Netflix dobla los ingresos por publicidad en 2025, así que ya está preparando nuevos tipos de anuncios

La publicidad es un gran negocio para Netflix, y esto es solo el principio, porque espera duplicar los ingresos el año que viene.
Todos aquellos que creíamos que la suscripción de Netflix con anuncios iba a ser un fracaso… Nos equivocamos estrepitosamente, yo incluido. No solo ha triunfado, sino que dobla sus ingresos años a año.
En 2025, Netflix ha duplicado los ingresos de las suscripciones con anuncios, hasta alcanzar los 1.500 millones de dólares (unos 1.281 millones de dólares). En mayo de 2025 superaba los 94 millones de usuarios que ven publicidad, así que en 2026 seguro que han llegado los 100 millones. Y esto es solo el principio.
“Esperamos que el negocio publicitario se duplique de nuevo en 2026 hasta alcanzar unos 3.000 millones de dólares”, asegura el codirector ejecutivo de Netflix, Greg Peters, en la presentación de los resultados económicos. “Estamos avanzando a buen ritmo y las oportunidades que se nos presentan son enormes”.
La publicidad, un negocio redondo para Netflix
La suscripción con anuncios va tan bien, que Netflix ya está pensado en nuevas formas de integrarlos, con ayuda de la IA. En la presentación de resultados habla del estreno de “nuevas herramientas basadas en inteligencia artificial para anunciantes este año, con un formato que permite a las empresas combinar sus anuncios con escenas de las series y películas”.
El CEO de Netflix asegura que tienen previsto lanzar “anuncios de vídeo interactivos” en el segundo trimestre de este año, según recoge The Verge.
La buena marcha del negocio publicitario, son malas noticias para los clientes que no quieren anuncios. La plataforma roja gana más dinero con las suscripciones baratas con publicidad que con las que no la tienen, así que las cuentas sin anuncios van a seguir subiendo de precio.
La apuesta de Netflix por el streaming, cambió el entretenimiento televisivo para siempre. Pero era una apuesta con trampa.
Sin necesidad de ser economista, era obvio que un negocio basado en las suscripciones baratas, en el que había que invertir miles de millones al año para producir las películas y series exclusivas, solo era sostenible si no existe competencia. Así ocurrió unos años, hasta que el resto reaccionó.
Pronto comenzaron a aparecer plataformas de streaming hasta debajo de las piedras, y los clientes se dispersaron. Netflix dejó de crecer exponencialmente y las cuentas no cuadraban. Así que no dudó en recurrir a la publicidad.
Netflix se convirtió en la TDT con anuncios de la que se burló durante años, con la diferencia de que aquí pagas. Pero a la gente le da igual, porque no tiene problema en tragarse anuncios incluso en mitad de una película o capítulo. Así que todos contentos, supongo...
