María Aperador, experta en ciberseguridad, sobre una nueva estafa en ChatGPT y Gemini: "Entras confiando porque te lo ha dado la IA, pero estás a punto de ser víctima"

Experta en ciberseguridad María Aperador
Experta en ciberseguridad María AperadorMontaje / TikTok

Un enlace compartido por la IA no debe considerarse seguro. Los hackers pueden comprar dominios y utilizarlos para dirigir a los usuarios hacia páginas diseñadas para robar datos o credenciales.

Durante años, los ciberdelincuentes han utilizado correos falsos, mensajes urgentes y páginas que imitan bancos o tiendas, pero ahora están aprovechando una costumbre mucho más reciente: confiar en los enlaces que ofrecen los chatbots.

Y es que admitámoslo, hoy cada vez más personas preguntan a plataformas como ChatGPT o Gemini dónde comprar un producto, cómo acceder a un servicio o cuál es la web oficial de una empresa.

La respuesta suele llegar bien escrita y acompañada de enlaces que parecen legítimos, pero el problema es que algunas de esas direcciones web pueden no existir o haber sido generadas por error.

María Aperador, experta en criminología y ciberseguridad, ha alertado a través de su cuenta de TikTok de una técnica que convierte esos fallos de la inteligencia artificial en una puerta para el fraude.

Afirma que los usuarios entran confiados a la web porque el enlace aparece dentro de una respuesta de la inteligencia artificial, pero puede terminar en una página controlada por ciberdelincuentes.

El fraude comienza con un dominio inventado

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Cabe aclarar que los modelos de IA no siempre comprueban cada dirección que incluyen en sus respuestas. En algunas ocasiones construyen enlaces que parecen coherentes con el nombre de una empresa, una tienda o un servicio, aunque el dominio no exista realmente.

Hasta hace poco, al pulsar uno de esos enlaces, el usuario podía encontrarse con una página de error y los atacantes han visto una oportunidad en esa situación.

Y es que ahora buscan direcciones inventadas por los chatbots, comprueban si están libres y las registran a su nombre. Después crean una web que encaja con la consulta que podría haber hecho el usuario.

Puede aparentar ser una tienda, un servicio de soporte, una plataforma de pagos o una página de acceso a una cuenta. Si ChatGPT o Gemini vuelven a recomendar la misma dirección, el enlace ya funciona y conduce directamente al sitio fraudulento.

La confianza en la IA hace que la víctima baje la guardia

Esta estafa resulta especialmente peligrosa porque el enlace no llega mediante un mensaje extraño, sino que aparece dentro de una conversación iniciada por el propio usuario con una herramienta que utiliza habitualmente.

Esa confianza hace que muchas personas revisen menos la dirección y den por hecho que la página ha sido verificada. Sin embargo, que un chatbot mencione una web no significa que OpenAI, Google o el propio sistema hayan confirmado quién la controla.

Sobre todo porque la página web falsa puede pedir al usuario que introduzca su correo, contraseña, datos personales o información bancaria.

También puede simular una compra, solicitar un pago o descargar un archivo malicioso. El diseño profesional y el candado del navegador tampoco garantizan que sea oficial, ya que solo indican que la conexión está cifrada.

Cómo evitar caer en la trampa

La recomendación es no considerar seguro un enlace solo porque aparezca en una respuesta de inteligencia artificial. Antes de abrirlo, conviene leer el dominio y buscar letras, guiones extraños, nombres demasiado largos o extensiones poco habituales.

También se puede copiar la dirección y analizarla con plataformas de seguridad como VirusTotal o BeValk, aunque un resultado limpio no ofrece una garantía absoluta si la página acaba de crearse.

Cuando el enlace esté relacionado con un banco, una compra, una cuenta personal o una descarga, lo más prudente es buscar la web oficial directamente en el navegador o utilizar la aplicación legítima del servicio.

La advertencia de María Aperador deja una idea clara: los delincuentes no necesitan controlar ChatGPT ni Gemini para aprovecharse de ellos. Basta con convertir uno de sus errores en una página real y esperar a que la confianza del usuario haga el resto.

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