A este Garmin Venu X1 le pido un software más moderno, porque del tamaño y de la batería no tengo queja

Computer Hoy

El Venu X1 es el 'smartwatch' tope de gama de Garmin, que viene por primera vez con un panel cuadrado, aunque su diseño se queda corto si se compara con su completísimo software.

Venu X1

Nota90

    Venu X1 es el reloj más avanzado de Garmin hasta el momento: tiene una pantalla cuadrada de 2", frente a sus predecesores, que la traían redonda; y ofrece una autonomía de 8 días en modo smartwatch.

    He pasado unas semanas con el smartwatch más potente de Garmin hasta la fecha, el Venu X1, un reloj muy cómodo y completo, con formato deportivo como es habitual y cientos de experiencias que adora todo deportista. Para el usuario medio, en cambio, no es especialmente recomendable.

    Con este dispositivo, Garmin ha estrenado una nueva era en concepto de diseño ya que, al contrario que sus predecesores, con esfera redonda, viene con un formato cuadrado que le sienta de maravilla, así como un diseño muy fino y ligero. 

    Esto significa que apenas sentirás que lo llevas puesto y eso es algo que también se nota en su autonomía, que se extiende hasta los ocho días. Al no necesitar cargarlo con demasiada frecuencia, ya que su batería tarda días en vaciarse, vas a olvidarte de quitártelo.

    En software también obtiene una buena valoración. No tanto en el formato, que no me ha gustado tanto, como en la cantidad de métricas que tiene y la precisión que maneja, con funciones básicas que otros relojes de la competencia no siempre registran bien.

    La pregunta es, ¿merece la pena comprar el Venu X1 de Garmin? 

    En mi opinión, la merece solo si vas a sacarle el máximo partido en cuestión de modos deportivos y, para eso, vas a necesitar demostrar tus dotes como alpinista, surfero o esquiador. Eso, siempre que estés dispuesto a pagar los 799 euros que cuesta, que, de primeras asustan.

    Si quieres el reloj no ya como sustituto, sino como complemento del smartwatch, olvídalo, no te va a compensar: sus interfaces son algo mecánicas, no les sobra atractivo precisamente, y están pensadas para ser funcionales, no estéticamente interesantes. 

    También vas a tener que descargarte algunas aplicaciones de la propia Garmin para una experiencia completa. Entre ellas, Connect para revisar las mediciones, Messenger para vincularlo con dispositivos compatibles inReach, o ConnectIQ, para la personalización del dispositivo. En ese caso, prepara espacio de almacenamiento en tu smartphone.

    Te cuento a continuación cuáles han sido mis impresiones estas semanas:

    Características del Garmin Venu X1

    Venu X1
    Pantalla

    AMOLED a color de 2 pulgadas

    448 x 486 p

    Batería

    Hasta 8 días en modo smartwatch (2 días con modo AOD)

    Hasta 11 días en modo ahorro

    Hardware
    Sistema operativo
    Sensores
    Materiales y correa

    Correa de nailon

    Pantalla de cristal de zafiro

    Carcasa de polímero con titanio

    Conectividad

    Bluetooth, ANT+ y WiFi

    Galileo, Beidou, GPS, GLONASS, QZSS

    Resistencia al agua

    5 ATM

    Dimensiones

    41 x 46 x 7,99 mm

    40 g con correa

    34 g sin correa

    Extras

    32 GB de RAM

    Linterna regulable

    Cargador exclusivo

    Garmin Pay

    Precio

    799 euros

    Pantalla

    AMOLED a color de 2 pulgadas

    448 x 486 p

    Batería

    Hasta 8 días en modo smartwatch (2 días con modo AOD)

    Hasta 11 días en modo ahorro

    Hardware
    Sistema operativo
    Sensores
    Materiales y correa

    Correa de nailon

    Pantalla de cristal de zafiro

    Carcasa de polímero con titanio

    Conectividad

    Bluetooth, ANT+ y WiFi

    Galileo, Beidou, GPS, GLONASS, QZSS

    Resistencia al agua

    5 ATM

    Dimensiones

    41 x 46 x 7,99 mm

    40 g con correa

    34 g sin correa

    Extras

    32 GB de RAM

    Linterna regulable

    Cargador exclusivo

    Garmin Pay

    Precio

    799 euros

    Diseño y conectividad: es tan cómodo que te olvidarás de quitártelo

    Si le echamos un vistazo al catálogo de Garmin, encontraremos que todos sus relojes inteligentes vienen con una esfera redonda, a excepción del modelo Bounce, que está dirigido a niños. Eso es, precisamente, lo que diferencia su tope de gama de versiones anteriores.

