Sam Altman, creador de ChatGPT, ha provocado un enfado monumental en unos agricultores de Jaén

Sam Altman se ha ofrecido a hacer la comida a una periodista, y le apasiona el aceite de oliva español, aunque no tiene mucha idea de cómo usarlo. ¡Vaya forma de desperdiciarlo!

El CEO de OpenAI seguro que sabe mucho de inteligencia artificial, pero lo de cocinar no es lo suyo. Tiene buen gusto para elegir los ingredientes, eso sí. En su cocina siempre hay dos botellas de aceite de oliva de Jaén que cuestan 21 dólares cada una.

Pero un buen aceite de oliva no garantiza una buena comida, si no lo usas bien. El bueno de Sam Altman se ha puesto a cocinar con el aceite equivocado, y los sibaritas de la gastronomía le han puesto a caldo en redes sociales. "Desperdiciar un aceite de calidad así...", es lo más suave que le han dicho...

Sam Altman ha ofrecido una entrevista a una periodista de Financial Times, mientras preparaba la comida en la cocina de su casa. 

Sam Altman y sus problemas con el aceite de Jaén

El CEO de OpenAI cocina con aceite Graza, un aceite de oliva de Jaén, "la capital mundial del olivar", como asegura Financial Times.

Esta marca de aceite la han puesto de moda en Estados Unidos los influencers de Instagram. Gusta mucho no solo por su calidad, sino porque se vende en tres botellas que son muy fáciles de distinguir.

Drizzle es el aceite crudo para consumir en ensaladas, el que tiene más sabor. Sizzle se usa para la cocina causal del día a día con poca cantidad, y Frizzle para cocinar a altas temperaturas.

¿Y cuál es el "pecado" que comete Sam Altman, que ha merecido un artículo aparte en el popular periódico? Que se pone a cocinar con el Drizzle, es decir, el aceite de oliva de alta calidad para usar en ensaladas.

El aceite Drizzle de Graza indica que se trata de una cosecha temprana, cuando las aceitunas apenas están maduras. Producen menos aceite (por eso es más caro), pero aportan más sabores aromáticos.

Así que freír con aceite de cosecha temprana es "una ofensa a la horticultura", según el Financial Times.

Hay también una razón científica: el calor desodoriza el aceite de oliva, es decir, hace que todos los aceites, caros o baratos, sepan igual.

Así que no aporta nada cocinar con ese aceite, que además supone un derroche. Una botella de 750 ml. de Frizzle cuesta 14 dólares, mientras que una de Sizzle, 16 dólares. En cambio, solo 500 ml. de Drizzle valen 21 dólares, unos 19 euros. El aceite de oliva es un lujo en Estados Unidos, y por eso desperdiciarlo está mal visto.

El dinero no es que le importe mucho a Sam Altman, que gana lo suyo con ChatGPT y OpenAI. Pero por favor Sam, no uses para freír un buen aceite de oliva para ensaladas de Jaén...

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