Eric Schmidt, ex director ejecutivo de Google, sobre Steve Jobs: "Era una diva necesaria"

El ex CEO de Google explica por qué las "divas" como el fundador de Apple son clave para la innovación, mientras distingue su impacto del de los líderes tóxicos.
Steve Jobs no solo fue un líder influyente en la industria tecnológica, sino también una figura que generó opiniones encontradas por su forma de dirigir Apple. Según Eric Schmidt, ex director ejecutivo de Google, el cofundador de Apple era una "diva necesaria", una personalidad compleja que impulsó la innovación y el éxito de la compañía.
Para Schmidt, las grandes empresas necesitan personas extraordinarias con una visión clara, aunque sean difíciles de tratar. En un episodio del pódcast, El diario de un CEO, explicó cómo este tipo de liderazgo es esencial para la creación de productos revolucionarios.
El liderazgo exigente de Steve Jobs
Schmidt argumenta que las compañías tecnológicas que logran dejar huella en la historia son aquellas que tienen líderes con ideas audaces. No basta con talento común; se requiere alguien con una inteligencia excepcional y un deseo implacable de perfección.
"Encuentra a alguien que sea más inteligente que tú, más astuto que tú, que se mueva más rápido que tú, que cambie el mundo, lo que sea que estés optimizando. Y alíate con esa persona porque es la gente que va a hacer que el mundo sea diferente", indicó el ex CEO de Google.

En su experiencia, los verdaderos innovadores no solo piensan fuera de lo convencional, sino que también empujan los límites de lo posible.
Este tipo de personas, según él, suelen tener rasgos de lo que denomina "divas", individuos que pueden ser exigentes, temperamentales e incluso difíciles de tratar. Sin embargo, su capacidad para tomar decisiones audaces y guiar a un equipo hacia la excelencia los convierte en piezas clave dentro de una organización.
En este sentido, Steve Jobs encajaba perfectamente en esa descripción, pues su obsesión por la perfección transformó a Apple en un gigante de la tecnología.
Jobs era conocido por su estilo de gestión duro y su alto nivel de exigencia con sus empleados. No era raro verlo reprender a su equipo o realizar despidos inmediatos cuando algo no estaba a la altura de sus estándares. A pesar de esto, su insistencia en alcanzar la perfección llevó a Apple a crear productos icónicos como el iPhone y el iPad.
Schmidt resalta que este tipo de liderazgo puede ser incómodo para muchos, pero es una de las razones por las que Apple se convirtió en una de las empresas más valiosas del mundo. "Tenía opiniones firmes y era polémico, y podía intimidar a la gente si no le gustaba, pero era brillante. Era una diva. Quería la perfección, ¿no? Alinearse con Steve Jobs es una buena idea".
La diferencia entre una “diva” y un líder destructivo
Aunque Schmidt elogia la actitud de Steve Jobs, también advierte sobre la diferencia entre una “diva” y un líder negativo. En su libro Cómo funciona Google, escrito junto a Jonathan Rosenberg, explica que una diva es alguien que exige lo mejor, pero siempre con la intención de beneficiar al equipo y al producto final.
En cambio, un líder destructivo, o “bribón”, es aquel que prioriza su propio interés sobre el bien común y carece de integridad.
Mientras que las divas pueden ser difíciles de tratar, pero resultan esenciales para la innovación, los bribones generan un ambiente tóxico y deben ser apartados lo antes posible. Para él, Steve Jobs nunca cruzó esa línea, ya que aunque su estilo era severo, siempre estuvo enfocado en llevar a Apple hacia el éxito.
A pesar del reconocimiento a la figura del fundador de Apple, Schmidt señala que no todas las empresas pueden contar con una personalidad de este calibre. En su opinión, encontrar a alguien con un nivel de exigencia tan alto y una visión tan clara es poco usual. Sin embargo, sí es posible fomentar una cultura de innovación inspirada en estos principios.