    Así, nos encontramos con un reloj que comparte parecido con el Huawei Watch Fit 4 Pro, con la pantalla AMOLED cuadrada de 2 pulgadas con cristal de zafiro, muy amplia si la comparamos con otros smartwatches recientemente lanzados por la marca. Sin ir más lejos, el panel de otro de sus productos estrella, como el Forerunner 970 es de 1,4 pulgadas de diámetro.

    Los bordes son mínimos a ambos lados, aunque engrosan en la parte superior e inferior, así como en las esquinas; pero no es algo que moleste en un uso diario, porque da la sensación de que la pantalla del reloj está muy bien aprovechada desde el minuto uno, con la interfaz principal.

    La correa que utiliza este reloj es comodísima, algo que no me extraña si la propia marca se refiere a ella como ComfortFit. Es de nailon y se fabrica en negro y verde, colores que le vienen muy bien a su caja de titanio, ligera y con un diseño muy sencillo. La pena es que se deshilacha y donde se coloca el velcro, dispuesto en tres bandas.

    Gracias a este formato, puedes llevar puesto el reloj sin molestia ninguna (también cuenta con versiones en silicona, todo va en gustos). Tanto es así que, en mi caso, debo reconocer que se me ha olvidado quitármelo, a pesar de que no me gusta utilizarlo bajo la ducha o en la piscina.

    Un detalle interesante que no he visto en otros relojes inteligentes y que éste sí tiene es la linterna. Está colocada en la parte superior derecha del cuerpo, tiene cinco niveles de intensidad (uno de ellos es luz roja) y se puede acceder a ella de forma muy sencilla, con un doble toque en el botón inferior. Este acceso directo puede salvar cualquier circunstancia.

    Sin embargo, tanto me ha sorprendido este complemento como la falta de otro. Hablo de la corona giratoria, típica de este tipo de dispositivos, que en el reciente lanzamiento dede Garmin no está y que puede facilitar la navegación. 

    Más si, en el momento de utilizarla, el usuario está en movimiento, que viniendo de una empresa especializada en la actividad física, se espera que sea haciendo deporte. Da mayor sensación de control que toquetear la propia pantalla y, como es lógico, es una técnica que ensucia menos el panel principal.

    En su lugar, dispone de dos botones prácticamente idénticos (el superior tiene una señal en color naranja), que tienen la distancia necesaria para pulsarlos con la yema del dedo, sin marcarlos los dos a la vez. El superior da acceso a las denominadas Actividades (sesiones de entrenamiento, asistente telefónico, monedero, etc.) y, el de abajo, permite retroceder en los menús.

    Del lado de la conectividad, cabe decir que el cable de carga, que tiene clavija USB-C está incluido en el paquete, aunque también se puede comprar aparte por circunstancias como pérdida o si se da el caso de que tenemos un cargador que con entrada USB-A. 

    Esta variedad de opciones no quita que, para cargarlo, se deba incrustar en la clavija el propio reloj para lo que, en ocasiones, hay que desajustar la propia correa, a fin de hacerle un hueco para que quepa. Quizá con un sistema imantado sería más recomendable y, sobre todo, cómodo.

    Software sencillo, personalizable y muy completo

    Visualmente y, ya centrados en el software, no se puede decir que sea especialmente atractivo, aunque es posible que esa sea la intención de la propia marca: ofrecer menús claros, sin ornamentaciones, que sacrifica en favor de hacerlos realmente completos y, sobre todo, personalizables.

    Además, algo que creo que le funciona muy bien y hace de él un smartwatch muy fácil de entender es que apenas tiene pantallas. Frente al scroll lateral infinito de otros modelos, con pantallas a mansalva para conocer métricas o gestionar el reproductor de música, entre otras opciones, este reloj solo responde a dos gestos: el deslizamiento hacia arriba y hacia la izquierda.

    Con el primero aparecen la configuración predeterminada, el reloj es capaz de ofrecer la información del tiempo, la hora del amanecer y el anochecer, la predisposición para el entrenamiento, el calendario, el acceso directo al barómetro y al altímetro y, curiosamente, a los valores bursátiles, proporcionados por Twelve Data.

