Matt Payton, experto en radio, sobre el peligro de un adiós anticipado de la TDT: "Si el gobierno da luz verde al apagado de la TDT en 2034, habrá enormes repercusiones económicas"

Matt Payton y su advertencia de apagar la TDT en 2034
Matt Payton y su advertencia de apagar la TDT en 2034Fondo generado con IA / Montaje
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Si la TDT se apaga a finales de la próxima década, los costes de transmisión de las radios podrían aumentar más de un 50%. Es un tema crucial y no debe subestimarse ni ponerse en riesgo.

Apagar la televisión digital terrestre puede parecer un cambio que afecta únicamente a los canales y a quienes todavía utilizan una antena para verlos, pero en Reino Unido el problema es bastante más amplio.  

Freeview comparte parte de sus centros de transmisión con las redes de radio, así que retirar la TDT de esos emplazamientos también cambiaría quién paga por mantenerlos funcionando.

Ese es el riesgo que acaba de cuantificar Frontier Economics en un estudio encargado por Radiocentre, la organización que representa a la radio comercial británica. 

Sus cálculos apuntan a que un cierre de Freeview a finales de 2034 podría elevar más de un 50% los costes de transmisión de la radio, con especial presión sobre emisoras comerciales, locales y servicios que cubren zonas rurales.

Por qué apagar la TDT puede encarecer una emisora de radio

Un televisor sin señal de la TDT
Un televisor sin señal de la TDT

La explicación está en las torres y centros transmisores. Freeview, AM, FM y DAB —radio digital terrestre— utilizan numerosos emplazamientos compartidos. También existen instalaciones utilizadas por servicios móviles, emergencias, transportes y otras comunicaciones.

Eso no significa que la radio necesite la señal de televisión para emitir, sino que diferentes operadores comparten determinados costes fijos de la infraestructura.

Si la TDT desaparece de esos centros, las televisiones dejan de aportar su parte mientras las radios continúan necesitando torres, energía, mantenimiento y conexiones y el mismo gasto termina repartiéndose entre menos servicios.

Es precisamente lo que quiere decir Matt Payton, director ejecutivo de Radiocentre, cuando advierte de que, si el Gobierno da luz verde al apagado en 2034, habrá “enormes repercusiones económicas”. 

Cabe aclarar que no está diciendo que la radio vaya a apagarse junto con la televisión, sino que está avisando de que mantenerla podría resultar bastante más caro.

El gobierno debería considerar la posibilidad de aplazar esta medida.

El propio Gobierno reconoce que existe ese problema

El porcentaje superior al 50% procede de un estudio encargado por la industria radiofónica y debe entenderse como tal. Sin embargo, el análisis oficial del Gobierno británico también reconoce ese desplazamiento de costes.

Sus cálculos indican que mantener la TDT hasta 2044 evitaría aproximadamente 187 millones de euros en nuevos costes para la radio, en valor presente y utilizando estimaciones de Arqiva.

Además, mantener la televisión terrestre otra década tampoco sale gratis. El Gobierno calcula aproximadamente 958 millones de euros en pagos de los operadores de múltiplex a la infraestructura durante ese periodo adicional.

Cabe señalar que no son cifras que deban restarse directamente. Más bien, sirven para mostrar el dilema: cerrar antes ahorra dinero a la televisión, pero puede trasladar parte de esos costes a otros servicios.

Cada vez menos personas ven televisión de esta manera

Es importante mencionar que Ofcom calcula que la televisión lineal mediante TDT y satélite podría pasar del 67% del consumo televisivo de formato largo en 2022 al 35% en 2034 y al 27% en 2040.

Ese descenso explica por qué mantener una infraestructura con grandes costes fijos resulta cada vez más difícil. Es una cuestión parecida a la que aparece cuando España prepara el siguiente gran cambio de la TDT con DVB-T2, aunque los modelos de financiación e infraestructura son distintos y el aumento británico del 50% no puede trasladarse a España.

El problema es que quienes continúan dependiendo de estas emisiones incluyen en mayor proporción a personas mayores, hogares con menos ingresos y personas con discapacidad. El Gobierno calcula además que unos 740.000 hogares podrían afrontar costes adicionales de banda ancha en una transición en 2034.

La radio tampoco es un servicio residual. Más del 85% de los adultos británicos la escucha cada semana, aunque el 74,6% del consumo ya utiliza plataformas digitales u online. 

Reino Unido debe decidir ahora entre mantener durante más tiempo una infraestructura que pierde espectadores, como lo es la TDT, o retirarla antes y trasladar parte de su factura a quienes todavía necesitan que esas torres sigan encendidas.

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