Desmantelada una red con 60.000 tarjetas SIM que mandaba 2 millones de SMS al día para robar datos bancarios en España

Los bancos, Policía Nacional y Guardia Civil no paran de avisar a la población, pero los delincuentes siempre van un paso por delante. Este caso en España lo demuestra.
Esto es algo que pasa con cada vez más frecuencia: cada día recibes mensajes que no saben de dónde vienen y que son muy extraños. Los más comunes tienen que ver con tu banco, que ha bloqueado la tarjeta, un paquete pendiente de entrega o incluso proviene de una aparente Policía que necesita hablar contigo urgentemente.
Si bien esto antes era algo puntual, ahora es el pan de cada día para muchos. El problema es que, detrás de esa avalancha de SMS existen grupos organizados con su propia logística y estructura.
Esto se sabe precisamente por un último caso sucedido en España. La Guardia Civil ha descubierto una auténtica fábrica de estafas que enviaba alrededor de dos millones de SMS diarios suplantando a bancos y organismos oficiales.
Su estrategia era la de hacer creer a las víctimas que hablaban con alguien de confianza, meter prisa, y conseguir claves o datos bancarios para luego vaciar sus cuentas con transferencias que no eran precisamente de 20 euros.
Una historia que parece de película: más de 60.000 tarjetas SIM listas para usar
Tal y como se ha podido conocer, toda esta historia comienza cuando varios vecinos empezaron a denunciar que estaban recibiendo llamadas supuestamente de la Policía Nacional o del Banco de España.
Los estafadores hablaban de una forma totalmente formal y confiada, daban datos que parecían reales y usaban la ingeniería social para que nadie sospechara. Incluso usaban otros idiomas, como ruso o ucraniano, para engañar a extranjeros.
Tras meses de investigación, los agentes localizaron el origen de todo: una infraestructura enorme capaz de mover miles de tarjetas SIM a la vez y mandar mensajes masivos sin parar. La operación, llamada Mosenik, ha acabado con un detenido, un hombre de 41 años acusado de estafa, falsedad documental, usurpación de identidad, blanqueo y pertenencia a organización criminal.
Durante los registros, realizados en Barcelona, la Guardia Civil encontró lo siguiente: 35 simbox industriales, que son unas cajas llenas de módems capaces de funcionar como móviles, 865 módems, 852 tarjetas SIM activas y más de 60.000 tarjetas SIM preparadas para activarse. Además, encontraron dinero en efectivo, criptomonedas y material informático valorado en unos 400.000 euros.
La magia de todo reside detrás de estas simbox. Se trata de una caja que puede tener cientos de módems GSM. Cada uno actúa como si fuera un móvil normal, capaz de enviar entre 12 y 18 SMS por minuto.
Si se multiplica eso por cientos de dispositivos dentro de una misma caja y, después, por 35 cajas funcionando al mismo tiempo, el resultado son millones de mensajes al día, cada uno desde un número distinto, imposible de rastrear de forma fácil.
Por si fuese poco y para complicarlo todo un poco más, los números cambiaban todo el rato para no levantar sospechas y las tarjetas SIM se compraban en grandes cantidades, muchas veces con identidades falsas.
Y, a diferencia de lo que se puede pensar, no mandaban mensajes sin sentido a cualquiera: antes estudiaban bien el perfil de las víctimas. Elegían personas por segmentos concretos y adaptaban el mensaje para que sonara creíble y urgente.
El detenido no era quien realizaba directamente las estafas. Su papel era aún más rentable. Se encargaba de alquilar esta infraestructura tecnológica a redes criminales de diferentes países. Él ponía las herramientas, otros eran los que se ensuciaban las manos.
La investigación todavía sigue abierta y todo apunta a que, como ya te puedes imaginar, hay más gente implicada. Por el volumen y el dinero movido, se calcula que lo robado podría sumar varios millones de euros.


