Google quiere utilizar la IA para hacer que los semáforos sean más inteligentes y ecológicos

La propuesta que tiene Google para optimizar los cruces y reducir así el tráfico en las grandes ciudades, y eso sería una buena noticia para el medio ambiente.
Los atascos de tráfico son bastante frustrantes, pero también son muy perjudiciales para el medio ambiente, dado que las paradas y arranque de los vehículos en este tipo de circunstancias consume más combustible y por lo tanto, emite más dióxido de carbono.
Y una nueva iniciativa de Google Research quiere hace uso de inteligencia artificial para optimizar los semáforos y reducir todas estas emisiones contaminantes.
La iniciativa se llama a Green Light de Google Research, y para ello no solo se basará en inteligencia artificial, sino también en Google Maps para generar tendencias para modelar patrones de tráfico y hacer recomendaciones para mejorar los planes de semáforos existentes.
Básicamente esta tecnología sería capaz de coordinar varios cruces para mejorar el flujo de tráfico y reducir aún más las emisiones en los atascos en las grandes ciudades.
Según comenta Google en el blog oficial, afirman que esta iniciativa podría reducir hasta un 30 % las emisiones de dióxido de carbono y además también permitiría ahorrar combustible a los propietarios.
Google ha estado explorando el uso de la inteligencia artificial y Google Maps para modelar intersecciones y flujo de tráfico. Con ello han construido un modelo basado en IA de cada cruce, incluida su estructura, patrones de tráfico, programación de semáforos y cómo interactúan el tráfico y los horarios de semáforos.
Luego construyeron un modelo de interacción entre semáforos pudiendo desarrollar optimizaciones basadas en IA y proporcionando recomendaciones a los ingenieros de la ciudad, a través de esta interfaz de Green Light.
Así que Green Light puede acabar analizando miles de intersecciones de forma simultánea mejorando el flujo a través de múltiples cruces en la ciudad.
Lo bueno es que estas recomendaciones basadas en IA funcionan con la infraestructura y los sistemas de tráfico ya existentes, pudiendo monitorear los responsables el impacto y e incluso ver los resultados en solo semanas.
De momento esta tecnología ya se está probando en multitud de ciudades, y en concreto ha tenido bastante éxito en Seattle y Hamburgo.