    Sin embargo, es posible añadir widgets de absolutamente todo: el estrés, el estado de VFC, husos horarios alternativos, fase lunar, Messenger (en este caso también precisa el uso de su propia app), minutos de intensidad, pulxiometría, respiración, siestas... 

    Sobre estas últimas, y como gran entusiasta de esta costumbre, debo decir que las ha medido de forma bastante precisa. Aunque, como es habitual en este tipo de dispositivos, y entendiendo que no debe ser fácil concretar en qué momento ha arrancado el sueño, a veces ha confundido que estaba durmiendo y solo estaba tumbada.

    Por lo que puedo intuir, si lo hubiera vinculado con un dispositivo Android todo hubiera sido más fácil a la hora de recibir notificaciones y responderlas, pero lo desconozco, ya que mi teléfono habitual es un iPhone. En mi caso, cuando he recibido un mensaje con una imagen, lo he visto indicado, pero no he podido previsualizarla, abrirla ni mucho menos responder.

    A pesar de las limitaciones que siempre poner Apple cuando se utilizan otros dispositivos que no forman parte de su ecosistema, reconozco que es tarea de Garmin facilitar algunas cosas, como borrar las notificaciones una vez abiertas, sin necesidad de indicarlo manualmente en la pantalla.

    Otras funciones curiosas del reloj son las más sencillas de cualquier smartphone, pero que no está de más que también tenga un reloj. No son otras que las de la calculadora (sencilla, no te esperes una científica) y la de la grabadora de voz que, sorprendentemente, registra aceptable el sonido. Lo malo es que esas notas o audios no tengan cabida en alguna de las apps con las que trabaja Garmin, sino que se guardan en local.

    Para las llamadas, no hay problemas a nivel de software (llamar, colgar, silenciar micrófono, etc.) aunque quizá sí en el plano del hardware, porque no creo que tenga un altavoz lo suficientemente potente. Al menos, no lo aconsejaría para utilizarlo en un espacio que no sea demasiado silencioso, aunque de la gente con la que he hablado a través del terminal no he tenido queja.

    Lo que no me gusta demasiado es que, casi para personalizar cualquier cosa, hay que echar mano de Garmin Connect IQ, la plataforma de aplicaciones y personalización de Garmin. Si la instalamos, por tanto, ya nos encontramos con que debemos tener dos apps para conocer el estado de nuestro dispositivo. 

    Lo bueno es que, una vez tienes instalada Connect, ambas plataformas se vinculan de manera autónoma y no hay que andar iniciando sesión de nuevo. Para hacer pagos sin contacto, sucede lo mismo, necesitamos otra aplicación más. En concreto, Garmin Pay, que soporta tarjetas de crédito y débito, incluidas Mastercard y Visa.

    En los smartphones actuales eso no debería ser un problema, porque vienen con memoria suficiente para almacenar toda esta información, pero es lógico que no queramos tener dos o más plataformas para controlar un mismo accesorio.

    A pesar de esto, hay otro motivo que bien podría convencer a cualquiera de que éste es su smartwatch de referencia: su batería, que cumple lo que promete. Me refiero a sus 8 días de autonomía en Modo Smartwatch (que, a grandes rasgos, es el modo de uso normal), prolongable hasta los 10 si se activa el modo de energía.

    Con la pantalla siempre activa (AOD), en cambio, su consumo se dispara y tendrás que cargarlo dos días después de haberlo desenchufado de la corriente. Lo mismo sucede con el modo GNSS activado que, como es lógico por la energía que necesita, apaga el reloj en solo unas horas. 

    De todos modos, no hace falta mucho tiempo de carga para ponerlo en marcha, aunque sea con poca batería. Enchufándolo al ordenador, porque en el momento de las pruebas no tenía enchufe USB-A, pasa de 0 a un 10% en 10 minutos. Diría que es suficiente para un dispositivos de estas características.

    Mediciones y salud: la broma de contar los pasos nunca había sido tan precisa

    Con un trabajo tan sedentario com el que tengo y un momento en e que apenas tengo tiempo para ponerme en forma, tengo la manía de fijarme en lo más simple, que es el conteo de pasos. Es ahí donde determino si me encuentro ante un reloj inteligente competente o no, ya que me he encontrado con otros que los multiplican a su antojo. 

    Pues bien, éste en concreto está incluido en la primera clasificación, ya que haciendo la sencilla prueba de caminar mirando el reloj ha sabido discernir entre un paso y un movimiento que se parece a un paso (sí, me refiero a ese intercambio de peso entre un pie y otro que te sale solo durante un concierto).

