Le preguntamos a la IA si la inteligencia artificial hará a los seres humanos menos inteligentes: "Sí, yo pensaré por ustedes"

La culpa no será de los chatbots ni de la tecnología, sino de los humanos, que delegarán todas las tareas sencillas y sus capacidades cognitivas a cambio de comodidad y rapidez.
¿Hará la inteligencia artificial que los humanos sean menos inteligentes? La respuesta es sí, pero no por las razones que imaginas. No hablamos de robots que se rebelan contra la humanidad ni de películas de ciencia ficción.
El problema es mucho más sencillo, y es que cada vez que dejas que un algoritmo haga algo por ti, tu cerebro deja de practicar esa habilidad. Piénsalo así: el GPS borró tu capacidad de orientarte con mapas de papel, mientras que la calculadora te hizo olvidar cómo hacer cuentas de cabeza.
Ahora, los asistentes de inteligencia artificial están asumiendo tareas como escribir textos, resumir documentos, crear ideas, analizar información. La diferencia es que ahora no solo delegas tareas simples, sino que dejas de pensar por ti mismo.
Tu cerebro necesita entrenamiento
El cerebro funciona como un músculo, si no lo usas, se debilita. Cuando eliminas el esfuerzo mental, eliminas el ejercicio, por lo que buscar la palabra correcta, construir un argumento, resolver un problema, todo ese trabajo mantiene tu mente ágil.
Según ChatGPT, la inteligencia artificial está diseñada para quitarte ese esfuerzo, y lo hace escribiendo los correos, al resumir documentos largos, generando propuestas creativas. Cada tarea que le pasas es un ejercicio mental que dejas de hacer.
Varios estudios ya lo han comprobado con tecnologías más antiguas, donde las personas que usan GPS constantemente tienen peor sentido de la orientación cuando intentan moverse sin él.
La investigación de Véronique Bohbot muestra algo preocupante, y es que tu cerebro tiene dos formas de recordar lugares. Una usa el hipocampo, la parte responsable de la memoria espacial.
Mientras que la otra funciona en piloto automático, siguiendo instrucciones paso a paso. Cuando usas mucho la tecnología, el hipocampo trabaja menos, pero el problema es que el poco uso de esta región cerebral se relaciona con problemas cognitivos y mayor riesgo de alzhéimer.
De pensar a pedir
Durante toda la historia, los humanos han sido creadores, personas que analizan y resuelven problemas, pero la inteligencia artificial está cambiando eso. Ahora tu trabajo consiste en pedirle cosas a un chatbot, pero ya no produces el contenido tú mismo.
Este cambio no es solo técnico, afecta a tu forma de pensar. Pasas de crear activamente a consumir pasivamente lo que generan los algoritmos. Tu inteligencia se convierte en algo que selecciona opciones que la IA te ofrece, por lo que pierdes la capacidad de crearlas desde cero.
Un estudio de Michael Gerlich encontró algo revelador: las personas que usan herramientas de IA con frecuencia tienen peor capacidad de pensamiento crítico.
Quienes dependen más de la IA para resolver problemas o tomar decisiones obtienen peores resultados en pruebas de razonamiento. El motivo es lo que los expertos llaman cognitive offloading, donde la gente acepta las respuestas de la IA sin analizarlas a fondo.
El verdadero peligro no es que la inteligencia artificial cometa errores, sino que dejes de comprobar si los comete. Ya está pasando, millones de personas aceptan las respuestas de los chatbots como verdades absolutas porque comprobar la información requiere tiempo y esfuerzo.
Este problema tiene nombre, se trata del sesgo de automatización. Cuando una máquina te da una respuesta, confías en ella más que en tu propio criterio, incluso cuando tienes motivos para dudar.
Los analistas que trabajan con datos enfrentan este problema debido a que aceptan sin cuestionar los resultados que genera una IA, sin verificar si son correctos. Al dejar el pensamiento crítico en manos de algoritmos, te conviertes en alguien que ejecuta decisiones que no entiende del todo.
Sigues recomendaciones automáticas sin saber cómo se generaron, estudiantes entregan trabajos hechos por IA sin revisar si los datos son verdaderos. Profesionales toman decisiones basándose en resúmenes automáticos sin leer los documentos originales.
No sabes cómo funciona
Cuando la IA procesa información y te da un resultado final, pierdes el acceso al proceso, solo ves lo que entra y lo que sale, no cómo llegó a esa conclusión. Esto crea una generación que olvida cómo razonar paso a paso.
Cabe señalar que una sociedad que pierde el conocimiento de los procesos es vulnerable, significa que no puede detectar fallos, no puede cuestionar resultados erróneos, no puede funcionar si el sistema se cae.
Ya hay casos documentados donde esta dependencia ha causado problemas, con errores en sistemas judiciales predictivos, sesgos en algoritmos de selección de personal que nadie detectó porque confiaban ciegamente en la tecnología.
¿Cómo será el cambio?
De acuerdo con la respuesta de ChatGPT, no será un cambio repentino, sino gradual. Como la vista que se deteriora lentamente, la pérdida de capacidad mental avanza sin que lo notes hasta que es grave.
La primera fase ya está aquí, que es dejar que la IA haga tareas administrativas y mecánicas, como correos, resúmenes, traducciones. La segunda fase está empezando ahora, que es dejar que analice datos y tome decisiones basadas en patrones complejos.
Mientras que la tercera fase llegará pronto, en el que se dejará que la IA proponga estrategias y decida por ti. El resultado final será una humanidad que depende de la tecnología para pensar, capaz de pedir soluciones pero incapaz de crearlas sin ayuda.
La inteligencia artificial no necesita ser malvada para hacerte menos inteligente, solo necesita ser útil. Cuanto mejor funciona, menos necesitas usar tu cerebro, se crea tecnología para ser más capaces, pero acabamos dejando que haga el trabajo mental que nos hace inteligentes.
De este modo, la pregunta ya no es si la IA nos hará menos inteligentes, si no cuánto estamos dispuestos a perder a cambio de comodidad. La respuesta, hasta ahora, parece ser: todo lo que los chatbots puedan hacer por nosotros.


