El curioso motivo por el que el Teletexto está prohibido en las cárceles españolas

Generado con IA

Que los presos en las cárceles españolas tengan prohibido el uso de televisores con teletexto puede parecer absurda a primera vista, pero cobra todo el sentido al conocer esta insólita historia ocurrida en 2020 en la prisión de A Lama.

El teletexto parece cosa del pasado, pero antes era muy útil para conocer la programación, el número del canal que te interesaba e información de todo tipo. En cambio, ahora prácticamente nadie lo utiliza, y aun así es capaz de protagonizar historias insólitas. 

Lo que comenzó como una herramienta innovadora en los años 70, terminó convirtiéndose en una inesperada vía de comunicación en un entorno poco habitual, en las cárceles españolas.

Esta curiosa historia tiene como escenario principal la prisión de A Lama, en Pontevedra, y revela cómo un servicio aparentemente inofensivo fue utilizado de forma ingeniosa por los reclusos para eludir controles y mantener contacto con el exterior.

Teletexto en prisión: de herramienta informativa a canal de mensajes secretos

El teletexto, creado inicialmente en 1972 por la BBC, alcanzó su apogeo como un medio práctico de información para consultar noticias, deportes o incluso páginas de contactos. Sin embargo, con la llegada de internet y los smartphones, su relevancia fue decayendo. 

Pese a su aparente desuso, en 2020 salió a la luz un sorprendente caso en la cárcel de A Lama, donde algunos reclusos encontraron en el teletexto un aliado inesperado para comunicarse con el exterior.

Los presos aprovecharon las páginas de citas y los anuncios en el teletexto para enviar mensajes codificados a contactos externos, así informó El Mundo. Pactaban horarios, usaban seudónimos y creaban códigos similares a los de los antiguos chats en línea. 

Ante esta situación, la Audiencia Nacional decidió prohibir el acceso al teletexto en los televisores disponibles en las cárceles españolas. La medida buscaba limitar la capacidad de los presos para esquivar los controles de comunicación establecidos. Sin embargo, esta solución no resultó como ellos esperaban.

Muchos televisores adquiridos de forma externa por los presos aún permitían el acceso al teletexto, lo que dificultó la implementación de la restricción. Además, en algunos casos, las autoridades optaron por limitar las funciones de los televisores, haciendo que ciertos dispositivos fueran prácticamente inutilizables.

Estas restricciones generaron controversia, ya que afectaban también al acceso de los reclusos a otras formas de entretenimiento consideradas básicas. Mientras algunos defendían la medida por razones de seguridad, otros criticaban el impacto sobre los derechos de los internos.

El caso de A Lama puso de manifiesto un dilema recurrente en el ámbito penitenciario: el equilibrio entre garantizar la seguridad y respetar los derechos básicos de los reclusos. Si bien el uso del teletexto para eludir controles legales planteaba un problema evidente, su bloqueo total también afectaba a los presos que utilizaban los televisores para fines legítimos.

Lo más sorprendente de esta historia es cómo una tecnología considerada obsoleta demostró tener aún relevancia en un contexto inesperado. Mientras la mayoría de nosotros hemos dejado atrás el teletexto en favor de dispositivos modernos, los presos de A Lama lo convirtieron en una solución ingeniosa para superar las restricciones de comunicación.

A medida que la tecnología sigue avanzando, surgen nuevos desafíos relacionados con su uso indebido, pero también con la necesidad de garantizar un equilibrio justo entre seguridad y derechos humanos.

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