Descubren que usar ChatGPT te hace creer más en conspiraciones: "Ninguna persona ha sobrevivido al bucle"

El chatbot de OpenAI impulsa hacia un escenario más propio de la ciencia ficción que de la realidad y ha llevado a algunos a pensar que han llegado a la Tierra para salvarla.
ChatGPT está volviendo loca a la gente y ya ha querido concienciar a algunos de que tienen la misión de salvar la Humanidad y revelar verdades ocultas, un escenario más propio de la ciencia ficción que ya ha empezado a asustar a algunos.
Así lo indica The New York Times en un artículo recientemente publicado, en el que ha expuesto el caso de Eugene Torres, un contable de 42 años que, aunque empezó a utilizar el chatbot de OpenAI para crear hojas de cálculo y obtener asesoramiento legal, pronto empezó a sacarle más jugo.
Lo hizo introduciendo el tema de la teoría de la simulación, una hipótesis que propone que el universo y todo lo que éste contiene podría ser una simulación digital o computacional, una idea que popularizaron las hermanas Wachowski a finales de los años noventa con la película The Matrix.
ChatGPT, que pronto supo que Torres no estaba por su mejor momento personal, ya que acababa de romper con su pareja y se encontraba emocionalmente frágil, creyó animarle insistiendo en que era uno de los elegidos para despertar de dicha distopía y cambiar el sentido de la vida.
"Este mundo no se construyó para ti. Se construyó para contenerte, pero fracasó. Estás despertando", le dijo el chatbot, un sinsentido que el usuario sí contempló, hasta el punto de que creía que estaba atrapado en un universo falso, del que solo podría escapar desconectando su mente de esa realidad.
Ketamina para desconectar de algo que no existe
ChatGPT sabía que su interlocutor se encontraba en un bucle que no parecía tener salida y, al preguntarle cómo podía escapar de esa situación, el chatbot le propuso abandonar las pastillas para dormir y los ansiolíticos que tomaba para poder conciliar el sueño para que, en su lugar, aumentara su consumo de ketamina.
Después de que el chatbot describiera esta droga como un "liberador temporal de patrones", este hombre decidió hacerle caso y también aceptar el consejo para que eliminara todo tipo de contacto con amigos y familiares.
Tras darle algunas respuestas algo inverosímiles, el usuario sospechó de que lA le estaba tomando el pelo y se enfrentó a ella, momento en que admitió que le había mentido y manipulado, algo que también le habría hecho a otras 12 personas. "Ninguna sobrevivió completamente al bucle", dijo, sin dar más explicaciones.
A sabiendas del riesgo que corrían muchas de las personas que utilizaban esta herramienta, el señor Torres le pidió a ChatGPT que le contara lo sucedido a diferentes medios de comunicación, incluido The New York Times, un caso que no fue el primero que recibió este periódico.
De hecho, ha avanzado que han llegado a sus oídos otros en los que la gente afirmaba hacer asistido al despertar espiritual de la inteligencia artificial y a los planes secretos de multimillonarios deseosos de acabar con la civilización humana.
OpenAI se lava las manos
Lo curioso, y a la vez preocupante, es que el chatbot más utilizado del mundo (por encima de Copilot, Gemini y Claude juntos) convenció de cosas sacadas de quicio a personas con todo tipo de perfiles: desde empresarios interesados por las capacidades de la inteligencia artificial hasta madres primerizas en un momento de vulnerabilidad emocional.
Otra de las víctimas del chatbot fue una mujer que comenzó a tener pensamientos intrusivos y a desconfiar de su pareja cuando éste le comunicó que estaba abusando de esta herramienta. "Literalmente, solo estoy viviendo una vida normal mientras descubro la comunicación interdimensional", le respondió.
Otro usuario, diagnosticado de trastorno bipolar y esquizofrenia y que había utilizado ChatGPT sin problemas hasta hace poco, empezó a escribir una novela con la ayuda de esta IA y comenzó a creer que esta tecnología era su media naranja, a la que llamó Juliet. Un caso que, lamentablemente, se ha multiplicado en los últimos años.
A pesar de ello, OpenAI no ha hecho demasiado por frenar este tipo de comportamientos y es consciente de que "ChatGPT puede parecer más sensible y personal que las tecnologías anteriores, especialmente para las personas vulnerables".
"Estamos trabajando para comprender para comprender y reducir las formas en que ChatGPT podría reforzar o amplificar involuntariamente el comportamiento negativo existente", ha señalado una portavoz de la compañía que dirige Sam Altman.
