Ridley Scott no levanta cabeza: no son solo los tiburones, muchos críticos consideran Gladiator 2 “una parodia”

Uno de los estrenos más esperado del año, ya ha empezado a dividir a quienes ya la han visto. ¿Continuación digna o deshonra para la original?
En el momento en que se anunció que la clásica película Gladiator, uno de esos extraños casos que la crítica y el público aman por igual (triunfó en los premios Oscar y arrasó en taquilla), iba a tener una secuela, muchos mostraron escepticismo. Sobre todo cuando se confirmó que sería el veterano director Ridley Scott quien volvería a ponerse detrás de las cámaras.
Hay que tener en cuenta que aunque el cineasta diera vida en el pasado a algunas de las mayores obras maestras de la ciencia ficción, como Alien o Blade Runner, tampoco ha tenido reparo en devaluarlas después con secuelas generalmente insuficientes, cuando no directamente incomprensibles (¡ese Alien Covenant!). Además, sus últimos proyectos no fueron especialmente memorables.
Gladiator 2: pan, circo y tiburones
Desde que se empezaron a revelar algunos de los primeros tráilers de Gladiator 2, muchos fueron los apasionados del film original que pusieron el grito en el cielo: ¿un coliseo romano inundado, con barcos y tiburones? ¿Peleas contra animales tan improbables en época clásica como rinocerontes o monos? ¿Cómo se transportaban escualos en los siglos II o III después de Cristo?
Ahora que muchos ya han podido visualizar el trabajo final llevado a cabo por Ridley Scott, las críticas se han visto divididas. Por un lado, aquellos quienes defienden que la película es un espectáculo visual de acción, buen ritmo y entretenimiento puro. Otros, en cambio, han visto en ella poco menos que una parodia de la original, en todos los sentidos.
Aunque Gladiator 2 intenta conservar el tono épico de su antecesora (dos décadas después, conviene recordarlo), lo cierto que no son pocos quienes ponen de manifiesta que el resultado no es mi mucho menos el mismo, a pesar de contar con actores tan reconocibles y en algunos casos de moda como Denzel Washington (lo más destacado, para algunos), Pedro Pascal o Paul Mescal.
Igual de divididos parecen encontrarse los propios historiadores. Si bien casi nadie puso en tela de juicio la rigurosidad de la primera Gladiator (teniendo en cuenta que era una película, no un documental, claro), no ha sucedido lo mismo con la secuela. Los más académicos incluso parecen tener serias dudas de que los romanos tuvieran del todo claro qué era un tiburón.
Ridley Scott, ¿de mal en peor?

Quizá todavía sea pronto para juzgar el éxito o fracaso de Gladiator 2. No puede saber qué resultados tendrá finalmente en taquilla, y si la gente comprara o no la peculiar (¿arriesgada?) apuesta de Ridley Scott. Pero lo que está claro es que el director no pasa por su mejor momento, al menos hasta la fecha. Napoleón, que lo tenía todo para triunfar, terminó por no convencer.
Su tono aséptico despertó más de un bostezo, pero incluso cuando Scott sí ha sabido parir buenas obras recientemente, como sucedió con El último duelo, fue la taquilla la que le dio la espalda. Quizá en un punto intermedio se encontrara La casa Gucci: fue vapuleada por la crítica, pero muchos espectadores terminaron por ser más condescendientes con ella.
¿Marcará finalmente Gladiator 2 un punto y aparte en la larga carrera del director? Y lo que es más importante, ¿será para bien o para mal? Las espadas, desde luego, están en todo lo alto.