Según una teoría científica, nuestro universo es un reflejo de otro cosmos cuyo tiempo fluye al revés

Nuestro cosmos podría ser el reflejo de otro, donde el tiempo va al revés. Esta idea desafía las teorías actuales y plantea que el universo es mucho más simple de lo que pensábamos.
La física y cosmología actuales están llenas de teorías complejas, pero una idea radical propone una visión inesperadamente sencilla. Según Neil Turok, director de la cátedra Higgs de Física Teórica en la Universidad de Edimburgo, el universo podría no ser tan enigmático como parece.
Turok sugiere en un artículo publicado en The Conversation que nuestro cosmos es el reflejo de otro, donde el tiempo fluye en sentido opuesto, revelando una posible simetría oculta en la naturaleza del universo.
Los descubrimientos científicos han revelado una sorprendente simplicidad en las leyes físicas del universo a gran escala, así como en el mundo de las partículas subatómicas. Mientras tanto, teorías como la de cuerdas y la inflación cósmica (la rápida expansión del universo tras el Big Bang) han dominado la cosmología moderna para explicar la complejidad observada en nuestro entorno.
Sin embargo, no todas las observaciones encajan con estas teorías, lo que hace que algunos científicos cuestionen si son necesarias explicaciones tan complejas.
La teoría de cuerdas postula que las partículas más fundamentales son diminutas cuerdas que vibran en múltiples dimensiones, invisibles a nuestros sentidos y al alcance de nuestros instrumentos. Por otro lado, la teoría inflacionaria sostiene que el universo se expandió rápidamente en sus primeros momentos para convertirse en el cosmos plano y homogéneo que observamos hoy.
Aunque estas ideas son fascinantes, su dificultad para ser comprobadas y las contradicciones con ciertas observaciones han llevado a científicos como Turok a explorar alternativas.
¿Y si el tiempo fluye en ambos sentidos?

La propuesta de Turok y su colega Latham Boyle es que el Big Bang no fue solo el comienzo de nuestro universo, sino también el “punto de reflejo” entre dos universos espejo. Este modelo sugiere que, en lugar de un multiverso complejo y caótico, el cosmos podría tener una estructura simétrica y simple: un universo en el que el tiempo avanza hacia adelante (el nuestro) y otro en el que retrocede.
Este planteamiento se apoya en la simetría CPT, un principio fundamental en física cuántica que afirma que, para cada proceso físico, existe un proceso espejo en el que el tiempo se invierte, el espacio cambia de dirección, y las partículas son reemplazadas por sus antipartículas.
Este “universo espejo” no es un cosmos físicamente tangible, sino una herramienta matemática para preservar esta simetría en el momento del Big Bang.
Un universo con esta simetría tendría consecuencias intrigantes. Por ejemplo, una de las grandes incógnitas actuales es la materia oscura, que compone gran parte de la masa del cosmos, pero cuya naturaleza sigue siendo un misterio.
Según la teoría del universo espejo, esta materia oscura podría estar compuesta por “neutrinos diestros”, partículas que no interactúan con la materia normal y son invisibles para nuestros instrumentos actuales.
Además, la teoría del universo espejo podría explicar por qué nuestro cosmos parece tan uniforme y plano. En lugar de necesitar una inflación cósmica para justificar esta uniformidad, Turok y Boyle sostienen que un universo con la simetría CPT sería, de manera natural, un entorno con estas características.

