Los gamers de ahora son unos blandos: más de 800 se presentan al examen de jugar a una aventura de los 80, solo dos aprueban

Con excepciones como los Dark Souls, los juegos de ahora son bastante fáciles, comparándolos con los clásicos de los 80 y 90. Lo han comprobado con un curioso examen.
¿Eran los juegos del siglo XX más difíciles que los de ahora? En general, sí, y esto es un hecho. Basta con poner un emulador y comprobarlo. La realidad es que un gamer de ahora no dura más que unos minutos en los arcades de las recreativas ochenteras, y no se pasa más que un par de puzzles de las aventuras gráficas.
Se demostró el pasado 2 de febrero, cuando se llevó a cabo el examen The AGAT o Test de Aptitud de los Juegos de Aventura. Se trataba de completar la mítica aventura gráfica Maniac Mansion (1987), en menos de cuatro horas, sin ayudas.
De los 831 participantes, solo dos aprobaron el examen, el 0.25 %. Es lo que se espera cuando un jugador actual se enfrenta a un título de hace casi 40 años. ¿Por qué los juegos de antes eran tan difíciles?
Solo el 0,25% de los gamers superan el examen AGAT
EL AGAT comenzó como un experimento de los desarrolladores Woe Industries, pero se ha convertido en algo muy serio.
Durante el examen se usó el software Autoproctor, que usa la IA a través de una webcam con micro para vigilar que el candidato no consulte una guía del juego en el navegador, ni use un móvil. Si hace cualquier cosa rara, es descalificado.
Se permitió a dos participantes transmitir su examen por Twitch, aquí puedes verlo.
Los candidatos no sabían a qué juego tendrían que jugar para superar la prueba. Los dos ganadores completaron Maniac Mansion bastante rápido, lo que indica que se sabían los puzzles. Pero al ser un juego no anunciado, eso equivale a estudiar, y es legal.
Los fans del género juegan tantas veces a sus aventuras favoritas, que acaban aprendiéndose de memoria la solución a los atascos. Maniac Mansion fue el título que dio a conocer las aventuras gráficas en España, a finales de los 80. Es uno de los más queridos.
Este género tiene un desarrollo cinematográfico, con tramas muy cuidadas, y un gameplay basado en dialogar con los personajes secundarios, encontrar objetos, combinarlos y usarlos en el lugar adecuado.
Quitando los dos ganadores, el resto fue una masacre. Contando a los que descalificaron por no empezar a su hora o hacer trampas, se presentaron 999 aspirantes, y nadie más completó el juego. Para superar la prueba había que enviar una captura de la pantalla final. Alguien llegó a enviar un cheque de 1.000 dólares como soborno. No coló, por supuesto.
En los 80, solo tenían un PC gente que lo usaba para estudiar o programar. Aún se utilizaba MS-DOS, eran máquinas difíciles de manejar, así que la mayoría de sus usuarios eran “cerebritos”, que buscaban juegos exigentes que les propusieran un reto mental. Por eso estas aventuras eran tan difíciles. Ahora todo el mundo juega a videojuegos, desde niños hasta abuelos, así que la dificultad es más baja.
Tras el éxito de este primer AGAT, o Test de Actitud de los Juegos de Aventura, sus creadores ya se están planteando organizar más exámenes. ¡Seguro que el próximo será aún más difícil!

