Llega el cambio de hora de invierno y con él el debate: ¿sería más saludable un horario fijo?

El debate sobre el fin de los cambios de horario de verano e invierno sigue vigente, con sus detractores y partidarios
Adaptarse a un nuevo huso horario tiene consecuencias en la salud pero ventajas económicas y energéticas entre otras
Cómo preparar tu cuerpo para que el cambio de hora no te afecte
Dos veces al año, los relojes se ajustan, y con ellos nuestras rutinas y ciclos de sueño. Pero este baile horario, ¿es realmente beneficioso? En el entorno mundial, la discusión toma matices propios que vale la pena explorar. Sea como sea, del sábado 28 al domingo 29 de octubre retrasaremos una hora.
Primero, un poco de historia. España, por su posición geográfica, debería regirse por el huso horario del meridiano de Greenwich (GMT). Sin embargo, durante la Segunda Guerra Mundial, Franco decidió alinear España con la Alemania nazi, adoptando el horario de Europa Central. Aunque la guerra terminó, ese cambio permaneció y España ha vivido, literalmente, adelantada desde entonces.
¿Desaparecerá el cambio horario? Ahora, sobre esta base ya desajustada, sumamos el horario de verano. Así, en verano, cuando los relojes se adelantan una hora, España vive dos horas por delante de su tiempo solar natural. Imagina que en Galicia, situada al oeste del país, el sol puede ponerse a las 10 de la noche. En otros países suceden cosas similares.
De esta manera, La Sleep Research Society sostiene que, desde un punto de vista de salud, lo ideal sería adoptar un horario estándar permanente, eliminando el cambio de hora en los países, e inició un duro debate. En España, la cuestión se entrelaza con otra posibilidad: volver al huso horario que geográficamente corresponde, el GMT.
Cambiar la hora cada seis meses es como viajar a un país diferente dos veces al año
En la península ibérica, donde la vida social y laboral se extiende hasta altas horas, la cuestión del horario tiene implicaciones directas en la calidad de vida. Las tardes más largas pueden favorecer el comercio y el turismo, pero, ¿y el bienestar de la población?
Más allá de la historia y la geografía, está nuestra salud. Adaptarnos a un nuevo huso horario cada seis meses puede generar pérdida de sueño y desajuste circadiano. Es casi como viajar a otro país dos veces al año.
Ahora bien, José María Martín-Olalla y Jorge Mira, de las Universidades de Sevilla y Santiago de Compostela, que no concuerdan con Sleep, no dudaron en contestar a su estudio, según recoge National Geographic, para esgrimir su postura.
Entre otras cuestiones, mencionaban cómo en 1810, la Asamblea Nacional Española ya regulaba sus horarios. Es decir, esta adaptación no es nueva. Pero, ¿es la más adecuada? Aluden a que no importa cambiar la hora, sino en que momento despiertas y trabajas. "Conocemos las desventajas de cambiar la hora, tener que ajustar el reloj dos veces al año, de cambiarla no", afirman con ironía.
Para ellos, el horario de verano, cuando se implementa correctamente, puede alinearse con las prácticas estacionales antiguas, puesto que lo consideran una tendencia natural humana y con el papel del amanecer como sincronizador de la actividad humana, logrando así el objetivo original de hacer un mejor uso de la luz natural.
Sin embargo, sí sugieren que las personas pueden adaptarse al cambio anticipando gradualmente su alarma en las semanas previas al cambio. Por ejemplo, adaptándose en cuatro tramos de 15 minutos.
Beneficios de los que apoyan cambiar la hora
- Ahorro energético: Al aprovechar más la luz del día, se reduce la necesidad de encender luces y otros dispositivos eléctricos durante las horas pico, lo que puede resultar en un ahorro de energía.
- Estímulo económico: Las tardes más largas pueden incentivar actividades comerciales y recreativas. Por ejemplo, las personas pueden sentirse más inclinadas a salir de compras después del trabajo o a cenar fuera.
- Seguridad en las carreteras: La mayor visibilidad durante las horas de mayor tráfico puede reducir los accidentes viales.
- Mejora en el bienestar: Con más luz en las tardes, se promueve la realización de actividades al aire libre, lo que puede tener efectos positivos en la salud física y mental.
- Reducción de la contaminación: Al disminuir el uso de electricidad, se reduce la cantidad de emisiones contaminantes asociadas a su producción.
Beneficios de los que no apoyan cambiar la hora (Horario Fijo):
- Salud y bienestar: Mantener un horario constante evita los desajustes en el ritmo circadiano que pueden afectar la calidad del sueño, el estado de ánimo y el rendimiento cognitivo.
- Simplificación de la vida cotidiana: Evitar los cambios horarios reduce la confusión y el estrés relacionado con ajustar relojes y adaptarse a una nueva rutina.
- Menor impacto en la salud: Estudios han relacionado el cambio horario con un aumento en el número de infartos, accidentes laborales y otros problemas de salud en los días siguientes al cambio.
- Beneficios para la educación: Evitar el cambio de hora puede ser beneficioso para estudiantes, especialmente niños, al no alterar sus rutinas y horarios de sueño en relación con el inicio de las clases.
- Beneficios para el sector agrícola: La agricultura se rige por los ciclos de luz solar, no por el reloj. Un horario fijo sería más consistente con las rutinas de trabajo en el campo.
Según datos de la Comisión Europea, en 2018, el 84% de los europeos encuestados estaban a favor de poner fin al cambio de hora bianual. En el caso de España, la cifra ascendió a un contundente 93%. Ante esto, la Comisión propuso eliminar el cambio de hora en 2019, pero la decisión aún debe ser adoptada por cada estado miembro.
A medida que se avecina el próximo cambio de hora de invierno, España tiene la oportunidad de liderar un debate más amplio. Más que un simple ajuste de relojes, es una reflexión sobre salud, historia y el tipo de vida que queremos llevar en el siglo XXI. Y tú, ¿qué opinas al respecto?


