensaba que no necesitaba, porque con mi antiguo tocadiscos no usaba uno, pero este sí especifica que necesita un ecualizador phono o un amplificador con phono integrado.

Ya sabiéndolo, el cable transparente con forma de U que viene con el LP8X tiene todo el sentido del mundo, ya que es el que es el que hace contacto entre éste y el amplificador. Así, una vez descubierta su utilidad, he podido escuchar mis discos de la mejor forma posible con dichos altavoces de monitor.
Si bien me ha sorprendido que estos altavoces no incorporen una rueda para calibrar los graves (y más teniendo en cuenta que disponen de woofers de 3"), no está de más comentar que tienen soporte para Bluetooth. De esa manera, puedes conectarlos con tu tocadiscos (el LP8X sí dispone de esta característica), para evitar tener cables por toda la casa.
Ahora bien, si tu intención es alcanzar la mejor experiencia de escucha, con la máxima calidad de sonido, sin interferencias y con latencia cero, lo ideal es que sigas conectando ambos dispositivos a la vieja usanza. ¿Quién decía que escuchar vinilos en un tocadiscos era anticuado?

Noelia Murillo
Redactora
Noelia Murillo, redactora de Computer Hoy. Realiza pruebas de producto, reportajes y noticias de actualidad relacionadas con el sector. También te cuenta lo que ha analizado en redes sociales.

