Investigadores analizaron 17.000 apps durante un año para detectar si te están escuchando: sus descubrimientos ponen los pelos de punta

Riesgo de seguridad en las apps para Android
Riesgo de seguridad en las apps para AndroidImagen generada con IA
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La investigación desmonta parcialmente el temor de que las apps estén escuchando conversaciones, pero revela otras formas de vigilancia que pueden resultar igual de preocupantes.

La idea de que una aplicación pueda activar el micrófono del móvil para escuchar conversaciones privadas lleva años generando desconfianza entre millones de usuarios.

Precisamente por eso, un equipo de investigadores decidió dejar las sospechas a un lado y comprobar qué ocurría realmente dentro de miles de aplicaciones Android.

El estudio analizó 17.260 apps procedentes de Google Play y de otras tres tiendas cuyo objetivo era averiguar si podían utilizar los recursos multimedia del teléfono para obtener y enviar información sin que el usuario lo supiera. 

Cabe señalar que en el resultado no encontraron pruebas de que las apps estuvieran grabando conversaciones mediante el micrófono, pero el problema apareció en otro lugar. 

Una investigación diseñada para ver qué hacen realmente las aplicaciones

El trabajo fue realizado por investigadores de Northeastern University y University of California, Santa Barbara. Para no quedarse únicamente con los permisos que aparecen al instalar una app, combinaron dos métodos de análisis.

Primero examinaron el código de las 17.260 apps, luego buscaron permisos relacionados con la cámara, el micrófono y el almacenamiento. 

También comprobaron si existían referencias a funciones capaces de acceder a esos recursos y si procedían del propio desarrollador o de bibliotecas externas. Después llegó la parte más importante. 

Los investigadores seleccionaron 9.100 aplicaciones que presentaban características que podían permitir la extracción de contenido multimedia y las ejecutaron en un entorno controlado. 

Un sistema automatizado interactuaba con ellas mientras se registraba todo el tráfico de red generado. De esta manera podían comprobar si una aplicación llegaba a sacar fotografías, vídeos, capturas de pantalla o audio del teléfono. 

Algunas apps podían capturar lo que ocurría en pantalla

Tu móvil podría estar espiándote
Tu móvil podría estar espiándote

La búsqueda comenzó precisamente por el escenario que más preocupa a los usuarios: una aplicación activando el micrófono y enviando una conversación privada a un servidor.

Pero las pruebas no encontraron ningún caso de una app que activara el micrófono para grabar y transmitir conversaciones. Tampoco apareció el supuesto patrón de espionaje mediante el que una app permanece escuchando en segundo plano para después enviar el contenido. 

Sin embargo, eso no significa que la investigación no encontrara problemas. De hecho, el hallazgo más interesante estaba relacionado con algo que el usuario puede ver constantemente en su pantalla.

Los investigadores detectaron apps capaces de obtener capturas de pantalla e incluso vídeos de la actividad del teléfono y enviarlos a terceros. El riesgo es que una imagen de la pantalla puede contener información que nunca pretendíamos compartir.

Es importante mencionar que durante las pruebas aparecieron datos que podían incluir nombres de usuario, contraseñas o información introducida en formularios. 

Uno de los casos estudiados fue GoPuff, una aplicación de reparto que enviaba capturas de la pantalla a Appsee, una plataforma utilizada para analizar el comportamiento de los usuarios dentro de las aplicaciones. 

La investigación también identificó un problema especialmente relevante, donde determinadas bibliotecas de terceros podían realizar capturas y transmitirlas sin solicitar un permiso específico para esa función. 

Estas bibliotecas son componentes de software que los desarrolladores integran en sus aplicaciones para añadir servicios de análisis, publicidad u otras capacidades. 

El peligro está en todo lo que una app puede hacer sin que lo veas

Cabe señalar que el estudio deja una conclusión más útil que la simple respuesta a si el móvil está escuchando. Y es que una app puede tener acceso a más información de la que el usuario imagina, especialmente cuando incorpora componentes desarrollados por otras compañías.

Por eso conviene revisar los permisos concedidos a las apps y retirar aquellos que no tengan una razón clara para utilizarlos. También es recomendable eliminar las apps que ya no se usan y prestar atención a aquellas que solicitan acceso a recursos sensibles sin que exista una relación evidente con su función.

La investigación demuestra que la privacidad del móvil no depende únicamente de impedir que una aplicación utilice el micrófono. También importa saber qué ocurre con aquello que aparece en pantalla y qué componentes de terceros funcionan dentro de las apps que instalamos.

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