Dispositivos de tu casa que jamás deberías desconectar: "Estás matando su vida útil sin saberlo"

Imagen generada con IA

En algunos dispositivos, cortar la corriente puede reducir su vida útil, así como causar fallos o incluso aumentar el gasto en reparaciones. En esos casos, mantenerlos enchufados es lo más sensato.

Hace poco te contamos los dispositivos que deberías desenchufar para ahorrar en la factura de la luz, y ahora toca mirar al otro lado de la balanza. Hay aparatos que nunca deberías quitar del enchufe porque hacerlo acortaría su vida útil y puede acabar costándote mucho más dinero del que crees.

En esta lista entran equipos que usas en el día a día, por lo que mantenerlos siempre conectados no es un capricho, es la clave para que funcionen correctamente, se conserven mejor y no te den problemas antes de tiempo. Aquí te compartimos los aparatos que jamás deberías desconectar

Televisores OLED

Un televisor OLED no funciona como una tele convencional, aunque lo apagues, sigue trabajando en segundo plano. Y es que cada cierto tiempo realiza ciclos de actualización de píxeles para evitar el llamado quemado de la pantalla (burn-in), un defecto que deja imágenes marcadas de forma permanente.

Si desconectas el cable de corriente, esos ciclos se interrumpen, por lo que a corto plazo puede que no lo notes, pero con el paso de los meses la pantalla pierde uniformidad y el panel se desgasta más rápido. 

Es por esta razón que mantenerlo enchufado garantiza que el televisor se cuide solo y alargue su vida útil. Lo que gasta en ese modo es tan mínimo que no compensa el riesgo de dañar un equipo que cuesta cientos o incluso miles de euros.

Impresoras de inyección de tinta

Con las impresoras ocurre algo parecido, aunque el problema aquí es económico. Cuando las desenchufas directamente de la corriente, al volver a encenderse, inician ciclos automáticos de limpieza. Ese proceso consume tinta de los cartuchos, uno de los consumibles más caros.

Si repites este gesto con frecuencia, verás cómo los cartuchos se vacían sin apenas haber impreso nada. Además, forzar limpiezas innecesarias acorta la vida útil de los cabezales de impresión. 

La forma correcta de apagarlas es usando siempre el botón de encendido, de esta manera el cabezal queda en posición de reposo y el aparato entra en suspensión con un gasto mínimo de energía, sin necesidad de limpiar de nuevo al arrancar.

Router WiFi

El router es el gran olvidado, pero sin él nada funciona, por lo que dejarlo encendido de forma continua garantiza una conexión WiFi estable, permite que reciba actualizaciones de seguridad y sostiene la red de dispositivos inteligentes de tu casa, desde las cámaras hasta las bombillas conectadas.

Apagarlo cada noche no aporta beneficios, al contrario, los reinicios constantes pueden desgastar sus componentes internos y generar averías prematuras. Lo recomendable es mantenerlo encendido, salvo en casos puntuales, como cuando hay problemas de conexión que se solucionan con un reinicio o si te vas de viaje durante días.

Muchas personas desenchufan pensando en lo que se ahorran en electricidad, pero los números no cuadran. El consumo en reposo de un televisor OLED, una impresora en suspensión o un router activo es muy bajo. A final de mes apenas supone unos céntimos. 

En cambio, los problemas derivados de interrumpir su funcionamiento sí pueden costarte bastante más, sobre todo en reparaciones con el servicio técnico. Un OLED dañado antes de tiempo significa gastar en reparaciones o incluso en un reemplazo prematuro. 

Además, una impresora que desperdicia cartuchos de tinta puede multiplicar por tres el gasto en consumibles sin que lo notes hasta que toque comprar repuestos. Un router deteriorado por apagados continuos puede fallar justo cuando más lo necesitas, forzándote a llamar al operador o a comprar uno nuevo.

En este caso, desenchufar no es lo más viable, por lo que el supuesto ahorro desaparece en cuanto toca sustituir un aparato caro o gastar de más en mantenimiento. Lo inteligente es distinguir qué equipos se benefician de estar siempre conectados y cuáles sí merece la pena desconectar. La clave no está en aplicar reglas generales, sino en entender cómo funciona cada dispositivo.

La obsesión por reducir la factura eléctrica nos lleva a veces a tomar decisiones que no siempre tienen sentido. En lugar de fijarte solo en el enchufe, merece la pena pensar en el equilibrio entre consumo, durabilidad y comodidad. Porque sí, puedes ahorrar unos céntimos apagando lo que no toca, pero te arriesgas a perder cientos de euros más adelante.

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