DIGI no convence con su gran plan en España y marca un peligroso precedente para sus rivales

La operadora de telefonía de origen rumano acaba de completar su primera semana en Bolsa y parece que la situación está algo tensa por unos resultados no muy positivos.
Muchos pensaban que DIGI iba a tenerlo muy fácil para hacerse un hueco en el mercado de valores, pero la realidad, tras una semana, es bastante distinta. El operador que prometía romper con todo ha cerrado sus primeros días cotizando en números rojos.
Lo cierto es que los días previos a su salida no fueron precisamente calmados. Primero, para asegurar la salida y dar tranquilidad al mercado, DIGI cerró un respaldo institucional antes de empezar a cotizar: Grupo Mayoral.
Sin embargo, y a pesar de contar con este colchón, los analistas de mercado han preferido mantener la compostura y ser prudentes. Aunque nadie duda de que el negocio de DIGI es un absoluto éxito en España, la valoración con la que el operador salió a Bolsa ha generado algunas dudas.
Para la mayoría de expertos, la cotización elegida fue ajustada y apenas ha dejado margen para alguna que otra sorpresa.
En concreto, y teniendo en cuenta ese precio por acción de 5,60 euros, no es precisamente barato para animar a la gente. Lo han establecido tirando por lo alto, teniendo en cuenta todo lo bueno que prevén que le va a pasar a la compañía en el futuro.
El problema con el que se pueden encontrar es que, en la Bolsa, para que una acción suba de precio nada más salir al mercado, los inversores tienen que ver que hay potencial para que la empresa valga mucho más de lo que cuesta esa acción. Si el precio ya está a esos niveles, no hay hueco para que el valor crezca a corto plazo. Realmente, todo lo bueno ya está pagado en esos 5,60 euros.
Con todo esto, la realidad ha terminado siendo bastante dura: los títulos cayeron un 8% en su primera jornada y siguen perdiendo valor respecto a esos 5,60 euros de partida.
Ahora es el turno de entender los motivos. Se ha hablado de fondos de inversión que han vendido rápidamente para hacer caja rápido o de grandes compradores que han tirado el precio hacia abajo.
Sin embargo, más allá de todo esto, la lectura que hace todo el mundo es que la empresa de telefonía ha mostrado una falta de fuerza muy clara en un momento en el que el resto de la bolsa española estaba subiendo.
El verdadero problema de todo esto no es solo el dinero que se ha perdido en estos primeros siete días de cotización. La frase que más se repite es que la ilusión del principio ha dado paso a una decepción grande.
Ha vuelto a quedar la sensación de que muchas empresas que salen a bolsa en España lo hacen ajustando el precio al máximo para recaudar todo lo posible desde el primer segundo, en lugar de dejar que las acciones vayan subiendo poco a poco y de forma sana con el paso de los meses.
¿Por qué el tropiezo de Digi en bolsa preocupa a empresas como Blackstone o Ignis?
Lo cierto es que todo esto, en cierta parte, ha servido como prueba para medir si los inversores tienen ganas de poner su dinero en empresas españolas. Al ver que el dinero no ha entrado como se esperaba y que muchos han salido huyendo en cuanto bajó el precio, la situación no es muy positiva.
Y eso que la dirección de la operadora ya había intentado ser realista antes de dar el paso. En un principio querían que la empresa se valorara en unos 2.000 millones de euros, pero tuvieron que bajarlo al ver que los grandes fondos internacionales no estaban dispuestos a pagar tanto. A pesar de ese recorte de última hora, parece que seguía estando muy por encima.
Con todo esto, las consecuencias no se han hecho esperar. Empresas que tienen previsto salir a cotizar en las próximas semanas, como el grupo de hoteles HIP (detrás está Blackstone) o la firma de energías renovables Ignis, están echando un nuevo vistazo a sus planes. Ambas compañías han visto la situación de DIGI y saben que ahora los compradores van a mirar hasta el último céntimo antes de poner un solo euro en sus proyectos.


