Ni coche eléctrico ni robotaxi: este es el negocio oculto de Tesla que hace sonreír a Elon Musk

Tesla ha encontrado en los créditos de carbono una fuente de ingresos millonaria, generando más beneficios que por la venta de sus coches eléctricos. Un experto entrevistado nos aclara este negocio de Elon Musk.
Tan solo por un momento imagina que pudieras ganar dinero por no contaminar. La verdad es que suena bastante bien, pero mejor aún cuando esto es una realidad para muchas empresas y es exactamente lo que está haciendo Tesla, entre otras, y vaya si le está saliendo rentable.
Los créditos de carbono se han convertido en una mina de oro para la compañía de Elon Musk, generando ingresos millonarios que, en ocasiones, superan incluso a los que obtiene por la venta de sus virales coches eléctricos. Pero, ¿cómo funciona este negocio?
Yendo por partes y para explicarlo de una forma muy simple, estos créditos son como una especie de "moneda verde" en el mundo de los vehículos.
Se dan a las empresas que fabrican coches, por ejemplo, que no contaminan o que contaminan menos de lo permitido. Por cada tonelada de CO₂ que una empresa ahorra, recibe un crédito. Y aquí es donde Tesla entra en juego como el rey indiscutible de este mercado.
El negocio redondo de Tesla: ¿Cómo funciona este mercado? Hay polémica
Tesla, al producir únicamente coches eléctricos, genera una cantidad astronómica de estos créditos. ¿Y qué hace con ellos? Los vende a otros fabricantes que no cumplen con los límites de emisiones establecidos por las normativas ambientales. Es como si vendiera el derecho a contaminar a quienes se han quedado atrás en esta carrera.
Sin embargo, algunos expertos cuestionan la ética de este sistema. Como nos explica en una entrevista para Computer Hoy Juan Francisco Calero, director editorial de Carwow.es: "Realmente no creo que sea una cuestión de ética, es más bien de libertad de mercado y de justicia. La industria del automóvil tiene procesos muy complejos, y las autoridades se empeñan en tratar a todos por igual."
Señala que es injusto, ya que los coches eléctricos también tienen emisiones indirectas, y la norma genera una enorme distorsión en el mercado entre empresas nuevas como Tesla y marcas tradicionales con décadas de historia.
En 2023, este negocio le reportó a Tesla la friolera de 1.790 millones de dólares. Y la cosa no para ahí. En los primeros nueve meses de 2024, ya recaudaron 2.070 millones de dólares por esto, un 52,6% más que en el mismo periodo del año anterior.
En cuanto al funcionamiento de este mercado, es simple. Las autoridades establecen límites de emisiones para los fabricantes de coches. Si una empresa supera ese límite, tiene dos opciones: pagar multas estratosféricas o comprar créditos de carbono a empresas como Tesla, y, adivina qué opción eligen la mayoría.
Grandes fabricantes como General Motors, Grupo Volkswagen e incluso la antigua Fiat Chrysler Automobiles —ahora parte de Stellantis— han sido clientes habituales de Tesla en este mercado. Pagan, por así decirlo, un impuesto a Tesla por seguir vendiendo coches de combustión —y desde luego viendo el panorama actual, la cosa va para largo en lo que a transición se refiere—.
Tesla casi gana más dinero por lo que no hace (contaminar) que por lo que hace (fabricar coches)
Aunque legalmente no hay nada malo en este sistema, no está libre de polémica. Algunos argumentan que permite a las empresas "comprar el derecho a contaminar", lo que al final ralentiza la transición hacia un planeta más limpio.
Nuestro experto señala un problema adicional: "Es una medida miope, puesto que solo se están midiendo las emisiones del depósito de energía a la rueda, y no 'de la cuna a la tumba', es decir, de la extracción de materias primas al reciclaje, que es la medida que deberíamos de tomar para hacer una catalogación justa de emisiones".
Lo más sorprendente de todo esto es que, en algunos momentos, los ingresos por la venta de créditos de carbono han sido vitales para que Tesla presente beneficios. En 2020, por ejemplo, sin estos créditos, la empresa habría estado en números rojos.
Con todo esto, seguro que a muchos les surge la duda de si para Elon Musk es sostenible este modelo de negocio a largo plazo. A medida que más fabricantes se sumen a este cambio, la demanda de créditos de carbono sin duda va a bajar.
Aunque parece irónico, el éxito de Tesla en promover la compra y adopción de vehículos eléctricos podría, a largo plazo, acabar con uno de sus mayores negocios. Pero por ahora, Elon Musk y compañía siguen convirtiendo el aire limpio en montañas de dólares. Puede que esté salvando el planeta, pero también está llenando sus bolsillos en el proceso.
Finalmente, nuestro experto concluye: "No es un sistema que incentive, es un sistema que penaliza y que hace ganadores a una fracción de los coches que se venden cada día. Esto puede ser positivo para que marcas que venden coches catalogados como cero emisiones puedan crecer en un contexto en el que lo tienen muy difícil por la dinámica del mercado actual, donde se venden coches enchufables en cantidad totalmente insuficiente".
"Pero si seguimos sin poner el foco en lo importante, que es el ritmo hacia la electrificación y el peso de la industria del motor en la economía actual, seguiremos huyendo hacia adelante con un enorme elefante en la habitación", sentencia.
Otros artículos interesantes:

Carolina González
Redactora
Carolina González, redactora de actualidad, reportajes a fondo, análisis de todo tipo de productos y vídeos para el canal de Youtube.


