Canadá no piensa pasarle una a Elon Musk: "No pagaremos hasta que estemos seguros"

Canadá se convierte en la pesadilla del CEO de SpaceX, el gobierno de Mark Carney no entregará fondos públicos hasta confirmar un el posible fraude de Tesla con los subsidios para coches eléctricos.
Si hace apenas unos días Elon Musk le ganaba una polémica batalla a los científicos de la Royal Society y protagonizaba titulares por el despido masivo de más de 6.000 trabajadores del controvertido departamento DOGE, ahora el magnate vuelve a estar en el centro de la tormenta, esta vez con el Gobierno canadiense que lo ha puesto contra las cuerdas.
Y es que las autoridades del país norteamericano han iniciado recientemente una investigación contra Tesla, la popular compañía de la automoción, por posibles beneficios comerciales ilegales relacionados con subsidios públicos.
En concreto, Canadá sospecha que la compañía pudo haber recibido de forma indebida unos 43 millones de dólares canadienses (cerca de 29 millones de euros al cambio actual) provenientes del programa iZEV, destinado a incentivar la compra de coches eléctricos mediante ayudas económicas directas a los consumidores.
Cabe señalar que se trata de un sistema en el que el gobierno canadiense subvenciona parcialmente la compra de vehículos con el fin de promover una movilidad más sostenible.
Sin embargo, las cifras registradas por Tesla a finales del pasado mes de enero levantaron sospechas, puesto que consiguió vender un total de 8.600 coches eléctricos en un solo fin de semana, acaparando nada menos que el 89 % de todas las solicitudes de subsidio presentadas durante esos días.
Canadá congela los subsidios millonarios para Tesla ante sospechas de fraude
Ante esta situación, la ministra de Transporte canadiense, Chrystia Freeland, ha tomado cartas en el asunto y ordenado congelar inmediatamente todos los pagos pendientes destinados a Tesla dentro del programa iZEV hasta que se esclarezca plenamente la situación.
Según ha explicado públicamente la propia Freeland, Canadá no desembolsará dinero público hasta tener la absoluta certeza de que las operaciones de Tesla son legítimas y no ha existido fraude o manipulación para obtener esos subsidios millonarios.
El inesperado pico de ventas, especialmente en algunas ciudades como Quebec, donde se llegaron a registrar más de 4.000 coches vendidos en apenas tres días, ha llevado a las autoridades canadienses a adoptar una postura muy firme.
Este movimiento no solo complica enormemente la situación financiera de Tesla en dicho país, sino que también supone un serio golpe a la imagen pública del propio Elon Musk, cuyo prestigio en el país está ahora mismo en juego.
Además, este podría ser solo el comienzo de una serie de medidas más duras contra Musk y sus empresas. De hecho, el gobierno del primer ministro Mark Carney ya ha adelantado que Tesla podría quedar excluida de futuros programas públicos de subsidios para vehículos eléctricos.
De hecho, se ha confirmado que varias provincias canadienses, por su parte, ya han dado el paso de cancelar sus propios programas locales de incentivos para los coches de esta marca, lo que deja en claro que las relaciones entre la empresa y Canadá atraviesan momentos especialmente tensos.
Estos revuelos son, en realidad, un reflejo del deterioro en las relaciones entre Canadá y Estados Unidos durante la administración de Donald Trump, con quien Elon ha estado claramente alineado en diversas ocasiones.
No es casualidad que el conflicto se haya agravado considerablemente tras polémicas declaraciones del magnate, quien recientemente llegó a afirmar en sus redes sociales que "Canadá no es un país real", a pesar de que el propio Musk tiene la nacionalidad canadiense.
Las consecuencias de este enfrentamiento podrían ser graves no solo para Tesla, sino también para la industria de la automoción en general y los consumidores canadienses.

De persistir esta situación, los expertos advierten que podríamos estar ante el inicio de una guerra comercial significativa entre los países del norte que afectaría directamente a otros sectores económicos, a las cadenas de suministro y, especialmente, a la movilidad sostenible en la región norteamericana.
Todo indica que las confrontaciones entre Musk y Canadá continuarán intensificándose en los próximos meses, mientras ambas partes intentan imponer sus términos. Lo que está claro es que, por ahora, Tesla no recibirá ni un solo dólar público canadiense hasta que Ottawa tenga claro que todo se ha realizado conforme a la legalidad.
Esto solo confirma que la batalla apenas ha comenzado, pero sus efectos podrían sentirse mucho más allá de la marca de los coches eléctricos, impactando directamente en el bolsillo y el futuro energético de millones de ciudadanos.

