Amancio Ortega se convierte en un hueso duro de roer para Elon Musk: "No dará su brazo a torcer"

Cuando parecía que no podía haber más drama, dos titanes, Amancio Ortega y Elon Musk, se enfrentan por el control de un terreno estratégico en Cheste, Valencia.
Aquí está el nuevo y gran emplazamiento que está provocando un auténtico terremoto empresarial entre dos de los hombres más ricos del planeta: un polígono industrial de 1,5 millones de metros cuadrados en el corazón de Valencia.
Amancio Ortega, fundador de Inditex, y Elon Musk, CEO de Tesla, compiten por hacerse con La Ceja-Cañada Arena, una zona perfecta a nivel logístico conectada por tren con Madrid y Valencia y a tan solo media hora del puerto de Valencia, uno de los más activos de Europa.
Lo cierto es que toda esta batalla no es solo por una zona concreta, sino por el juego y el negocio que esta puede generar de cara a un futuro. Musk quiere levantar una gigafactoría de baterías para Tesla, con una inversión de 5.000 millones de euros y la promesa de miles de empleos.
Ortega, por su parte, planea construir dos grandes centros logísticos para Bershka y Tempe, reforzando el músculo de Inditex en el sur de Europa. Y desde luego, ninguno parece dispuesto a dar su brazo a torcer. Como apuntan fuentes cercanas a la negociación, "Ortega no dará su brazo a torcer" y Musk tampoco es de los que se rinden fácilmente.
La gigafactoría de Musk frente a la logística de Amancio Ortega
Elon Musk ve en Cheste la oportunidad perfecta para hacer fuerte la presencia de Tesla en Europa. Su fábrica de baterías no solo reduciría la dependencia de China y evitaría los mediáticos aranceles, sino que también permitiría a Tesla estar al frente de la transición hacia la movilidad eléctrica en este continente.
Además, la inversión supondría un impulso muy importante y necesario para la economía valenciana y para la industria automovilística española.
Por su parte, Amancio Ortega busca ampliar la red logística de Inditex, mejorando lo ya existente. Los nuevos centros de Bershka y Tempe permitirían a la compañía gallega hacer frente de una forma más óptima a la demanda europea y reducir tiempos de entrega.
Pero dejando a un lado el tema empresarial, esto parece ya una cuestión de orgullo. Para Musk, sería su segunda gran fábrica europea tras la de Alemania; para Ortega, un nuevo logro en su expansión y en el legado de Inditex. Y para Valencia, la oportunidad de atraer inversión extranjera y empleo de calidad.
Precisamente por este lado, el Gobierno central y la Generalitat Valenciana siguen de cerca la operación, sabiendo perfectamente de que la decisión final tendrá repercusión nacional e internacional.
Con todo esto sobre la mesa, se sabe que Inditex quiere operar en 2025, mientras que Tesla podría esperar algo más si el proyecto lo requiere. Desde luego, parece que aquí el apoyo institucional y la agilidad en los permisos podrían inclinar definitivamente la balanza.
Eso sí, tampoco sería una locura descartar un acuerdo entre ambas partes, repartiendo el terreno o colaborando en infraestructuras comunes. Pero, por ahora, cada uno defiende su proyecto con uñas y dientes.
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Carolina González
Redactora
Carolina González, redactora de actualidad, reportajes a fondo, análisis de todo tipo de productos y vídeos para el canal de Youtube.

