Las compañías de IA se quitan la careta: Meta, Spotify y OpenAI rechazan las leyes de la UE y California

Imagen creada con Dall-E 3

Las compañías tecnológicas apoyan o critican leyes, en función de sus intereses comerciales. Es algo tan viejo como el mundo, y lo estamos viendo una vez más con la inteligencia artificial.

Hace unas horas, Meta y Spotify han lanzado un comunicado conjunto, criticando la Ley de Inteligencia Artificial de la Unión Europea. Casi al mismo tiempo, OpenAI se ha opuesto a la ley SB 1047 de California, que regulará la IA.

Las tres usan el mismo argumento: el miedo a que la UE o California se queden atrás, por regular la IA. Pero la realidad es que detrás solo están sus propios intereses comerciales, que se anteponen a aspectos como la seguridad, la privacidad, o el futuro de los empleos.

La inteligencia artificial es un gran pastel de billones de euros, y hay una lucha encarnizada entre las compañías tecnológicas por "coger sitio", para quedarse con el trozo más grande. En este contexto, las leyes que frenan su evolución desenfrenada, en nombre de la seguridad y la privacidad, son un estorbo.

OpenAI, Meta y Spotify, protestan contra las leyes de IA

En el comunicado conjunto de Meta y Spotify, ambas compañías critican a la Unión Europea por no dejar usar los datos de los ciudadanos europeos para entrenar a su IA:

"A corto plazo, retrasar el uso de datos que se utilizan habitualmente en otras regiones significa que los modelos de IA más potentes no reflejarán el conocimiento colectivo, la cultura y las lenguas de Europa, y que los europeos no podrán utilizar los últimos productos de IA".

En los mismos términos se expresa OpenAI, pero en este caso criticando la ley SB 1047 de California: "El proyecto de ley SB 1047 amenazaría el crecimiento, ralentizaría el ritmo de la innovación y llevaría a los mejores ingenieros y empresarios de California a abandonar el estado en busca de mayores oportunidades en otros lugares.".

El hilo conductor de todas estas quejas es, básicamente, "lo quiero todo, y lo quiero ya", bajo la amenaza de quedarse atrás. Las IA están hambrientas de datos, y necesitan alimentarse. No importa que esos datos sean privados, o tengan copyright.

Las compañías de IA han demostrado pocos escrúpulos entrenando a sus IA con datos protegidos por copyright o datos personales, sin pedir permiso a sus dueños. Y los numerosos fallos y problemas que han ocasionado esas IA, como los deepfakes, los desnudos de menores, o la información falsa, demuestran que la seguridad y la privacidad, no son sus prioridades.

Por no hablar de los miles de puestos de trabajo que ya se están perdiendo, y los millones que vendrán, a medida que la IA se integre en todos los sitios sin control.

Los gobiernos y estados hacen bien en no dejarse chantajear. La inteligencia artificial es demasiado poderosa, y demasiado disruptiva, como para dejar que las compañías tecnológicas la moldeen a su antojo, que no es otro que sus propios intereses económicos.

Pero sí tienen razón Meta, OpenAI, Spotify, y el resto, en una cosa: la IA no se puede regular de forma parcial, solo en algunos países, y solo en algunos estados norteamericanos.

Igual que existe una Ley universal de Derechos Humanos, o leyes económicas que se aplican y respetan en todo el planeta, es necesaria una Ley universal de Inteligencia Artificial, que se aplique por igual en todo el mundo. Como más tardemos en alcanzarla, más problemas vamos a tener con esta nueva revolución tecnológica, que avanza mucho más deprisa que nuestro propio conocimiento.

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