Increíble pero cierto: Netflix pagó 55 millones por este proyecto y su director se lo gastó en coches y hoteles de lujo

Se trata de uno de los mayores escándalos, protagonizado por el director Carl Erik Rinsch, y que, cómo no, ha terminado por llegar hasta los tribunales. 

Aunque Netflix es habitualmente conocida por ser una de las plataformas de streaming que más estrenos y contenidos pone a disposición de sus usuarios, también protagoniza anécdotas. Algunas, tan peculiares que resultan difíciles de creer. Al parecer, la compañía pagó 55 millones a un director para hacer una serie de ciencia ficción, pero la serie nunca se llevó a cabo. 

¿El problema? Que el director supuestamente se gastó gran parte de ese dinero en caprichos personales, como coches de lujo. La noticia se ha convertido en un considerable escándalo internacional, e incluso ha generado debate acerca de las producciones de Netflix. En este caso, no sobre su calidad, sino sobre la falta de control que realmente existe sobre ellas. 

Netflix y el director que despilfarró su dinero

En las últimas horas, se ha dado a conocer un caso realmente insólito, que tiene como protagonista al director Carl Erik Rinsch. En teoría, al menos así lo ponen de manifiesto numerosos portales internacionales, Netflix pagó la friolera de 55 millones de dólares para llevar a cabo una nueva serie de ciencia ficción. El proyecto se llamó originalmente White Horse, y más tarde Conquest

Al final, la serie no se realizó. Pero Netflix puso al parecer su confianza en el cineasta y, lo más importante en el fondo, tal suma millonaria para el desarrollo del proyecto. Pero el tiempo transcurrió, y la serie jamás llegó a materializarse. En su lugar, el director gastó una enorme cantidad de ese presupuesto en lujosas compras, en algunos casos difíciles de comprender. 

De acuerdo con los informes judiciales, Rinsch utilizó parte del dinero recibido para adquirir cinco coches de lujo, incluyendo varios Rolls-Royce y un Ferrari. Además, invirtió decenas de millones de dólares en criptomonedas. Esta última estrategia inicialmente le generó considerables ganancias, pero con el tiempo, como suele suceder, hizo que perdiera una pequeña fortuna. 

¿Y qué sucedió después? Pues que cada vez que Netflix exigía ver avances del proyecto, Rinsch ponía alguna excusa. Mientras, también adquiría obras de arte y otros artículos de lujo. Finalmente, y como es natural, la plataforma se cansó, y terminó por llevar a cabo acciones legales. Pero incluso así, muchos han puesto el grito en el cielo ante su falta de control financiero. 

De los platós de rodaje a los tribunales

Tal y como revelan medios estadounidenses, Netflix acabó por demandar a Carl Erik Rinsch por fraude electrónico, entre otras cosas. Y por cómico que todo pueda sonar, no se trata de ninguna broma: el autor se enfrenta a un proceso judicial que podría terminar por hacerle pagar penas significativas. Además, aunque se trate de un acontecimiento único, existe algo parecido a un precedente. 

Ya uno de los proyectos previos de Carl Erik Rinsch, aunque no llegó a los extremos de lo sucedido en esta ocasión, se vio sacudido en su momento por problemas de producción. Fue cuando este hizo 47 Ronin, la película estrenada en 2013. Pese a ello, parece que Netflix no sospechó nada hasta que, al final, fue demasiado tarde. 

Otros artículos interesantes:

Más información sobre: