Elon Musk es también una pesadilla para sus vecinos: "Da miedo que estén mirándome mientras estás en el baño"

El CEO de Tesla incomoda a sus vecinos en Texas con una polémica mansión, seguridad extrema, vallas ilegales y conflictos por incumplir normativas locales.
La presencia de Elon Musk en un exclusivo vecindario de West Lake Hills, Texas, no ha pasado precisamente desapercibida. Desde que se mudó de su casa prefabricada y se instaló en una mansión de seis millones de dólares, los vecinos han denunciado un cambio radical en la tranquilidad del entorno.
Vallas de alambre de casi cinco metros, cámaras de seguridad, coches entrando y saliendo a todas horas y empleados transportando ropa sucia entre casas han sido solo algunos de los elementos que han encendido la chispa del conflicto.
Lo que comenzó como una simple mudanza se ha transformado en una auténtica pesadilla vecinal.
Elon Musk, un vecino incómodo
Aunque el nombre de Musk tardó en salir a la luz, pronto se supo que el nuevo residente era nada menos que el magnate de Tesla y SpaceX. Y con él llegó una rutina casi militar, con turnos de vigilancia varias veces al día, puertas automatizadas, un flujo constante de Teslas aparcados y un despliegue de seguridad impropio de una zona residencial.
Lejos de mejorar, la situación escaló hasta tal punto que el caso ha llegado a la Comisión de Zonificación y Planificación de la ciudad y se discutirá también en el Ayuntamiento.

Según el New York Times, uno de los vecinos más activos, Paul Hemmer, escribió a la comisión que el vecindario ha perdido su esencia. Considera que la propiedad de Musk se ha convertido en un centro de operaciones de seguridad privada y lo acusa de operar sin permisos adecuados.
Las estructuras instaladas, como la imponente valla metálica, superan con creces lo permitido por la normativa local, lo que ha generado una serie de infracciones urbanísticas que ya figuran en los registros oficiales.
Las tensiones no se limitan al plano legal. La convivencia también se ha deteriorado por el sentimiento de vigilancia constante. Hemmer llegó a instalar su propia cámara y a usar un dron para documentar posibles irregularidades.
En respuesta, el equipo de seguridad de Musk lo denunció por supuesto comportamiento inapropiado, incluyendo una acusación, que él niega, de haberse mostrado desnudo cerca de su propiedad. Pero insiste en su postura: "Da miedo que estén mirándome mientras estás en el baño".
El argumento de Musk para mantener sus medidas de seguridad es su alto perfil público. Su representante ha señalado que la valla y otros elementos se instalaron para proteger a los ocupantes de la casa, quienes, asegura, enfrentan amenazas reales. Aun así, esto no ha convencido a los comisionados locales, que votaron en contra de concederle exenciones especiales a las normas urbanísticas.
Uno de ellos, de hecho, recalcó que hacer una excepción "solo incentivaría a la gente a incumplir las normas". Este conflicto recuerda a otros casos en los que multimillonarios, como Mark Zuckerberg, han topado con la resistencia de comunidades locales ante proyectos demasiado ambiciosos o intrusivos.
Musk, que ha hecho de Texas su centro de operaciones desde 2021, ya ha tenido encontronazos burocráticos con otros municipios. En West Lake Hills, sin embargo, la comunidad parece menos dispuesta a ceder terreno.
Ahora, el futuro de la mansión del magnate está en manos del Ayuntamiento. Si los concejales ratifican la decisión de la comisión, se verá obligado a modificar su propiedad o incluso a desmantelar parte de las instalaciones. Si no, podría iniciar una batalla legal o usar su influencia política en futuras elecciones locales.
Mientras tanto, los vecinos solo quieren recuperar su tranquilidad. Para ellos, Elon Musk no es solo el hombre más rico del mundo, sino también el vecino más problemático de Texas.
