No es Los Bridgerton ni El juego del calamar, pero esta serie coreana ya arrasa en Netflix

Los llamados "K-dramas" siguen siendo todo un fenómeno en todas las plataformas de streaming como Netflix, aunque en ocasiones partan de propuestas muy particulares. 

Si hace unos años alguien hubiese dicho que el gran público de Netflix iba a interesarse por las series coreanas, seguramente nadie se lo hubiese creído. Pero lo cierto es que están de moda, y también en otras plataformas de streaming como Amazon Prime Video. No es la primera vez que sucede: allá por los 80 fueron los dramas norteamericanos, y en los 90 los latinos. 

Lo que llama la atención es que algunos fenómenos puntuales como El juego del calamar (o Parásitos, en el cine) han dado pie a otras series que son muy asiáticas, muy suyas. Pero eso no parece ser ningún obstáculo. Una de las propuestas asiáticas más populares se ha estrenado hace poco, y ya parece haber despertado el interés del público en gran medida. 

La nueva serie coreana de Netflix que ya es un éxito

Bon Appétit, Majestad, la última serie coreana de Netflix, no es cualquier cosa. No tiene nada que ver con otras ficciones que tienen que ver con temas más universales, por así decirlo, como los romanes o el suspense. En esta ocasión las dos ideas sobre las que gira la obra son bastante más particulares: la historia de Corea y la cocina. La cocina tradicional coreana, se entiende. 

Como si se tratara precisamente de un guiso, Bon Appétit, Majestad reúne varios ingredientes distintos: intrigas palaciegas, políticas y platos de toda la vida. Aquí la protagonista no es una princesa, una noble poderosa o una guerrera, sino algo aparentemente mucho más mundano: una cocinera. Pero por el estómago también se puede cambiar la historia… parece.

La trama gira en torno a Yoon Bok, una joven cocinera de orígenes humildes que consigue entrar en las cocinas reales. Allí, entre recetas ancestrales, protocolos estrictos y rivalidades, se ve arrastrada a un juego de conspiraciones cortesanas. Gracias a su talento para confeccionar todo tipo de recetas, poco a poco va convirtiéndose en protagonista de muchos secretos reales. 

La principal particularidad de la serie consiste en que cada episodio (hay doce en total) está relacionado con un plato. ¿Puede por ejemplo un postre servir como inspiración narrativa? Pues en este caso sí. La mezcla podría resultar un poco indigesta (ejem), pero lo cierto es que funciona bien. Al menos, para la gran cantidad de espectadores que ya ha cautivado en todo el mundo. 

Una apuesta total por la estética

Más allá de su curiosa propuesta, lo cierto es que Bon Appétit, Majestad llama la atención por su cuidada puesta en escena, más cuidada de lo que a veces se ve en algunas películas. La iluminación, la decoración, los trajes, los propios banquetes… se puede decir sin reparos que se trata de una de esas series de época que entran por los ojos desde el primer momento. 

En Corea del Sur, lo cierto es que ha sido todo un "boom", y ha funcionado de manera inesperadamente buena, convirtiéndose en una de las series del año. Gracias a Netflix, parece que ahora sucede lo mismo en otros muchos lugares del mundo. Al fin y al cabo, lo coreano está de moda, de eso no hay duda. 

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