Elon Musk se distancia, pero no hay motivos para alegrarse: "Su gente no se irá a ninguna parte"

AFP

Aunque el CEO de Tesla ya no aparece en las fotos junto al presidente tan a menudo, su visión del gobierno como una empresa eficiente y ágil parece haber echado raíces.

Aunque Elon Musk ya no pisa con tanta frecuencia los pasillos del poder en Washington, su huella sigue bien marcada. El magnate sudafricano, CEO de Tesla y SpaceX, ha decidido dar un paso atrás en su participación física dentro del gobierno de Donald Trump, pero eso no significa que se haya desvinculado del todo. 

De hecho, su equipo permanece operando dentro del Ejecutivo como una extensión activa de su visión de eficiencia gubernamental.

Sin embargo, a medida que DOGE ha completado buena parte de su trabajo inicial, centrado en proponer recortes de gasto masivo y reestructurar agencias gubernamentales, Musk ha optado por tomar distancia física del día a día político. 

Elon Musk se aleja de la Casa Blanca, pero su influencia sigue intacta 

Durante los primeros meses del regreso de Trump a la Casa Blanca, el magnate se convirtió en una figura clave para rediseñar el funcionamiento del Estado desde dentro

Como colaborador especial no remunerado del Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE), asesoró al presidente directamente en la Oficina Oval, participó en reuniones del gabinete y fue parte de los viajes oficiales a bordo del Air Force One. 

En muchos de esos desplazamientos le acompañó su hijo pequeño, X, lo que simbolizaba hasta qué punto había integrado su vida personal con su nueva faceta política.

Según ha confirmado la jefa de gabinete Susie Wiles: "En lugar de reunirme con él en persona, hablo con él por teléfono, pero el efecto neto es el mismo", señaló en una entrevista a New York Post.

Wiles también fue clara al afirmar que "su gente no se irá a ninguna parte", en referencia al equipo que Musk mantiene operativo dentro del edificio de oficinas ejecutivas Eisenhower, junto al Ala Oeste. 

Aunque su presencia se ha vuelto más discreta, los proyectos que ayudó a impulsar siguen en marcha, y su equipo actúa como puente entre la estrategia de eficiencia del multimillonario y las necesidades operativas de la administración.

Uno de los logros más sonados de Musk dentro del gobierno fue liderar la iniciativa para desmantelar la USAID, una agencia con más de 10.000 empleados, así como apoyar medidas similares contra la Oficina de Protección Financiera del Consumidor (CFPB). Además, colaboró activamente en auditorías dentro del Departamento de Educación y otras agencias federales con el objetivo de reducir costes.

Estos movimientos le ganaron tantos apoyos como detractores. En círculos conservadores fue visto como un visionario que no temía tomar decisiones impopulares, pero desde sectores progresistas se le acusó de desmantelar estructuras esenciales. Algunos incluso llegaron a atacar estaciones de carga de Tesla en señal de protesta. 

En respuesta, Trump no dudó en mostrar su apoyo público, comprándose un vehículo de Tesla el pasado marzo en un acto simbólico celebrado en el jardín de la Casa Blanca.

Elon Musk, por su parte, también empieza a redefinir sus prioridades. En la última llamada con inversores de Tesla, anunció que a partir del mes siguiente dedicaría más tiempo a sus empresas tecnológicas, ya que, "el trabajo principal de establecer" DOGE se ha completado, aunque, podría seguir dedicando un día o dos a la semana a asuntos gubernamentales, "siempre que sea útil".

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