La razón de que los contratos y las leyes son tan difíciles de entender

Dall-E 3

Para un simple mortal, entender un contrato comercial o una ley, es una tarea casi imposible. Un estudio del MIT ha descubierto por qué ocurre.

Ya lo decía Charles Dickens hace doscientos años, comentando un juicio al que había asistido: "se ha vuelto tan complicado, que ninguna persona viva sabe de qué están hablando". Y él era uno de los mayores dominadores de la lengua inglesa de su época. ¿Por qué los documentos legales, como los contratos o las leyes, son tan difíciles de entender? Expertos del MIT lo han averiguado.

Cualquier tipo de documento legal, aunque sea algo tan trivial como la garantía de la lavadora o las condiciones de Netflix, son un galimatías incomprensible para la mayoría de las personas. Y lo mismo se aplica a las leyes, los contratos de alquiler, de trabajo, escrituras, herencias, etc.

Lo más curioso es que a los propios abogados tampoco les gusta este lenguaje enmarañado y pomposo, según un estudio de la universidad de Chicago. Entonces, ¿por qué lo seguimos utilizando?

Por qué el lenguaje de los documentos legales es tan complicado

Tal como recoge Science Alert, en un estudio de hace un par de años, se comprobó que los textos legales se caracterizan porque usan definiciones muy largas en el centro de las frases. Lo que los lingüistas llaman "incrustación central".

En un nuevo estudio, Edward Gibson, profesor del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), y su equipo, pidieron a 286 voluntarios que no eran abogados que redactaran distintos tipos de escritos: textos que describían leyes, historias sobre delitos basados en esas leyes, y explicaciones de las leyes a personas de otros países.

El experimento comprobó que los participantes usaban más incrustaciones centrales, es decir, definiciones más largas en el centro de las frases, en los textos en los que tenían que redactar leyes. En cambio en el resto, aunque hablan de leyes, al ser relatos y explicaciones, el lenguaje era más llano y sencillo.

Estos expertos del MIT han llegado a la conclusión de que los textos legales son tan complicados de entender... porque la gente espera que lo sean. Creen que así suenan más importantes. Y eso incluye también a los abogados, juristas o notarios.

Edward Gibson ha rastreado esta complejidad verbal cientos de años atrás en el tiempo, y ha hecho un curioso descubrimiento. Cree que el lenguaje legal se inspira en los hechizos mágicos que se describen en la literatura.

"En la cultura inglesa, si quieres escribir algo que sea un conjuro mágico, la gente sabe que la forma de hacerlo es poner un montón de rimas anticuadas", dice Gibson en su estudio. "Creemos que tal vez la incrustación central esté señalando la jerga legal del mismo modo".

Los hechizos mágicos tienen palabras largas o inventadas, como "abracadabra" o rimas complejas, para que suenen más importantes. Y lo mismo ocurre con las leyes. Usar lenguaje complejo y rebuscado, lleno de largas frases, hace que suene más relevante.

La conclusión del MIT es que el lenguaje plomizo de los documentos legales se emplea por tradición, no porque sea necesario. Va en contra de la comunicación natural del ser humano, que prefiere usar un lenguaje sencillo y directo, para que todo el mundo nos entienda.

Si nadie desea el lenguaje enmarañado de los textos legales... ¿Quién va a dar el primer paso para desterrarlo de una vez por todas?

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