Bjarne Stroustrup, creador de C++: que no te engañen, "el inglés no es adecuado como lenguaje de programación"; los programadores mejor pagados usan estos

Bjarne Stroustrup junto a una pantalla con código de programación
Bjarne Stroustrup junto a una pantalla con código de programaciónMontaje / Freepik

El inglés (vía prompts IA) no puede sustituir a lenguajes como C++ en codificación. Los perfiles mejor pagados suelen dominar programación de bajo nivel y fundamentos matemáticos.

No cabe duda de que la inteligencia artificial ha popularizado una idea que hace apenas unos años parecía impensable: desarrollar software escribiendo instrucciones en lenguaje natural (prompts).

Herramientas capaces de generar código a partir de una simple descripción han llevado a muchos a pensar que aprender lenguajes de programación podría dejar de ser una necesidad. Sin embargo, Bjarne Stroustrup, creador de C++, cree que esa visión simplifica demasiado la realidad.

El informático danés sostiene que el inglés no puede sustituir a los lenguajes y pone como ejemplo precisamente algunos de los empleos mejor remunerados del mundo, donde la precisión sigue siendo más importante que la comodidad.

Por qué el inglés no puede reemplazar a C++ o Rust

Bjarne Stroustrup es el creador de C++, uno de los lenguajes de programación más influyentes de las últimas décadas. Desde su aparición en los años ochenta, se ha convertido en una herramienta fundamental para desarrollar sistemas operativos, motores gráficos, plataformas financieras y mucho más.

Su experiencia le ha permitido observar la evolución de la industria durante décadas, incluido el reciente auge de la inteligencia artificial aplicada al desarrollo de software.

Cuando afirma que el inglés no es adecuado en esta industria, no está criticando la utilidad de la IA; lo que señala es una diferencia fundamental entre el lenguaje humano y los lenguajes diseñados para controlar ordenadores.

El inglés es flexible y admite múltiples interpretaciones, por lo que es una característica que resulta útil en una conversación entre personas, pero se convierte en un problema cuando una máquina necesita instrucciones exactas. Y es que una misma frase puede entenderse de distintas formas según el contexto.

Lenguajes como C++, Rust, Java u OCaml fueron creados precisamente para evitar esa ambigüedad debido a que su sintaxis obliga a expresar con precisión qué debe hacer el sistema y cómo debe hacerlo. Según Stroustrup, esa exactitud es imprescindible en ámbitos donde cualquier error puede afectar al rendimiento, la estabilidad o la seguridad.

Los lenguajes que dominan los salarios más altos

La importancia de esta precisión se aprecia en el mundo de las finanzas de baja latencia. Se trata de sistemas diseñados para ejecutar operaciones en tiempos reducidos, donde incluso diferencias de microsegundos pueden tener consecuencias económicas significativas.

En este entorno, C++ sigue siendo uno de los lenguajes más valorados, ya que la demanda de expertos es tan elevada y la oferta tan reducida que algunas firmas financieras llegan a ofrecer remuneraciones cercanas a los 600.000 dólares anuales para atraer a los mejores profesionales.

Cabe señalar que no es el único caso, porque empresas como Jane Street utilizan OCaml, otro lenguaje con una sólida base matemática que permite construir sistemas complejos y eficientes. Rust también ha ganado protagonismo gracias a su enfoque en el rendimiento y la seguridad.

Lo que la IA todavía no consigue hacer

Bjarne Stroustrup considera que la inteligencia artificial puede ayudar a los desarrolladores y acelerar numerosas tareas. Sin embargo, sostiene que todavía presenta limitaciones importantes en áreas altamente especializadas.

Entre ellas menciona la generación de código menos eficiente, la dificultad para controlar cambios muy específicos y una mayor tendencia a reproducir errores heredados de los datos con los que ha sido entrenada.

Por eso, mientras muchos imaginan un futuro basado únicamente en prompts en inglés, los programadores mejor pagados continúan dominando lenguajes como C++, OCaml o Rust, tecnologías que siguen siendo esenciales.

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