Noruega da el paso y planea prohibir las gafas inteligentes en espacios públicos: "No queremos una sociedad donde se grabe a la gente"

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Noruega se suma a la lista de países que ya contemplan prohibiciones más estrictas para los usuarios que graben con estas gafas inteligentes en espacios públicos.
El Ministerio de Asuntos Digitales de Noruega, que pertenece a un gobierno en minoría del Partido Laborista, ha anunciado que está preparando un proyecto de ley para presentarlo "lo antes posible" con el objetivo de limitar el uso de las gafas inteligentes en espacios públicos.
Esta medida afectaría a numerosas zonas que pueden ser claves para la privacidad de los usuarios, como parques públicos, playas, museos, centros comerciales, instituciones escolares, guarderías, centros sanitarios, gimnasios y eventos multitudinarios.
"Estoy preocupado de que se esté introduciendo una tecnología nueva y poderosa con la que la gente corre el riesgo de ser fotografiada, filmada o grabada en audio sin saberlo", ha expresado Torgeir Micaelsen, ministro de Asuntos Digitales de Noruega y perteneciente al Partido Laborista del país.
"No queremos una sociedad en la que la gente se preocupe por estar siendo grabada sin su conocimiento, fotografiadas o filmadas en lugares y situaciones donde estén acostumbradas a no ser monitoreadas", ha añadido.
Al gobernar en minoría, no obstante, el Partido Laborista necesitará el respaldo de otras fuerzas parlamentarias para sacar adelante este veto temporal a las gafas inteligentes, como las de Meta, además de que será un grupo de expertos el encargado de redactar el nuevo marco regulatorio, con el que se podrían plantear algunas excepciones para colectivos vulnerables o usos con fines sociales que aporten algo a la sociedad.
En cualquier caso, Noruega no es el primer país que ha introducido medidas restrictivas para las gafas inteligentes. En Reino Unido, el sector privado ha llevado a cabo ya iniciativas para prohibir este tipo de dispositivos en lugares como salas de cine, pubs o restaurantes de renombre. Y, por supuesto, con prohibiciones expresas para grabar dentro de los juzgados.
Un poco más lejos, en Francia, también hubo varias denuncias por parte de la organización E-enfance, dedicada a la protección infantil, a raíz de varias denuncias de mujeres y jóvenes que fueron grabadas sin consentimiento en la calle, además de que estas imágenes acabaron siendo compartidas en redes sociales mediante formatos como falsas entrevistas en la calle o bromas.
Por su parte, en Estados Unidos la legislación depende de cada estado en concreto. Por ejemplo, en las jurisdicciones más estrictas, como California o Florida, no se prohíbe el uso de gafas inteligentes para grabar en espacios públicos, pero sí el consentimiento expreso de un usuario si se va a grabar una conversación.
Más aún, el gobernador de California ha vetado recientemente un proyecto que preveía sanciones para quienes usaran estas gafas en vestuarios o consultas médicas, bajo el argumento de que la legislación ya contempla multas para las grabaciones ilícitas.
Mientras tanto, Australia ya planea que se prohíba el uso de las gafas inteligentes en lugares como los edificios del gobierno o las oficinas públicas; adicionalmente, también hay movimientos para intentar obligar a los fabricantes, como Meta y Oakley, a que las gafas difuminen de forma automática los rostros de los peatones mientras se está grabando.
Al otro lado, los fabricantes como Meta ya han introducido medidas importantes que alertan sobre cuándo se está grabando, como el indicador LED blanco de alta luminosidad que avisa si las gafas inteligentes están capturando imagen o vídeo. Además de lanzar otro modelo que solo puede grabar audio y no cuenta con sensores de vídeo.
A pesar de ello, las preocupaciones relacionadas con la privacidad alrededor de este tipo de dispositivos es una cuestión que se debate cada vez en más países. Con las nuevas medidas planteadas por Noruega, la región europea podría convertirse en una de las pioneras en este tipo de normativas más restrictivas.
