Bjarne Stroustrup, creador de C++, muestra su odio eterno a la IA: "Escribe código basura, los programadores de verdad prefieren jubilarse antes que trabajar con ella"

Bjarne Stroustrup
Bjarne StroustrupImagen generada con IA

El creador de C++ rechaza el uso de inteligencia artificial en programación. Advierte que produce código deficiente que termina siendo una carga para los programadores.

La inteligencia artificial ya es capaz de crear páginas web, corregir errores, así como generar apps enteras en cuestión de segundos. Es por esta razón que está presente en muchas industrias debido a sus capacidades inteligentes.

Herramientas como Claude Code, GitHub Copilot o Codex han cambiado la forma en la que muchos desarrolladores trabajan y prometen acelerar enormemente la creación de software. Pero no todo el mundo dentro de la industria tecnológica está convencido de que eso sea necesariamente una buena noticia.

Uno de los críticos más duros es Bjarne Stroustrup, creador del lenguaje C++, que considera que gran parte del código generado por modelos de inteligencia artificial sigue siendo técnicamente deficiente.

Sus declaraciones reflejan un debate cada vez más intenso dentro del sector, donde la diferencia entre generar código rápidamente y desarrollar software pensado para funcionar correctamente durante años es enorme.

Por qué Stroustrup considera que la IA escribe código basura

La crítica que ha hecho el científico de la computación y catedrático danés no se centra únicamente en que la IA pueda equivocarse. El problema, según muchos programadores veteranos, es mucho más profundo.

Y es que los modelos actuales generan código identificando patrones estadísticos aprendidos de millones de ejemplos previos, pero no entienden realmente la arquitectura completa de un sistema ni las consecuencias de ciertas decisiones.

Eso provoca que muchas herramientas produzcan soluciones que aparentemente funcionan, pero que introducen redundancia, estructuras difíciles de mantener, malas prácticas o problemas ocultos de rendimiento y seguridad.

En proyectos pequeños eso puede pasar desapercibido, pero en software complejo, donde trabajan cientos de desarrolladores durante años, ese tipo de código termina convirtiéndose en un problema enorme.

El choque entre dos formas de entender la programación

La reacción de Bjarne Stroustrup también refleja una diferencia cultural dentro de la industria, donde para muchos programadores experimentados, desarrollar software no consiste únicamente en escribir líneas de código rápidamente.

Programar implica diseñar sistemas entendibles, eficientes, pero sobre todo, mantenibles a largo plazo. Significa comprender exactamente qué hace cada componente y por qué funciona de determinada manera.

Aquí aparece parte del rechazo hacia la IA, ya que muchos desarrolladores veteranos sienten que las nuevas herramientas fomentan una cultura donde se acepta código generado automáticamente sin entenderlo completamente.

Por eso Stroustrup, creador de C++, afirma que algunos programadores preferirían jubilarse antes que depender constantemente de sistemas de generación automática.

Lo que sí hacen bien herramientas como Claude Code o Codex

Esta crítica no significa que estas plataformas sean inútiles. De hecho, muchos ingenieros utilizan IA diariamente para acelerar tareas repetitivas, generar documentación, corregir errores simples o crear prototipos rápidos.

El problema aparece cuando esas herramientas dejan de funcionar como apoyo y empiezan a sustituir actividades que bien pueden hacer trabajadores humanos.

Actualmente, la IA puede escribir código funcional con enorme velocidad, pero todavía tiene dificultades para mantener coherencia arquitectónica compleja o detectar consecuencias a largo plazo dentro de sistemas grandes.

El debate alrededor de la inteligencia artificial y el desarrollo de software probablemente no terminará pronto, por lo que las herramientas generativas seguirán mejorando y cada vez serán más capaces.

Pero las palabras de Bjarne Stroustrup muestran que parte de la industria tecnológica sigue viendo una diferencia fundamental entre generar código automáticamente y construir software profesional de calidad.

Y precisamente en este punto está el centro real de la discusión: escribir código nunca ha sido únicamente cuestión de velocidad, sino también de comprensión, criterio y experiencia.

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