    Curiosamente, este reloj no dispone de la función de electrocardiograma, que es una de las que las marcas habitualmente presumen en sus dispositivos. Es más, la propia Garmin es culpable de eso, con los modelos Gamin Fenix 8 y Garmin Epix 2 Pro, que sí tienen soporte para esta medición, importante de cara a evaluar problemas cardíacos.

    A pesar de que no cuenta con ella, dispone de muchas otras virtudes a nivel de software, con un conjunto de funcionalidades pensadas para cuidar al usuario. Para empezar, con una suerte de Modo descanso, que se activa automáticamente a partir de las 22 horas y se desactiva alrededor de las 8 de la mañana, para ofrecer de un solo vistazo únicamente la hora y el tiempo estimado, sin más entretenimiento. Esto significa que ninguna notificación interrumpirá tu tranquilidad y eso se agradece.

    Otras de las características que hacen de éste un reloj interesante es lo que se conoce como Body Battery, que mide el nivel de energía que tienes en base a variables como la frecuencia cardíaca, la calidad del sueño (por lo que conviene llevarlo mientras duermes) o el nivel de estrés. 

    Si bien el smartwatch siempre ha considerado que era buen momento para ponerme a hacer ejercicio, a pesar de no haber dormido tantas horas como las recomendables para una óptima recuperación, ha mostrado los niveles más altos los días en que he estado más activa. Por ejemplo, aquellos en los que he madrugado para caminar antes de desayunar.

    En ocasiones, he utilizado el GPS y los mapas para guiarme sin echar mano del Google Maps o Mapas de iPhone, que se pueden descargar en el propio reloj con conexión WiFi (siempre que requiera código de activación, porque con las redes abiertas no lo he conseguido), aunque tiene la contra de que no tiene doble frecuencia. Eso hace que en ocasiones ande algo despistado pero, en mi caso y para lo que lo he usado, no ha sido un incordio.

    En cambio, no he tenido la oportunidad de probar otras funciones, como la del jet lag, aunque me hubiera gustado. Se supone que el reloj avisa de que tu cuerpo está pasando por ese desequilibrio y minimiza sus efectos con información sobre la exposición a la luz, el horario del sueño y el ejercicio. sin embargo, después de un viaje exprés a Estados Unidos, no me ha dicho nada de eso. 

    Claro que no lo ha hecho porque no lo había activado previamente Garmin Connect que, por cierto, ha reconocido rápidamente el dispositivo una vez conectado al Bluetooth, aunque no me ha pasado con ConnectIQ, que o ha tardado más o directamente no se ha conectado en alguna ocasión.

    Quizá sea mucho pedir que el dispositivo sea capaz de conocer esta información del cuerpo sin tener que hacerlo de forma manual, porque para eso tiene acceso a toda nuestra información relacionada con la salud, ¿no?

    Del lado de los modos deportivos, conviene mencionar que no solo es un dispositivo muy completo, sino que también clasifica cada uno de ellos de la forma más adecuada, con clasificaciones como Exterior, Carrera, Ciclismo, Natación... Otros, en cambio, es un cajón de sastre, aunque incluye Meditación y Juegos.

    Ojo a esto, ya que Garmin también considera que el gaming es un deporte más (y hace bien, porque tiene una parte emocional que sus sensores también pueden medir) y brinda tres tipos de juegos (Mundo abierto, Partidas dinámicas y Battle Royale) para medir las pulsaciones, el nivel de estrés o la frecuencia cardíaca.

    Valoración

    Nota 90

    El Venu X1 es el 'smartwatch' tope de gama de Garmin, un reloj muy cómodo y completo, con formato deportivo como es habitual y cientos de experiencias que adora todo deportista. Para el usuario medio, en cambio, no es especialmente recomendable.

    Lo mejor

    • No pesa nada y es muy cómodo de llevar
    • Muy buena autonomía
    • Mediciones muy detalladas

    Lo peor

    • Interfaces un poco anticuadas
    • La correa se despelleja
    • No le vendría mal una corona giratoria
    • ...ni un GPS de doble banda, dado el precio que tiene

    Otros artículos interesantes:

    Más información sobre:

    Ver sus artículos

    Noelia Murillo

    Redactora

    Noelia Murillo, redactora de Computer Hoy. Realiza pruebas de producto, reportajes y noticias de actualidad relacionadas con el sector. También te cuenta lo que ha analizado en redes sociales.