Por qué siguen cayendo miles en estafas absurdas: el factor psicológico que los ciberdelincuentes explotan

Los ciberdelincuentes conocen perfectamente la psicología humana, y existen varios factores que podrían llevar a cualquier persona a caer en la trampa.
Nadie está a salvo de caer en estafas, ni siquiera las personas más preparadas.
En uno de los programas de Colgados del aro, Juanma Iturriaga, el exjugador de baloncesto, relató cómo cayó de la forma más tonta en la popular y conocida estafa del familiar necesitado. Todo comenzó con un mensaje de urgencia que, supuestamente, le había mandado su hija.
Al parecer, Iturriaga recibió un SMS del estafador, que se hacía pasar por su hija, y le pedía que le enviara un mensaje a ese nuevo número a través de WhatsApp, ya que había pedido un crédito y tenía que pagarlo ese mismo día.
Aunque el exjugador no respondió inmediatamente, los estafadores insistieron, a lo que él respondió yendo a la sucursal bancaria, para realizar diferentes transferencias inmediatas hasta alcanzar los 9.811 euros.
Una vez realizados los pagos, llamó a su hija para saber cómo iban las transferencias, y al otro lado del móvil, tan solo llegó a escuchar "¿Qué transferencias?" para darse cuenta de que había caído en una trampa.
Este ejemplo es solo uno más de los que podrías encontrarte, debido a que existen varios factores psicológicos que nos llevan a caer en este tipo de estafas, los cuales aprovechan y conocen muy bien los ciberdelincuentes.
La psicología humana y cómo la aprovechan los ciberdelincuentes
Hace ya varios años, uno de los estudios más completos llegó a la conclusión de que existían varios factores sociales y psicológicos asociados a las estafas, más allá de la del familiar necesitado.
Así, los factores que destacaron como principales, tras varias encuestas a estudiantes universitarios y visitantes de la web Ars Technica, fueron la influencia social, cumplir con la autoridad, la necesidad de coherencia y la falta de autocontrol.
Adicionalmente, también concluyeron que, en lo relacionado con la demografía de las estafas, las personas con menor nivel de estudios son más propensas a caer en estas que las que han accedido a estudios superiores.
En otra investigación llevada a cabo por la Universidad de Exeter (Reino Unido), se enumeran algunos factores adicionales, tanto motivacionales como cognitivos, como puede ser la ilusión de tener el control o evitar el arrepentimiento.
Esta tipología se puede ver, sobre todo, en esas estafas que ofrecen una cantidad monetaria a ganar, de forma urgente, y posiciona a la víctima como un ganador exclusivo de cierto premio. En definitiva, esto responde a la ilusión de control, una conducta irracional del ser humano.
En este punto, el mismo estudio destaca que el perfil de víctimas de estafas también está asociado con el exceso de confianza. Seguramente hayas escuchado en tu entorno decir a personas que ellas nunca caerían en la trampa, aunque nadie está exento.
Comunicación persuasiva, aislamiento y personalización
Aquí adquiere gran importancia el concepto de comunicación persuasiva, ampliamente analizado en el corpus teórico y práctico de la psicología, de la cual se aprovechan los ciberdelincuentes.
Uno de los elementos esenciales de este tipo de comunicación consiste en mantener aislada a la víctima, con el objetivo de que no pueda hablar con alguien que le advierta de que le están estafando, un aspecto muy relacionado con la sensación de urgencia.
Además de estos aspectos, la Senate Federal Credit Union de Estados Unidos, recoge otras técnicas de manipulación psicológicas que pueden darse en las estafas, como el principio de reciprocidad, es decir, que si alguien te ofrece algo, te sientas obligado a devolver otra cosa a cambio.
En este sentido, también entran en juego las pruebas sociales, que suelen ser reseñas manipuladas por los mismos atacantes, para ofrecer a la víctima la sensación de seguridad antes de realizar cualquier desembolso monetario.
Volviendo al ejemplo concreto de Iturriaga, en su caso, convergen otras cuestiones como la popularidad: es más fácil recopilar datos y perfeccionar la estafa con personajes célebres, como el exjugador de baloncesto.
En definitiva, caer en una estafa no es plato de buen gusto para nadie, aunque conocer los factores psicológicos que explotan los atacantes podría ser vital, para que el día de mañana puedas reconocer perfectamente si te están timando.
