Astrónomos en alerta máxima: Elon Musk quiere enviar 30.000 satélites Starlink más al espacio

Científicos y astrónomos de todo el mundo denuncian el peligro que supone la última petición de SpaceX relativa a lanzar nuevos satélites Starlink sobrevolando el planeta.

En la órbita baja de la Tierra tenemos actualmente miles de satélites, y también basura espacial, que no solo son un potencial peligro para futuras misiones en el espacio, sino que igualmente podrían afectar tanto a la visibilidad del cielo como igualmente a las comunicaciones.

Y aunque parezca sorprendente, a día de hoy contamos con más de 14.000 satélites sobrevolando el planeta en órbita baja terrestre, una cantidad que podría incrementarse ostensiblemente si SpaceX consigue su objetivo.

Starlink, perteneciente a SpaceX de Elon Musk, está pidiendo una aprobación para enviar casi 30.000 satélites nuevos más a la órbita terrestre baja y eso ha provocado un revuelo entre la comunidad de astrónomos.

Por una parte, la gente de SpaceX, que son los responsables de Starlink, comenta que es necesaria esta nueva aprobación para poder brindar mayores velocidades y conectividad móvil ubicua a todos los estadounidenses, pero también para proporcionar un servicio de Internet de alta velocidad al resto del planeta.

Ahora para los satélites de nueva generación de SpaceX, están pidiendo esta aprobación que ya veremos si es aprobada o no, o se hace de forma parcial como la última que pidieron.

Ahora han pedido la aprobación a la Comisión Federal de Telecomunicaciones de Estados Unidos para desplegar nada menos que 29.988 nuevos satélites Starlink en órbitas bajas de la Tierra.

“Afirmamos que hay un impacto severo en la astronomía, tanto óptica como radioastronomía y también en la visibilidad del cielo prístino”, dijo el astrónomo Piero Benvenuti a The Independent.

Los astrónomos consideran, que este tipo de operaciones perjudican a las telecomunicaciones, a la visibilidad del cielo y del espacio e incrementa el ya grave problema de la basura espacial.

Por otra parte, los satélites, como son luminosos, dificultan la ardua tarea de los astrónomos y científicos para observar planetas y estrellas.

La Unión Astronómica Internacional ha estado trabajando con SpaceX para tratar de encontrar alguna forma de proteger la astronomía, quizás lanzando al mercado una serie de satélites que sean invisibles a simple vista.

“Es muy difícil conseguirlo, pero al menos están intentando trabajar en la ciencia de los materiales para encontrar un revestimiento que no refleje, como un espejo, la luz del sol”, explicó.

Otro problema, al tener tantísimos satélites en la órbita baja de la Tierra, es el tema de las frecuencias de radio que desprenden: “Aunque el ancho de banda que utilizan no está entre las llamadas bandas de radio 'protegidas' para la radioastronomía, están muy cerca de ellas. Por lo tanto, siempre hay un desbordamiento de ruido”, dijo Benvenuti. “Y, en ese caso, es muy difícil evitar las interferencias”.

Así que a los casi 14.000 satélites sobrevolando el planeta en órbita baja terrestre se podrían unir estos casi 30.000 satélites que ha pedido Starlink a la Comisión Federal de Telecomunicaciones y que ha puesto en pie de guerra a los astrónomos y científicos de todo el mundo.

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