31 años después, resuelven los acertijos y encuentran la Lechuza de Oro

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En 1993, alguien escondió una lechuza de oro, plata, y diamantes, con una serie de pistas para encontrarla. Han tardado tres décadas.

Todo comenzó como una jugada de marketing para vender un libro, pero acabó convirtiéndose en un fenómeno social en Francia. El misterio de la Lechuza de Oro parece que ha llegado a su fin.

En 1993, el escritor Régis Hauser adoptó el pseudónimo de Max Valentin, y escribió un libro llamado Tras la pista de la lechuza de oro, que escondía 11 pistas para encontrar una auténtica lechuza de oro.

Encargó la escultura a Michel Becker. Esculpida en plata, oro y diamantes, con un peso de 10 Kilos, tiene un valor de unos 150.000 euros.

El enigma de la lechuza de oro

Max Valentin y Michel Becker enterraron una réplica de la lechuza en el lugar indicado por las pistas. Guardaron la original, con la promesa de que se la entregarían a quien encontrase la réplica, y resolviese los acertijos del libro.

Durante 31 años, nadie consiguió resolver el misterio. Max Valentin aparecía en televisión, con el rostro oculto para aumentar el misterio, dando algunas pistas.

En estas tres décadas, la historia de la lechuza de oro da para escribir un libro propio. En 2005 la escultura fue embargada, tras declararse en quiebra la editorial.

Tras cuatro años de litigios, Max Valentin y Michel Becker la recuperaron en 2009. Valentin murió tres meses después... y era el único que sabía la solución a los acertijos.

Durante años, Michel Becker se entabló en juicios con los herederos de Max Valentin, para que le enseñasen el sobre con la solución de las pistas, que había debajo en su testamento.

En 2014, Becker intentó vender la lechuza de oro en una subasta, pero la casa Drouot canceló las pujas por las protestas de los lectores del libro, que aún seguían intentando resolver el rompecabezas.

Finalmente, en 2021, los herederos permitieron a Michel Becker leer la solución del enigma. Siguió las pistas y llegó hasta la réplica en hierro, que estaba toda oxidada. La cambió por una réplica de bronce, y relanzó la búsqueda del tesoro a través de Discord.

Los buscadores de tesoros, con ayuda de la comunidad de Discord, finalmente han conseguido su objetivo: "Podemos confirmar que la réplica de la Lechuza de Oro fue desenterrada anoche”, escribió Michel Becker en Discord el 3 de septiembre, según cuenta el medio local RFI. “No sigan excavando. Estamos comprobando la validez de la solución propuesta”.

Parece que el misterio de la Lechuza de oro ha llegado a su fin, más de tres décadas después. Una jugada de marketing que quizá no fue un éxito económico, pero acabó convirtiéndose en un fenómeno social.

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