Juntos pero no revueltos: el sencillo truco nórdico para dormir en pareja y descansar mejor

En muchos países nórdicos las parejas comparten cama, pero no otro elemento fundamental.
Este sencillo método puede tener más ventajas para el descanso de lo que se piensa habitualmente.
Aunque algo puesto en entredicho últimamente, la verdad es que dormir en pareja suele ser una costumbre bastante arraigada en todo el mundo.
Se trata de una forma común de estrechar el vínculo con tu media naranja y aumentar el grado de intimidad. Pero eso no quita para que, en ocasiones, pueda resultar un tanto incómodo, en ciertos sentidos.
Más allá de que hoy en día pueda resultar complicado compaginar los horarios de descanso, así como evitar problemas como los ronquidos.
Existen casos en los que ponerse de acuerdo a la hora de compartir las sábanas y mantas se convierte en una auténtica pesadilla, bien sea porque cada miembro de la pareja tiene preferencias distintas, o porque uno es más inquieto.
El sencillo truco nórdico para dormir mejor
Tanto es así, que en la actualidad mucha gente decide dormir en camas separadas, ya sea en un mismo cuarto o en dos dormitorios diferentes.
Todo sea por alcanzar cómodamente las 7 u 8 horas de sueño que, según los dicen los expertos y la ciencia, son necesarias para lograr un descanso pleno, y después poder afrontar la jornada con energía.
No obstante, existen otros métodos que, conservando la tradición de estar en un mismo lecho, ayudan a dormir en pareja y descansar mejor. Por ejemplo, el sencillo truco nórdico que suele ponerse en práctico en algunos de los países del norte de Europa, como Suecia, Noruega o Dinamarca. Lugares en los que, casualidad o no, es además donde más frío hace.
Como suele decirse, a veces las soluciones más sencillas son las más eficaces. Algo que en Escandinavia han puesto en práctica.
Se trata, simplemente, de dormir juntos, sí, pero sin compartir la ropa de cama. Es decir, que cada miembro de la pareja tenga su propio edredón (complemento que, como su propio nombre suele indicar, funda nórdica, es imprescindible allí).
De esta forma, al igual que en España, es muy frecuente encontrar gente que no comparte almohada, sino que tiene la suya individual, allí sucede lo mismo con los edredones o las sábanas. Así no tienes que pasarte la noche peleándote por ella, con las molestias que eso conlleva.
Una cama, dos maneras de dormir
Este método tan natural ayuda sobremanera a descansar mejor. Para empezar, porque está demostrado que así el sueño es más continuado, sin interrupciones, una de las claves para levantarte mejor por la mañana. Pero también para que cada cual tenga la libertad de taparse más o menos sin molestar al cónyuge. Porque siempre hay gente más o menos friolera.
Este truco beneficia igualmente la adaptación a los ritmos circadianos. Es decir, a los momentos de la noche en los que uno duerme con mayor o menor profundidad. Mantener la temperatura adecuada es, sin ninguna duda, una de las claves para un sueño perfecto.
De esta forma, puede decirse que uno consigue dormir con su pareja, con todo lo que eso conlleva, pero con casi la misma independencia que lo haría si cada cual tuviese su propia cama. Una costumbre que, aunque aún extraña en España, seguramente se practique cada vez más en el futuro.