Así puedes mejorar el rendimiento de tu PC sin actualizar ni un solo componente

Generado con IA

Mejorar el rendimiento de tu PC no siempre requiere una inversión en nuevos componentes. Con unos simples ajustes en el sistema, puedes optimizar significativamente la velocidad y la eficiencia de tu equipo.

Si tu PC ha comenzado a presentar signos de mal rendimiento, como ralentizaciones, bloqueos constantes, cierre inesperado de aplicaciones o un rendimiento general pobre, probablemente lo primero que pienses sea en actualizar los componentes por unos más recientes. 

No obstante, afortunadamente, existen muchas formas de acelerar el rendimiento de un ordenador sin necesidad de gastar dinero. Con unos cuantos ajustes en la configuración del sistema, tu equipo volverá a funcionar correctamente.

Cabe señalar que en el rendimiento de un PC influyen varias cosas, pero principalmente es el hardware, el sistema operativo y los programas que utilizas. Puedes actuar sobre todos ellos para mejorar su rendimiento sin tener que cambiar de PC. A continuación, te explicamos cómo hacerlo.

Buscar actualizaciones del sistema operativo

Mantener tu sistema operativo actualizado es fundamental para asegurar que tu PC funcione de la mejor manera posible. Las actualizaciones suelen incluir mejoras de rendimiento, corrección de errores y parches de seguridad que pueden resolver problemas que causan ralentizaciones.

Las nuevas versiones del sistema operativo ayudan a gestionar de manera eficiente los componentes internos de tu PC, optimizando su rendimiento y asegurando que todas las funciones operen sin contratiempos.

Para buscar actualizaciones en Windows 10 o Windows 11, solo debes hacer clic en el botón Inicio y seleccionar Configuración. Luego pulsa en Windows Update y haz clic en Buscar actualizaciones. El sistema buscará versiones disponibles y las descargará e instalará automáticamente.

Cambia la configuración de energía

La configuración de energía del sistema operativo determina cómo se gestiona el consumo de energía del ordenador. Si está configurado en un modo de ahorro de energía, el rendimiento puede verse reducido.

En este sentido, cambiar la opción a un modo de alto rendimiento permite que el equipo utilice toda su potencia para ejecutar aplicaciones y juegos, lo que al final puede mejorar el rendimiento general.

Para cambiarlo es bastante sencillo, simplemente, en la barra de búsqueda del menú Inicio escribe Panel de control, luego haz clic en Hardware y sonido, y por último pincha en Opciones de energía. Aquí tendrás que seleccionar Alto rendimiento.

Deshabilitar los programas que se inician con Windows 

Cuantas más aplicaciones se inicien automáticamente al encender tu PC, más tiempo tardará en estar listo para usarse y más recursos consumirá en segundo plano. 

Esto no solo ralentiza el tiempo de arranque, sino que también puede hacer que el sistema sea menos responsivo debido a la carga adicional en la memoria RAM y el procesador.

Deshabilitar las apps innecesarias del inicio acelerará tu ordenador y al mismo tiempo liberará recursos del sistema para otras tareas. Es útil si has instalado muchos programas que no necesitas que se ejecuten de inmediato.

Haz clic derecho en la barra de tareas y selecciona Administrador de tareas. Alternativamente, puedes presionar Ctrl + Shift + Esc para abrir la herramienta directamente.

Ve a la pestaña Aplicaciones de arranque en el menú lateral izquierdo, luego haz clic derecho en las apps que no necesitas que se pongan en marcha automáticamente y selecciona Deshabilitar

Eliminar bloatware

El bloatware se refiere a software o apps preinstaladas por el fabricante del ordenador que rara vez utilizas y que consume recursos del sistema innecesariamente. Además de ocupar espacio en el disco, estos programas pueden ejecutarse en segundo plano y consumir memoria y capacidad de procesamiento, ralentizando el rendimiento general del sistema.

Eliminar las apps no deseadas, liberará espacio en el disco y reducirá el uso de RAM. Al mantener solo las apps que realmente utilizas, puedes asegurarte de que el sistema lleve a cabo las tareas que realmente importan.

Haz clic en el botón de Inicio, selecciona Configuración, luego Aplicaciones y en la lista de aplicaciones instaladas, selecciona las que no necesitas. Haz clic en la app y luego en Desinstalar. Sigue las instrucciones en pantalla para completar la desinstalación. Después de eliminar el bloatware, reinicia tu ordenador para asegurarte de que todos los cambios se apliquen correctamente.

Actualizar los controladores

Por último, mantener los controladores de hardware actualizados es fundamental para garantizar un rendimiento óptimo y evitar problemas de compatibilidad. Puedes actualizarlos desde el Administrador de dispositivos, accesible desde el Panel de control, o descargar los controladores más recientes directamente desde los sitios web de los fabricantes de tus componentes.

Haz clic derecho en el botón de inicio y selecciona la opción mencionada anteriormente. En la lista de dispositivos, selecciona el hardware que deseas actualizar, como la tarjeta gráfica, el adaptador de red, los monitores, el teclado, el ratón o el controlador de almacenamiento.

Pulsa sobre el dispositivo que deseas y luego pincha en Actualizar controlador para que Windows busque las versiones más recientes en línea. 

Si el sistema no encuentra un controlador actualizado, puedes visitar el sitio web del fabricante del dispositivo y descargar e instalar el controlador manualmente.

Siguiendo estos consejos, podrás mejorar notablemente el rendimiento de tu PC sin tener que invertir en nuevo hardware

Es importante recordar que cada ordenador es diferente, por lo que te recomendamos experimentar con las distintas opciones de configuración hasta encontrar la combinación que mejor se adapte a tus preferencias.

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